Disfagia: Síntomas, Causas y Tratamientos


La disfagia es la dificultad para tragar alimentos o líquidos. En función de sus causas, pueden presentarse afecciones a nivel del esófago, músculos o nervios, pudiendo ocasionar diversas complicaciones. Por ello, resulta importante conocer los síntomas, a fin de buscar soluciones, las cuales dependen de sus causas y gravedad.

De este tema, que afecta a uno de cada seis adultos, voy a hablar a solicitud de Cynthia, una seguidora de Puerto Rico. Ella es una madre de familia de mediana edad, dedicada al área de gestión humana empresarial y decidió comunicarse conmigo, a raíz de una dificultad para tragar sus alimentos.

Cynthia me comentó que su esposo se preocupó mucho por esta situación y le sugirió que visitara un médico. Sin embargo, ella adujo que no podía hacerlo a causa de su gran volumen de trabajo.

De acuerdo con lo que me comentó, esto le ocurrió dos veces, cuando se encontraba desayunando. Yo le pregunté si se encontraba estresada o con prisa para salir a trabajar y ella no lo recordó con exactitud.

En estos casos cuando la situación causa preocupación a la persona, es muy importante acudir a un especialista de las vías digestivas.

Dada la elevada prevalencia de esta patología, consideré importante compartir información científica relacionada con la disfagía, sus causas, sintomatología y tratamiento,  aquí en mi blog.

Generalidades acerca de la disfagia

La disfagia es un trastorno que afecta la capacidad de tragar alimentos o líquidos. El mismo, puede ocurrir a consecuencia de diversas causas. Este problema afecta a muchas personas, principalmente a los ancianos y a quienes padecen ciertas patologías neurológicas o musculares.

De acuerdo a los expertos, existen algunos factores que incrementan el riesgo de padecer disfagia. Dentro de ellos destacan, la edad avanzada, ictus, enfermedad de Parkinson, alergias alimentarias, esclerosis múltiple, distrofia muscular, reflujo gastroesofágico y cáncer de cabeza y cuello.

Incluso, podrían llegar a presentarse ciertas complicaciones riesgosas como la neumonía, desnutrición, deshidratación y broncoaspiración.

De acuerdo a la Clínica Mayo, la deglución es un proceso complejo en el que intervienen diversos músculos y nervios. Por ello, las afecciones que debilitan o dañan músculos y nervios empleados para tragar o que ocasionen estrechamientos a nivel posterior de la garganta o esófago puede causar disfagia.

Síntomas de la disfagia

Dentro de los síntomas frecuentes de la disfagia se pueden señalar:

 

 

 

 

  • Sentir dolor al tragar (odinofagia)
  • Atragantarse o ahogarse con la comida
  • Notar que la comida se queda atorada en la garganta o el pecho
  • Tener la voz ronca o afónica
  • Escupir o regurgitar los alimentos
  • Toser o tener náuseas al tragar
  • Sufrir de mal aliento o halitosis
  • Salivar mucho o babear
  • Bajar de peso sin querer
  • Padecer de acidez estomacal frecuente
  • Deshidratarse por no beber suficiente agua
  • Respirar alimentos (aspiración), lo que puede causar infecciones respiratorias como la neumonía
  • Dolor al tragar (odinofagia).

Clasificación de la disfagia

Según la ciencia, la disfagia se clasifica en las siguientes categorías:

Disfagia esofágica

La disfagia esofágica es la dificultad para transportar alimentos por el esófago. Esto se debe a un trastorno de la motilidad o a una obstrucción mecánica.

Dichos efectos, producen la sensación de que el alimento ingerido, se adhiere o queda atrapado en la base de la garganta o en el pecho, al deglutir.

Existen diversos factores, que pueden ocasionar disfagia a nivel del esófago, especialmente en los adultos mayores. Ello incluye las tumoraciones esofágicas y las que se presentan en la unión esofagogástrica (unión del estómago y el esófago).

Dentro de las más frecuentes destacan:
  • Acalasia: es una alteración del funcionamiento del esfínter esofágico inferior, que no se relaja adecuadamente y dificulta el paso de los alimentos al estómago. También puede haber una disminución de la peristalsis (movimientos ondulatorios) del esófago
  • Espasmo esofágico difuso: es una contracción anormal y descoordinada de los músculos del esófago, que produce dolor y dificultad para tragar
  • Estenosis esofágica: es un estrechamiento del diámetro del esófago, que puede ser causado por tumores, cicatrices, inflamación o anillos de tejido anormal
  • Tumores esofágicos: son crecimientos anormales que pueden obstruir el paso de los alimentos por el esófago. Pueden ser benignos o malignos
  • Cuerpos extraños: son objetos que se introducen accidentalmente en el esófago y pueden quedar atrapados, como trozos de comida, huesos, dentaduras postizas o monedas
  • Anillo esofágico: es una banda de tejido que se forma en la unión del esófago y el estómago y puede interferir con la deglución de alimentos sólidos
  • Enfermedad por reflujo gastroesofágico (ERGE): es el retorno del contenido ácido del estómago al esófago, que puede dañar la mucosa y provocar espasmos, cicatrices o estrechamiento del esófago
  • Esofagitis eosinofílica: es una inflamación alérgica del esófago, que puede causar síntomas similares a la ERGE. Ello puede ocasionar dificultades para realizar la deglución.

Disfagia orofaríngea

La disfagia orofaríngea es un trastorno de la deglución que afecta la capacidad de trasladar con seguridad y eficacia alimentos o líquidos de la boca al esófago. Esta anomalía puede ocasionar graves problemas de salud, entre ellos aspiración, neumonía, atragantamiento y desnutrición.

Este tipo de disfagia es común entre los adultos mayores, sobre todo en quienes padecen afecciones neurológicas o musculares. No obstante, muchas veces se pasa por alto y se infradiagnostica en la práctica clínica.

De acuerdo a los especialistas, las causas de la disfagia orofaríngea en adultos mayores son complejas y multifactoriales.

Incluso implican alteraciones en las fases oral, faríngea y esofágica de la deglución. Además, suponen una disminución de la sensibilidad y la coordinación del sistema nervioso central.

Es importante resaltar, que la disfagia orofaríngea ha sido reconocida como un síndrome geriátrico. Ello se debe a su elevada prevalencia y su asociación con muchos resultados negativos. A saber, la mala calidad de vida, deterioro funcional, fragilidad, hospitalización y mortalidad.

Incluso, ciertas afecciones pueden debilitar los músculos de la garganta. Ello dificulta el paso de los alimentos de la boca a la garganta y el esófago cuando se deglute.

Esto puede acarrear la presencia de arcadas, ahogamiento o tos al intentar tragar. Incluso puede ocurrir que los alimentos (sólidos o líquidos) bajen por la tráquea o suban por la nariz. Esto podría ocasionar neumonía.

Dentro de las causas más frecuentes están:
  • Trastornos neurológicos: la miastenia gravis, esclerosis múltiple, distrofia muscular y enfermedad de Parkinson, pueden causar disfagia. Ello también puede ser producido por ciertos daños neurológicos repentinos como, lesiones cerebrales, de la médula espinal o un ictus
  • Divertículo faringoesofágico (divertículo de Zenker): esto se trata de una pequeña bolsa que se forma encima del esófago y acumula partículas de alimentos en la garganta. Esto ocasiona dificultad para tragar, gorgoteos, mal aliento, carraspeo o tos frecuente
  • Cáncer: algunos tipos de cáncer y algunos tratamientos oncológicos, como la radioterapia, pueden causar dificultad para tragar
  • Inflamaciones o infecciones orales: algunos procesos infecciosos como la faringitis, esofagitis y candidiasis, ocasionan disfagia orofaríngea
  • Problemas dentales o de la prótesis dental: este factor se asocia con serias dificultades para la masticación adecuada de los alimentos
  • Medicamentos: existen algunos fármacos que ocasionan procesos irritativos de la mucosa del esófago, además de disminuir la producción de saliva. Dentro de ellos destacan ciertos antiinflamatorios, antibióticos y antihistamínicos.

Medidas que pueden reducir el riesgo de disfagia

Se ha dicho aquí que la disfagia es un trastorno que dificulta o impide la deglución de alimentos y líquidos.  No existe una forma segura de prevenir la disfagia, pero se pueden tomar algunas medidas para reducir el riesgo de tener problemas ocasionales al tragar.

Por ejemplo, se recomienda:

  • Comer con calma, en porciones pequeñas y masticando bien los alimentos (en algunos casos se puede mejorar la capacidad de deglución con ejercicios, cambios de dieta, o modificaciones en la postura al comer). Estas técnicas pueden aprenderse con el apoyo de un logopeda. Ello evitaría que los alimentos se atasquen o se vayan por las vías respiratorias
  • Evitar el consumo de alcohol, tabaco y alimentos irritantes que puedan causar reflujo ácido (el reflujo ácido puede dañar el revestimiento del esófago y provocar cicatrices que dificultan la deglución)
  • Beber suficiente agua durante el día y especialmente al comer. El agua ayuda a lubricar la garganta y a empujar los alimentos hacia el estómago
  • Evitar los alimentos que puedan causar irritación o inflamación en la garganta como los picantes, ácidos, los muy calientes o los muy fríos

Algunos Tratamientos naturales para la disfagia

Estos tratamientos naturales son realizados por personas que se encargan de atender pacientes con disfagia.  Son llamados logopedas.  Ellos son conocedores de diferentes técnicas para aplicarlas en las personas con disfagia.   Estas técnicas permiten que el paciente tenga y adquiera conocimientos para luego aplicarlos por si mismo.

Dentro de estas técnicas están:

1. Ajuste en la textura de los alimentos 

Ajustar la textura de los alimentos en un estilo de vida saludable puede modificar la deglución, haciéndola más segura. En este caso se incluyen:

  • Cambiar el espesor de los líquidos
  • Hacer más blandos los alimentos sólidos
  • Consumir alimentos con más frecuencia en pequeñas cantidades.

2. Deglución apropiada

Dentro de los movimientos para una deglución apropiada están:

  • Aguantar la respiración, tragar y toser  (deglución supraglótica)
  • Aguantar la respiración, presionar hacia abajo, tragar y toser (deglución supersupraglótica)
  • Tragar con mucha fuerza (deglución esforzada)

3.  Realizar el tratamiento precoz del reflujo ácido

El reflujo ácido puede dañar el revestimiento del esófago y causar cicatrices o estrechamiento. Esto dificulta la deglución y aumenta el riesgo de infección.  Para evitar los problemas de reflujo ácido se puede consumir 15 gotas de la fórmula HAPPY TUMMY con las comidas.

3. Posiciones corporales

Son cambios que se realizan en la posición del cuerpo y la cabeza, que permiten alterar la velocidad que lleva un alimento que se ha introducido en la boca, con la intención de disminuir los residuos.   Estos cambios de posturas corporales  permiten que la persona pueda respirar mejor y lo ayudan a tragar con mayor seguridad.

Dentro de estos cambios de postura se pueden mencionar:

  • Inclinar y rotar la cabeza
  • Inclinar la cabeza hacia atrás
  • Inclinar la barbilla.

Aun así, según los Expertos, estos cambios de posición no tienen buen funcionamiento en todas las personas.

Concluyendo

De acuerdo a lo mostrado, la disfagia es la dificultad para tragar alimentos en estado sólido o líquido. Este proceso, en algunos casos, puede ser muy doloroso o imposible de soportar.

La disfagia puede tener varias causas que afectan a los músculos, los nervios o el esófago. Esta puede clasificarse en dos tipos: disfagia orofaríngea y disfagia esofágica. La disfagia orofaríngea se produce cuando hay un problema en la boca o la garganta que impide el paso de los alimentos al esófago.

Algunas de las causas de la disfagia orofaríngea son las enfermedades neurológicas (como el accidente cerebrovascular, el Parkinson o la esclerosis múltiple), los tumores, infecciones, lesiones o envejecimiento.

Se debe recalcar que el tratamiento de la disfagia depende de la causa que la origine. En algunos casos, se puede mejorar la capacidad de deglución con ejercicios, cambios en la dieta o modificaciones en la postura al comer. Un logopeda puede ayudar a aprender estas técnicas.

En otros casos, se pueden usar medicamentos para tratar la causa subyacente de la disfagia, como la acidez estomacal o los espasmos musculares.

Vale destacar, que también existen una serie de tratamientos quirúrgicos para eliminar obstrucciones o tumores que impidan el paso de los alimentos por el esófago. Si estos tratamientos no logran su efectividad, o bien no son posibles de realizar, se puede recurrir a una sonda de alimentación que introduzca los nutrientes directamente en el estómago.

Para Cynthia la información recibida, la cual comparto en el post, fue de gran ayuda. De hecho, ese material la impulsó a chequear su sistema digestivo con un especialista.

Ella se comunicó muy contenta porque no le fue diagnosticada ninguna enfermedad. Sin embargo, me comentaba que ella prefiere estar atenta para lograr mantener el adecuado funcionamiento de su sistema digestivo.

“Los adultos mayores desarrollan gradualmente cambios característicos en la deglución durante el envejecimiento; este fenómeno se denomina “presbifagia”. La disfagia puede afectar a la seguridad y la eficacia de la deglución, causando complicaciones graves, y afectar a las interacciones sociales, la calidad de vida y la salud mental debido al miedo y la ansiedad por comer”

Hai-Yang Feng

Universidad Médica de Weifang, China

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