Estos Son Los Mejores Nutrientes Para Los Niños

De acuerdo a la UNICEF, para poder crecer adecuadamente y desarrollar todo su potencial, los niños necesitan recibir  los mejores nutrientes en el momento oportuno. Cada uno de ellos posee una función específica en el organismo y se encuentran en diferentes alimentos.

De este tema, que ocupa a muchas madres y padres, hablaré a solicitud de Loren, una seguidora de Idaho. Ella es una madre primeriza, con muchos deseos de aprender. Sin embargo, al contactarme, lo primero que expresó fue su preocupación por el desarrollo de su hijo.

De hecho me comentó, que ella y su esposo querían desarrollar algunos proyectos antes de asumir la paternidad responsablemente.

Ella me comentaba, que la familia de su esposo y la de ella vivían hacia la costa este del país. Esto les dificultaba a ellos, como abuelos, poderles dar una mano con su nieto. Por ello Loren y su esposo, aunque tienen su oficina en su lugar de residencia, decidieron inscribirlr  al niño a una guardería.

Para ella no fue sencillo, porque tenía que señalar directrices sin conocer a profundidad algunas cosas. Sin embargo, ella y su esposo coincidieron en que debían instruirse sobre la alimentación de su hijo de dos años. Sobre todo, de cara a mantener el equilibrio entre el apoyo que la guardería podía brindar y  sus exigencias mínimas como padres.

Así, decidió tocar a mi puerta para que le apoyara como madre y profesional en Medicina Integral, Naturopatía y Nutrición. Loren básicamente quería información acerca de los nutrientes más importantes que debía procurar suministrarle a su hijo.

Al considerar la necesidad de Loren, preparé un documento donde muestro  la importancia de los nutrientes indispensables para el adecuado desarrollo de su hijo.

Hablando acerca de la nutrición infantil

Una alimentación saludable es fundamental para el desarrollo de los niños. Mediante ella, es posible el aporte de los nutrientes necesarios para su crecimiento físico y mental.

Al  proporcionarle una dieta equilibrada, es posible optimizar el desempeño del sistema inmunológico, prevenir enfermedades crónicas, mejorar el rendimiento escolar y el estado de ánimo de los pequeños.

Asimismo, una alimentación saludable desde la infancia ayuda a formar hábitos alimenticios positivos para el futuro. Esto, constituye una herramienta importante para evitar el sobrepeso y la obesidad.

La nutrición infantil es una labor que implica un monitoreo exhaustivo por parte de los padres, cuidadores y pediatras. Pero, siempre se debe partir de una base de conocimiento general, acerca de los nutrientes clave de este este proceso.

La Ciencia  siempre ha planteado la necesidad de consumir macro y micronutrientes fundamentales para una adecuada nutrición infantil. Entre ellos destacan:

1. Proteínas

Las proteínas son los componentes básicos de los músculos, huesos, piel, cabello y uñas.

La proteína es un nutriente esencial para el crecimiento y el desarrollo de los niños. La proteína se compone de aminoácidos, que son considerados los bloques de construcción de nuestro cuerpo. Ello incluye las células, tejidos, órganos, músculos, hormonas, enzimas y anticuerpos que defienden nuestro organismo de las infecciones.

La proteína ayuda a formar y reparar el cuerpo, a mantener la masa muscular y a regular el metabolismo. La proteína también contribuye a la función inmunológica, al transporte de oxígeno y a la coagulación de la sangre.

Los niños necesitan una cantidad adecuada de proteína para satisfacer sus necesidades de crecimiento y prevenir la desnutrición, el retraso del crecimiento y la pérdida de masa muscular.

La cantidad de proteína que necesita cada niño depende de su edad, peso, actividad física y estado de salud. Según la OMS, los niños de 1 a 3 años necesitan alrededor de 14 gramos de proteína al día; los de 4 a 8 años, alrededor de 19 gramos; y los de 9 a 13 años, alrededor de 34 gramos.

La proteína es un componente vital de una dieta equilibrada y saludable para los niños. Vale destacar, que una menor ingesta de proteínas en la primera infancia (asociada a un mayor consumo de carbohidratos y/o lípidos) favorece un menor peso corporal e índice de masa corporal (IMC).

Estos resultados sugieren que debería desaconsejarse una ingesta elevada de proteínas en la primera infancia.

2. Carbohidratos

De acuerdo a los especialistas, los carbohidratos son la principal fuente de energía para el cerebro, sistema nervioso y músculos. Los carbohidratos se dividen en simples y complejos. Los simples se absorben rápidamente y proporcionan energía inmediata, sin embargo, pueden elevar los niveles de glucosa sanguínea.

Mientras los complejos se absorben más lentamente, proporcionando energía sostenida y sensación de saciedad. Los niños necesitan consumir carbohidratos de forma regular y equilibrada para mantener su crecimiento y desarrollo óptimos.

Asimismo, deben consumir preferentemente carbohidratos complejos, y limitar el consumo de carbohidratos simples, en especial los que provienen de alimentos procesados y azucarados. De esta forma, se previenen problemas como la obesidad, la diabetes y las caries dentales.

Por ello, los carbohidratos se consideran un componente fundamental de la nutrición infantil y deben formar parte de una dieta variada y equilibrada.

Se ha determinado además, que influyen sobre las funciones intestinales, principalmente mediante el proceso de fermentación, como moduladores inmunitarios. Este efecto favorece la microbiota benéfica, la absorción de calcio y la salud de las células epiteliales del colon.

Según los especialistas, estas propiedades impactan la salud en general. Ello se debe a su efecto sobre el control del peso corporal, diabetes y enfermedades cardiovasculares. También intervienen en el envejecimiento, densidad mineral ósea, cáncer de colon, estreñimiento y resistencia a las infecciones intestinales.

La cantidad y el tipo de carbohidratos de la dieta afectan a las respuestas metabólicas. Una dieta rica en carbohidratos, especialmente en azúcar, se considera altamente perjudicial por sus efectos sobre el metabolismo postprandial. De hecho, ello incide sobre el hambre y la saciedad, modificando la ingesta calórica y el balance energético.

3. Grasas

De acuerdo con la ciencia, las grasas también son una fuente de energía y ayudan a absorber las vitaminas liposolubles (A, D, E y K). Además, forman parte de las membranas celulares y del sistema nervioso.

Las grasas son un componente esencial en la alimentación de los niños debido a su aporte de energía y su participación en procesos biológicos importantes para el crecimiento y desarrollo. Los especialistas clasifican los lípidos en ácidos grasos saturados, monoinsaturados y poliinsaturados.

Algunos ácidos grasos poliinsaturados, como el linoleico y el alfa-linolénico, son esenciales porque el organismo no los puede sintetizar y deben obtenerse de la dieta.

Estos ácidos grasos son precursores de otros ácidos grasos de cadena larga, como el araquidónico (de la serie Omega-6), el eicosapentaenoico y el docosahexaenoico (ambos de la serie Omega-3), que desempeñan un papel clave en la función visual y el desarrollo neurocognitivo.

Las grasas también intervienen en el mantenimiento de adecuadas concentraciones de colesterol, triglicéridos y glucosa sanguínea. Además, participan en la prevención de enfermedades cardiovasculares y autoinmunes.

Por ello, es fundamental asegurar un consumo adecuado de grasas en la nutrición infantil, considerando las características biológicas y necesidades energéticas de cada etapa (preescolar, escolar y adolescente).

Un estudio publicado en 2003 en The Journal of Nutrition destacó que no era necesario limitar la ingesta de grasas en niños sanos y activos con un peso corporal normal. A menos que los niños sean muy activos, la ingesta total de grasas debe situarse entre el 30 y el 35% de la energía total.

Una forma práctica de lograrlo es aconsejando el consumo de leche y productos lácteos bajos en grasa. Además, evitando el consumo de alimentos procesados y grasas hidrogenadas, a fin de reducir la ingesta de ácidos grasos trans.

4. Vitaminas

Las vitaminas son sustancias, que el organismo necesita en pequeñas cantidades para realizar diversas funciones vitales. Estos compuestos constituyen un componente fundamental de la nutrición infantil, contribuyendo a su bienestar y calidad de vida.

Es importante que los padres conozcan las necesidades vitamínicas de sus hijos y les ofrezcan una alimentación variada y equilibrada que cubra sus requerimientos nutricionales. Algunas de las vitaminas más importantes en la nutrición infantil son:

  • La vitamina A contribuye a la salud de la piel, mucosas, ojos y el sistema inmunológico. Se encuentra en alimentos de origen animal como el hígado, la leche y huevos; y en alimentos de origen vegetal como zanahorias, espinacas y mango.
  • La vitamina C ayuda a la formación de colágeno, una proteína que da estructura a los tejidos del cuerpo. También favorece la absorción del hierro y la cicatrización de heridas. Se encuentra en alimentos como cítricos, kiwi, tomate y brócoli.
  • La vitamina D facilita la absorción del calcio y el fósforo, dos minerales fundamentales para la salud ósea y dental. Se puede obtener a través de la exposición al sol y de alimentos como pescado azul  como salmón, atún. Además, alimentos como  setas, huevos, queso.
  • El complejo B está formado por varias vitaminas que intervienen en el metabolismo de los nutrientes, el funcionamiento del sistema nervioso y la producción de glóbulos rojos. Se encuentran en alimentos como las carnes,  legumbres y frutos secos.
  • La vitamina E posee funciones antioxidantes e interviene en el sistema inmunológico, combatiendo las infecciones. Además, favorece la formación de glóbulos rojos y la coagulación sanguínea. También contribuye al mantenimiento de la piel, cabello y uñas. Por eso, es importante que los niños consuman alimentos ricos en vitamina E: , frutos secos, semillas, y verduras de hoja verde como espinaca, brócoli.

5. Minerales

Los minerales son sustancias inorgánicas, requeridas por nuestro cuerpo para realizar diversas funciones vitales. Ellos favorecen una adecuada salud y el crecimiento de los niños, siendo considerados tan importantes como las vitaminas.

Dentro de sus funciones primordiales destacan, la formación de huesos y dientes, transporte de oxígeno, regulación del metabolismo y la contracción muscular.

Algunos de los minerales más importantes para los niños son:

6. Calcio

El calcio es el mineral más abundante en el cuerpo humano y es esencial para la formación y el mantenimiento de huesos y dientes. Además de ello, también participa en la coagulación sanguínea, contracción muscular y transmisión de la señal nerviosa.

De acuerdo a los expertos, el requerimiento diario de calcio para los niños varía entre 700 y 1.300 miligramos, dependiendo de la etapa de crecimiento. Las principales fuentes de calcio son los lácteos, verduras de hoja verde, frutos secos y legumbres.

7. Hierro

Este mineral forma parte de la hemoglobina, la proteína responsable de transportar el oxígeno en la sangre. Además, el hierro también participa en la producción de energía, el funcionamiento del sistema inmunológico y el desarrollo cognitivo. El requerimiento diario de hierro para los niños varía entre 7 y 15 miligramos, dependiendo del sexo y la edad.

A partir de los seis meses de edad,  se puede empezar a darle alimentos sólidos al niño. Es muy importante asegurar que los mismos contengan hierro. De acuerdo con los especialistas, el hierro de los alimentos se presenta en dos formas: hemo y no hemo.

El hierro hemo se obtiene a partir de fuentes alimenticias de origen animal. Dentro de ellas destacan las aves de corral, huevos, pescados grasos y carne roja (preferiblemente de animales alimentados con pasto). Este tipo de hierro posee mayor facilidad de absorción por parte del organismo.

El hierro no hemo se encuentra en alimentos de origen vegetal, y en los productos enriquecidos. Este tipo de hierro es menos fácil de absorber por el organismo. Dentro de las fuentes de hierro no hemo se incluyen:  tofu, verduras de hoja verde, alubias y lentejas.

Según los expertos, combinar fuentes de hierro no hemo con alimentos ricos en vitamina C favorece su absorción.

8. Zinc

Este mineral interviene en más de 300 reacciones enzimáticas del cuerpo humano.  De hecho, se ha comprobado su efecto sobre el crecimiento e incremento de peso en lactantes y niños pequeños.

Es considerado esencial para el metabolismo, crecimiento y desarrollo celular, la función inmune y el desarrollo del gusto y olfato. Interviene además en la cicatrización de heridas, y el combate de enfermedades infecciosas como neumonía, malaria y diarrea.

Según los estudios, la administración de suplementos de zinc, disminuye la incidencia de partos prematuros, infecciones respiratorias y diarrea infantil.

Se ha establecido, que los requerimientos de zinc oscilan entre 3 y 11 miligramos, dependiendo del sexo y la edad. Dentro de las fuentes más comunes de zinc destacan: carnes, mariscos, semillas y frutos secos.

9. Magnesio

De acuerdo a los Institutos Nacionales de Salud, el magnesio es requerido para mantener sano el organismo. Este elemento participa en casi la totalidad de nuestras funciones corporales primarias. Entre ellas destacan:

  • Regula la función de los músculos y el sistema nervioso
  • Equilibra los niveles de azúcar en sangre y la tensión arterial
  • Favorece la formación de proteína, masa ósea y ADN
  • Coadyuva en la activación y producción de enzimas y neurotransmisores
  • Interviene en la generación de energía
  • Participa en la contracción muscular (movimiento)
  • Previene y revierte el endurecimiento de los vasos sanguíneos
  • Ayuda a estabilizar las membranas celulares,
  • Favorece la salud del sistema óseo
  • Interviene en el metabolismo de los nutrientes.

Las cantidades diarias recomendadas de magnesio varían entre los 30 y  600 mg, en función de la edad y el sexo. Dentro de los alimentos que contienen magnesio destacan las legumbres, nueces, semillas, y hortalizas de hojas verdes.

También se encuentra en alimentos para el desayuno fortificados,  frijoles negros, grasas y semillas (chía y calabaza).

10. Yodo

Diversos estudios, han demostrado la importancia del yodo en la producción de hormonas tiroideas. Es importante señalar que dichas hormonas, coadyuvan en el control del metabolismo del organismo, además de otras funciones clave. De hecho, ellas también participan en el correcto desarrollo del sistema óseo y cerebral durante el embarazo y la infancia.

Las cantidades de yodo requeridas a diario, calculadas considerando la edad son:

  • 0 a 6 meses: 110 microgramos (mcg)
  • 7 a12 meses: 130 mcg
  • 1 a 8 años: 90 mcg
  • 9 a 13 años: 120 mcg
  • 14-18 años: 150 mcg
  • Adultos: 150 mcg
  • Adolescentes y mujeres embarazadas: 220 mcg
  • Adolescentes y mujeres en periodo de lactancia: 290 mcg.

Alimentos que contienen yodo: yogurt, queso, huevos, bacalao, atún, gambas, algas y sal yodada, entre otros.

Concluyendo

De acuerdo a lo mostrado, el cuerpo humano es una maquinaria perfecta que debe ser mantenida y cuidada desde la concepción. Ello se logra gracias a la ingesta de alimentos, que aportan diversos nutrientes. Dichas sustancias son requeridas por el organismo para crecer y desarrollarse adecuadamente.

Durante la infancia, los nutrientes son especialmente importantes, porque se trata de una etapa de rápido crecimiento físico y mental.

Los nutrientes se clasifican en macronutrientes (carbohidratos, proteínas y grasas) y micronutrientes (vitaminas y minerales). Cada uno de ellos cumple funciones específicas en el cuerpo y debe estar presente en la alimentación diaria de los niños.

Los nutrientes, en su conjunto, hacen posible que se obtenga energía para el cerebro y los músculos. Además de ello, favorecen la formación y reparación de los tejidos, órganos, músculos, huesos, piel, cabello y uñas.

Vale destacar su valiosa participación en la producción de hormonas, enzimas y anticuerpos que defienden al organismo de las infecciones. También participan en la formación de membranas celulares y hormonas, desarrollo del sistema nervioso y el equilibrio hídrico y electrolítico.

Para Loren, la información recibida, la cual comparto en el post, fue de gran utilidad. Ella se sintió muy agradecida porque pudo visualizar en forma general la importancia de los macro y micronutrientes.

De hecho, compartió esta información con su esposo y la niñera, logrando establecer muchos correctivos. Gracias a ello, su hijo podrá alcanzar un crecimiento y desarrollo saludable.

“La mayoría de los adultos y niños no consumen una única fuente de proteínas, sino una dieta rica en fuentes vegetales y animales consideradas relativamente “pobres” o “buenas”, respectivamente. Se supone que el consumo de una dieta equilibrada que incluya tanto fuentes vegetales como animales debería ser suficiente para suministrar los aminoácidos necesarios para prevenir carencias y garantizar un crecimiento y desarrollo adecuados”

Joshua L. Hudson

Universidad de Arkansas para las Ciencias Médicas

Little Rock, Arkansas

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