Cómo Prevenir y Tratar La Artritis Tras La Menopausia

De acuerdo a los expertos, a partir de la sexta década comienzan a surgir diversas enfermedades crónicas. Muchas de estas patologías tienden a afectar la calidad de vida de las mujeres. Dentro de estas enfermedades destaca la artritis.

Hasta ahora se ha logrado determinar, que mediante ciertas estrategias de prevención, es posible tratar y prevenir esta enfermedad.

De este tema que afecta a muchas personas, en especial a mujeres menopáusicas,  voy a hablar a solicitud de Mariah, una seguidora de California. Ella desde mediados del año pasado comenzó su proceso premenopáusico y desde inicios del verano de este año, comenzó con dolor a nivel de las articulaciones.

Ella me comentó, que rápidamente se dirigió donde un reumatólogo y luego de los estudios fue diagnosticada con artritis reumatoide.

Este especialista le sugirió emplear algunos antiinflamatorios además de medicamentos supresores, para mantener a raya los efectos de esta enfermedad. Sin embargo, ella decidió comunicarse conmigo a fin de que le orientara sobre algunas estrategias naturales.

Ella me comentaba haber leído, que cuando la artritis se controla tempranamente es posible disminuir su avance.

Me comuniqué rápidamente con ella, y le felicité por haber acudido prontamente al especialista. Así, al tomar en cuenta su solicitud, le preparé un material donde le mostré las generalidades acerca de la artritis y el efecto de la menopausia sobre esta enfermedad.

Le incluí también, algunas estrategias a seguir para lograr enfrentar las molestias ocasionadas por la artritis. Dada la frecuencia de la presencia de procesos artríticos durante la menopausia consideré importante compartir esta información en mi página.

Generalidades acerca de la artritis

Según el Departamento de Salud y Servicios Humanos de los Estados Unidos, literalmente artritis significa inflamación de las articulaciones.

A pesar de que el proceso inflamatorio se considere más un síntoma que un diagnóstico, la expresión artritis suele utilizarse para referirse a cualquier patología que afecte a las articulaciones. Una articulación, es el lugar donde se unen dos huesos. A manera de ejemplo podemos mencionar el hombro y rodilla.

Generalidades acerca de la artritis

De acuerdo a los especialistas, el dolor que parece provenir de las articulaciones, ocasionalmente se origina en estructuras extraarticulares. Dentro de ellas destacan los tendones, músculos y ligamentos. Un claro ejemplo de estos problemas, lo representan la bursitis y la tendinitis.

No obstante, cuando nos referimos al dolor articular verdadero (artralgia) puede o no ir acompañado de inflamación de la articulación (artritis). Se ha observado, que el síntoma más común que presenta la inflamación articular es el dolor.

Incluso, se ha corroborado que cuando las articulaciones sufren de procesos inflamatorios, pueden sentirse calientes, enrojecerse o hincharse.

Hasta ahora, se sabe que la artritis podría afectar exclusivamente las articulaciones de las extremidades o también incluir las del esqueleto axial (cráneo, columna y caja torácica) o la pelvis.

De acuerdo a los expertos, el dolor puede presentarse solo al mover las articulaciones, pero también puede ocurrir en reposo. Hasta podrían llegar a presentarse ciertos síntomas y signos como procesos febriles y erupciones.

Cabe destacar, que en función del tipo de artritis pueden ocurrir afecciones a nivel de ciertos órganos como la piel, corazón u ojos. Sin embargo, gracias a diversos tratamientos empleados actualmente, muchas personas con artritis logran llevar una vida activa y provechosa.

¿Cuántos tipos de artritis existen?

Según los CDC, se puede afirmar que la artritis reúne más de cien patologías y afecciones reumáticas. Dentro de ellas las más comunes son la artrosis, espondilitis anquilosante (afecta la columna), lupus, gota, artritis reumatoide y fibromialgia.

Se mencionan además, la artritis juvenil (afecta principalmente a los niños), artritis psoriásica y artritis reactiva (ocasionada por procesos infecciosos).

Los síntomas comunes para los diversos tipos de artritis incluyen:

  • Dolor
  • Erupción o picor
  • Fiebre
  • Incremento de la temperatura sobre la zona afectada
  • Inflamación y enrojecimiento de la piel que recubre las articulaciones
  • Rigidez articular (provoca dificultad para moverse produciendo una disminución de la amplitud del movimiento)
  • Problemas respiratorios
  • Pérdida de peso involuntaria.

¿Existe una relación entre la artritis y la menopausia?

El dolor musculoesquelético, artralgia (dolor articular agudo sin inflamación) y artritis son más comunes en las mujeres. Se ha observado, que se hace más recurrente con la edad. Además de ello, en muchas mujeres se cree que puede estar asociada con el inicio de la menopausia.

¿Existe una relación entre la artritis y la menopausia?

Se ha observado, que la artritis causa mayores afecciones en las mujeres que en los hombres. De hecho se ha observado, que incrementa su prevalencia y gravedad especialmente a nivel  poliarticular. Esto hace que se produzca un incremento de la artritis en manos y rodillas posterior a la menopausia.

Incluso se ha observado, que existen patrones similares de los efectos de la edad en el riesgo de artritis de cadera y rodilla en mujeres de 50 a 75 años.

No obstante los estudios han confirmado, que el  riesgo de artritis de la mano logra su nivel más elevado en las mujeres después de la menopausia.

De acuerdo a los resultados de estudios recientes, las mujeres entre 50 y 60 años presentan más de 3,5 veces la probabilidad de padecer artritis, respecto de los hombres.

Según estudios epidemiológicos adelantados por científicos italianos, la deficiencia de estrógenos podría incrementar el riesgo de artritis.

De acuerdo a ciertas investigaciones se ha establecido, que los síntomas de la menopausia podrían tener un impacto significativo sobre la vida cotidiana. De hecho, en ocasiones podrían sobreponerse a los síntomas de la artritis. Este efecto, podría ocasionar una mayor dificultad para obtener un diagnóstico.

Cabe destacar, que aparte de compartir síntomas similares, la menopausia podría empeorar los síntomas en mujeres con artritis preexistente. Por ejemplo, la menopausia podría alterar el sueño, produciendo mayor fatiga y sensibilidad al dolor.

Cómo tratar y prevenir la artritis durante la menopausia

Diversos equipos de investigadores han logrado establecer, que la menopausia podría influir en el desarrollo de la artritis reumatoide.

Cabe destacar, que un estudio publicado en Arthritis Care Research permitió establecer que el cambio hormonal en esta fase de la vida favorece el desarrollo de esta enfermedad.

Cómo tratar y prevenir la artritis durante la menopausia

Incluso se logró detectar, que las mujeres después de la menopausia poseen el doble de riesgo de desarrollar artritis reumatoide seronegativa. A su vez se observó, que el riesgo no se incrementa en la artritis reumatoide seropositiva.

Según la ciencia, la acepción seropositiva hace alusión a la presencia de determinados factores reumatoideos y anticuerpos en la sangre.

Pero también existen los llamados pacientes seronegativos, en ellos no es posible detectar nada especial en la sangre. No obstante, es posible encontrar los síntomas típicos de artritis.

A los fines de lograr mantener los síntomas de artritis bajo control se hace necesario incorporar ciertas estrategias. Dentro de ellas destacan:

1. Incluir alimentos antiinflamatorios 

De acuerdo a los expertos, los alimentos antiinflamatorios favorecen el control de los síntomas. Además, este tipo de alimenación favorece el mantenimiento de un peso saludable y minimiza los riesgos de padecer otras patologías.

Dentro de estos alimentos destacan las frutas, legumbres, verduras, frutos secos y pescado. Lo importante es que la dieta contenga bajos niveles de grasas malas  y de alimentos procesados, ya que se ha demostrado que las dietas ricas en alimentos ultraprocesados y grasas inflamatorias provocan más patologías y mortalidad.

Estos alimentos mencionados forman parte de la dieta mediterránea, reconocida por su poder antiinflamatorio y mejoradora de diversos procesos metabólicos.

Dentro de los beneficios de esta reconocida dieta destacan la reducción de la tensión arterial, disminución de los procesos inflamatorios y pérdida de peso. Estos beneficios pueden apoyar la reducción de algunos procesos negativos asociados a la artritis, incluyendo el dolor en las articulaciones.

Dentro de los alimentos clave que debemos incluir destacan:

Pescado

Se ha logrado establecer, que ciertos pescados contienen elevados niveles de ácidos grasos omega-3, un compuesto altamente antiinflamatorio.

Estudios recientes determinaron, que las personas que consumían mayores niveles de Omega-3 presentaban menores niveles de ciertas proteínas proinflamatorias. Dentro de ellas destacan la proteína C reactiva e interleucina 6.

De hecho se ha demostrado, que la ingesta de suplementos de aceite de pescado coadyuvan a reducir la inflamación.

Asimismo, ayudan a minimizar el dolor articular y duración de la rigidez en las mañanas. Incluso coadyuvan en la reducción de muchas afecciones, que acompañan la artritis reumatoide.

Los especialistas recomiendan ingerir de 600 a 1.000mg de aceite de pescado al día. Una buena opción es mi fórmula especial MARINE OMEGA-3.

Dentro de las fuentes más recomendadas destacan las anchoas, atún, salmón, sardinas, arenque y vieiras. De acuerdo a la Asociación Americana del Corazón y la Academia de Nutrición y Dietética, se recomienda ingerir no menos de tres a cuatro onzas, dos veces por semana.

Frutas y hortalizas de hojas y frutos

De acuerdo a las investigaciones, estas fuentes alimenticias poseen elevados niveles de algunos compuestos químicos con potentes efectos antioxidantes. Además de ello, contienen también bioflavonoides pigmentados (morados, azules y rojos) denominados antocianinas, que han demostrado excelentes efectos antinflamatorios.

Incluso, muchos frutos como los cítricos, poseen contenidos elevados de vitamina C. Igualmente, muchas hortalizas de hoja contienen altos niveles de vitamina K, un potente reductor de marcadores inflamatorios sanguíneos.

De acuerdo a los expertos, se recomienda la ingesta de unas nueve raciones diarias de estos singulares alimentos. Por lo general, una ración de la mayoría de verduras y frutas equivale a una taza. En el caso de las hortalizas de hoja, una ración equivaldría aproximadamente a dos tazas.

Dentro de las verduras recomendadas destacan, el brócoli, espinaca, lechuga, col rizada y repollo. Y dentro de los frutos, las berenjenas, pimientos rojos, tomate, arándanos, cerezas, fresas, frambuesas, grosellas, limas, naranjas y pomelos.

Semillas y frutos secos

Muchos estudios han demostrado, que los frutos secos poseen elevados niveles de grasas monoinsaturadas, con efectos antiinflamatorios comprobados. Posiblemente muchas personas se preocupan por el elevado contenido de grasas y calorías.

No obstante se ha logrado demostrar, que su ingesta favorece la pérdida de peso. Ello se debe principalmente a que sus nutrientes principales como grasas monoinsaturadas, fibra y proteínas poseen un efecto saciante.

Estudios adelantados en la Universidad Tufts de Boston, determinó a lo largo de quince años  el efecto de estos alimentos. Dentro de los hallazgos se detectó, que quienes consumían mayor cantidad de frutos secos y semillas presentaban un 51% de menor probabilidad de morir por efecto de una enfermedad inflamatoria.

Según los expertos, lo ideal es consumir una onza y media (unos 43 gramos) al día, de estos alimentos. Dentro de las fuentes importantes, podemos resaltar: almendras, pistachos, piñones y nueces.

Legumbres

De acuerdo a los especialistas, las legumbres poseen elevados contenidos de fibra y una serie de fitonutrientes. Muchos de estos compuestos favorecen la reducción de los niveles de la proteína C reactiva o PCR. Esta proteína, se asocia con ciertas patologías como la artritis reumatoide y procesos infecciosos.

Estudios recientes han logrado establecer, que las legumbres poseen elevada capacidad antinflamatoria y antioxidante.

Se ha establecido, que una taza de legumbres aporta unos quince gramos de proteína. Dentro de las legumbres recomendadas figuran las alubias pintas, alubias rojas de riñón y alubias rojas pequeñas.

Se incluyen también, la soja, lentejas, frijoles, guisantes, garbanzos y habas. De acuerdo a los expertos, se recomienda ingerir una taza dos veces por semana.

Aceite de oliva virgen extra

Según las investigaciones, el aceite de oliva virgen extra posee una fracción polifenólica que disminuye la inflamación de las articulaciones. Además de ello, posee un gran contenido de grasas saludables con efectos positivos sobre el sistema cardiovascular.

Dentro de ellos destacan el oleocantal, que de acuerdo a las investigaciones posee propiedades similares a ciertos medicamentos antiinflamatorios no esteroideos como el ibuprofeno.

Se ha establecido, que este efecto se logra gracias a la inhibición de ciertas enzimas que influyen en la inflamación y sensibilidad al dolor.

2. Procurar aprender destrezas para manejar la artritis

Según los CDC es importante participar en los talleres educativos, que se realizan para el automanejo de la artritis. Por medio de estos talleres se alcanzan ciertas destrezas, que permiten tomar decisiones adecuadas para manejar esta dolencia.

Este aprendizaje te permitirá:

  • Manejar la sintomatología de la artritis, incluyendo el dolor
  • Mejorar la comunicación con los médicos tratantes, obteniendo así un mayor control sobre la salud
  • Planificar actividades para pasar más tiempo con los familiares
  • Retomar actividades cotidianas como las laborales
  • Se logra reducir el estrés y mejorar el estado de ánimo.

3. Controlar el peso

Se ha establecido que la pérdida de peso, así como el mantenimiento de un peso saludable, es muy importante para quienes padecen artritis. La disminución de peso logra beneficiar grandemente las caderas y rodillas al disminuir la carga sobre dichas articulaciones.

Se ha observado, que tan solo disminuir entre diez y doce libras logra reducir el dolor ocasionado por la artritis.

Es importante incluir actividades físicas de bajo impacto, es bueno recordar que las lesiones en las articulaciones pueden agravar la artritis. Dentro de estas actividades destacan nadar, montar bicicleta o caminar.

Se ha observado, que a cualquier edad la realización de actividad física de bajo impacto, además de incluir modificaciones alimentarias, favorecen la disminución de peso en personas que padecen artritis.

Concluyendo

Gracias a las investigaciones se ha logrado detectar, que la menopausia juega un rol destacado sobre la salud. De hecho, se ha logrado demostrar, que además de elevar la posibilidad de adquirir artritis, podría empeorar los síntomas en quienes ya padecen artritis.

Muchos investigadores y nutriólogos coinciden, en que una de las formas de controlar y evitar la artritis es incluyendo una dieta antiinflamatoria. De acuerdo a lo observado, gran parte del manejo y prevención de la artritis está vinculada a una adecuada nutrición.

Por ello, es importante evitar el consumo de carnes procesadas, azúcares refinados, aperitivos procesados y ultraprocesados y grasas trans.

De allí la importancia de incluir de por vida ciertos alimentos, que aportan diversos fitonutrientes, vitaminas, proteínas y compuestos bioactivos.

Dentro de estos alimentos destacan el pescado, frutas y hortalizas, semillas y frutos secos, legumbres, cereales integrales y aceite de oliva virgen extra. Muchos de estos alimentos forman parte de la dieta mediterránea.

Asimismo, es importante mantener un peso adecuado a fin de evitar enfermedades metabólicas que complican la artritis. Incluso los CDC recomiendan asistir a talleres de capacitación para el manejo de la misma.

Para Mariah la información recibida, la cual comparto en el post, fue de mucha utilidad. Ella me comentó, que pudo comprender que es posible manejar las molestias causadas por la artritis dependiendo poco de los medicamentos.

Mariah me dijo, que se inclinó por una dieta similar a la mediterránea e incluyó la práctica de ejercicios de bajo impacto.

Este cambio de vida realmente me alegró mucho. Como siempre me contenta enormemente, que los investigadores realicen una labor tan edificante para la salud integral. En especial para las mujeres, que ya han arribado a la menopausia.

“El consumo de aceite de oliva virgen extra previene el desarrollo de la artritis reumatoide experimental. El descubrimiento de la acción beneficiosa de este aceite, refuerza la hipótesis de utilizarlo como estrategia preventiva y terapéutica en el tratamiento de esta patología articular pudiendo reducir la aparición de efectos adversos que acompañan a la farmacoterapia clásica”

María Ángeles Rosillo

Investigadora de la Universidad de Sevilla

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