☑️ ¿Podría El Sol Disminuir El Riesgo De COVID-19?

Desde hace cierto tiempo, se ha venido estudiando en profundidad el efecto de la luz solar sobre diversos patógenos. Desde hace algunos años, muchas comunidades que viven en regiones donde no existen sistemas de potabilización de agua, utilizan la luz solar como un elemento de desinfección.

Esta forma de desinfección, es conocida como SODIS (Solar Water Disinfection) por sus siglas en inglés. La luz solar y todos sus componentes energéticos, han permitido a los científicos, avanzar en diversos estudios y experimentos. Sobre todo, con la finalidad de contar con una herramienta adicional para el control del nuevo coronavirus.

De este tema, hablo a solicitud de una seguidora de Curazao, quien leyó cierta información publicada en diversos medios. Se trató, de una notificación realizada por William Bryan, asesor de ciencia y tecnología del secretario del Departamento de Seguridad Nacional. De acuerdo los medios, Bryan notificó a los periodistas de la Casa Blanca, que científicos del gobierno descubrieron el efecto de los rayos ultravioleta sobre el nuevo coronavirus. “Nuestra observación más sorprendente hasta la fecha es el poderoso efecto que la luz solar parece tener sobre la muerte del virus, tanto en la superficie como en el aire”.

A lo largo de algunos meses, he brindado, algunas entregas sobre investigaciones realizadas, sobre COVID-19 y diversas variables climáticas. Sin embargo, este interesante tema, nunca deja de brindar un poco de esperanza para el control del COVID-19. La duda principal de esta seguidora, se centraba básicamente en cómo el sol podría ser capaz de controlar el virus. Pues bien, con información recabada anteriormente y algunas búsquedas actualizadas, compilé para ella,  un sencillo informe. Este me sirvió como estructura central para desarrollar el artículo que ahora pongo a vuestra disposición.

La luz solar como un apoyo para combatir patógenos

Tal como se mencionó en la introducción, de acuerdo a la ciencia, la luz solar, puede destruir muy rápidamente el coronavirus. Este hallazgo, fue realizado por científicos estadounidenses y el anuncio lo hizo William Bryan, en la Casa Blanca. Bryan, es el asesor de ciencia y tecnología del secretario del Departamento de Seguridad Nacional.

El puntualizó, que los científicos, habían descubierto que los rayos ultravioletas ejercen un efecto destructor en el nuevo coronavirus. “Nuestra observación más sorprendente hasta la fecha es el poderoso efecto que la luz solar parece tener sobre la muerte del virus, tanto en la superficie como en el aire”. “También hemos visto un efecto similar con la temperatura y la humedad, donde aumentar la temperatura y la humedad o ambos es generalmente menos favorable para el virus”.

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Hasta los momentos, el documento no ha sido publicado para su revisión por expertos independientes. Por ello, no es posible contar con los elementos suficientes, que permitan definir si el experimento fue diseñado adecuadamente. Vale destacar además, la importancia de conocer la intensidad y la longitud de onda de la luz UV utilizada. A los fines de tener la certeza, de que la misma es representativa de las condiciones de luz durante el verano.

Desde hace un tiempo atrás, se sabe que la luz ultravioleta posee efectos esterilizantes. Principalmente, debido al daño que esta radiación genera sobre el material genético de los patógenos, incluidos los virus.

Hallazgos compartidos con la prensa

William Bryan, mostró algunos resultados interesantes. En uno de ello, resaltó, que la vida media del virus, fue de aproximadamente unas 18 horas. Este experimento se hizo con partículas virales sobre una superficie porosa, de acero inoxidable o manijas de puertas. A su vez, los parámetros ambientales medidos fueron una temperatura de 21 a 24 ºC y 20% de humedad relativa. Otro hallazgo mencionado, fue la reducción de la vida media del virus, a seis horas, cuando la humedad aumentó al 80% y se expuso al sol.

A su vez, cuando se suspendieron partículas virales en el aire (aerosol), la vida media fue de una hora. Las condiciones de temperatura, también fueron de 21 y 24ºC y un 20% de humedad relativa. Realizando el mismo ensayo, con las mismas condiciones de partículas en aerosol y a igual temperatura y humedad, pero en presencia de la luz solar, la vida media del virus se redujo a tan solo un minuto y medio. Bryan estima que las condiciones veraniegas “crearán un ambiente, donde la transmisión se puede disminuir”.

Sin embargo, afirmó que la posible disminución de la propagación, no significaba que el nuevo coronavirus, se eliminaría por completo. Además, es imposible eliminar por completo las pautas de distanciamiento social. “Sería irresponsable para nosotros decir que sentimos que el verano va a matar el virus por completo”, afirmó Bryan

El trabajo realizado, concuerda con otros, en que el virus prospera mejor en condiciones frías y secas, que en aquellas cálidas y húmedas. Se ha estimado, que el virus se degrada más rápidamente en superficies calientes, pues su capa protectora es más susceptible al calor que al frío.

¿Radiación ultravioleta como tecnología para desinfección de patógenos?

Como se ha mencionado en otros artículos, la luz solar posee tres tipos de radiación ultravioleta. Ellas son, UVA, cuyo efecto se distingue por el efecto de bronceado sobre la piel. Constituye cerca del 95% de la luz ultravioleta que llega a la Tierra irradiada desde el Sol.

Una exposición excesiva, tiende a producir envejecimiento prematuro y propensión al cáncer de piel. Además de UVB, ella posee más energía que la UVA y es capaz de incidir en las capas superficiales de la piel. Sus efectos son los responsables del ardor y bronceado tardío.

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Puede llegar a producir también, envejecimiento prematuro y cáncer. Solo alrededor del 5% de la UVB, llega a la tierra, el resto es absorbido por la capa de ozono. Y un último componente de la luz ultravioleta lo constituye la UVC, con un alto nivel de energía.

Afortunadamente, este tipo de radiación es absorbido íntegramente por la atmósfera y la capa de ozono, siendo muy peligrosa. Se sabe que este tipo de radiación o luz ultravioleta, es capaz de eliminar componentes genéticos de muchos patógenos. Incluso, un efecto esterilizante, porque la radiación afecta el material genético del virus.

Actualmente en China, se está utilizando una forma artificial de UVC, para desinfectar autobuses, con un 99,9% de eficiencia. Esta tecnología también se utiliza, en la desinfección de hospitales, mediante robots, en Dinamarca, Japón, Corea del Sur e Italia. Incluso se han instalado unidades desinfectantes con rayos ultravioleta en pasamanos de edificios públicos en diversas ciudades de Emiratos Árabes Unidos, Corea, Filipinas, Alemania y China.

La radiación ultravioleta lejana una opción novedosa

Los investigadores, han logrado detectar, que una forma eficiente de eliminar o limitar las transmisiones virales, que se dispersan en el aire, es su inactivación inmediata. Como se vio anteriormente, la luz UVC ha venido siendo empleada con mucho éxito sobre diversas superficies. Este tipo de radiación, posee una longitud de onda de 254 nm, pero no se puede emplear en las personas. Especialmente, por los daños que ocasiona en la piel y ojos. Sin embargo, algunos estudios, han permitido establecer, que UVC lejana, con longitud de onda menor que la anterior (207–222 nm), podría ser una solución.

Los estudios, han permitido detectar, que puede aniquilar de forma eficaz muchos patógenos sin dañar los tejidos humanos expuestos. Un estudio preliminar, logró demostrar que la UVC lejana, elimina el virus de la influenza en el aire. Posteriormente, este estudio se amplió y se hicieron pruebas en coronavirus. Ellos representan del 10% al 30% de las infecciones del tracto respiratorio superior en adultos. El uso de dosis bajas en el experimento, logró inactivar el 99,9% de coronavirus.

Cabe destacar que, aunque el estudio no se realizó sobre el COVID-19 ni en el SARS, los científicos esperarían que pudiese funcionar en ellos. Principalmente, porque poseen una carga genética similar. De acuerdo a los resultados obtenidos, la exposición continua a UVC lejano en bajas dosis, daría buenos resultados. Así, se esperaría una inactivación del 90% de los virus a los ocho minutos y 95%, a los once minutos. Se esperaría a su vez, una inactivación del 99% a los dieciséis minutos y del 99,9% a los veinticinco minutos.

Uso de simulaciones para comprender el comportamiento del nuevo coronavirus

Para la ciencia, las partículas suspendidas en forma de aerosol, representan una ruta potencial de transmisión de COVID-19. Un estudio reciente, profundizó en el efecto de la luz solar simulada y la estabilidad del nuevo coronavirus en suspensión. Se encontró, que la luz solar, afecta de forma importante o significativa la velocidad de descomposición del virus. Se observó, además, que la humedad relativa, considerada de forma aislada no afectó la velocidad de descomposición.

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Algunos resultados, mostraron niveles de descomposición, del 90% bajo luz simulada de otoño-invierno en 19 minutos. Sin embargo, bajo luz simulada de verano la velocidad de descomposición del 90% ocurrió en tan solo seis minutos. Estos resultados, son compatibles, por los obtenidos por los científicos del gobierno. Se debe dar relevancia a la información obtenida, porque podría ser muy útil, pues demuestra que la luz solar incide en la transmisión de aerosoles, como los del nuevo coronavirus.

Otros hallazgos utilizando técnicas de simulación

Otro estudio de simulación, permitió calcular, la inactivación esperada del nuevo coronavirus, por UVC artificial y por radiación solar UV. El modelo desarrollado, incluyó diversas ciudades del mundo en diferentes épocas del año.

El resultado obtenido acerca de la sensibilidad a los rayos UV estimada para el nuevo coronavirus, es comparable a las reportadas para otros virus, tales como el de la influenza. Esto, les señala a los científicos, que el SARS-CoV-2 (nuevo coronavirus) en estado de aerosol proveniente de pacientes infectados, es más peligroso en zonas templadas. Es decir, este aerosol, depositado en las superficies, durante el invierno en zonas templadas, podría permanecer infeccioso al aire libre durante un tiempo considerable durante el invierno.

Esto representaría un riesgo continuo para muchas ciudades ubicadas en estas zonas. A su vez, las simulaciones realizadas durante el verano, indican que el COVID-19, se inactivaría mucho más rápido que el virus de influenza A. Esto también, es una confirmación a la teoría de que la luz solar posee un papel en la ocurrencia, velocidad de propagación y la duración de la infección del coronavirus.

Este estudio, representa la primera evidencia, de que la luz solar, puede inactivar el nuevo coronavirus, en las superficies. Esto implica, que tanto la persistencia, como el riesgo de exposición, pueden variar significativamente entre ambientes interiores y exteriores. Vale destacar además, que la luz solar, puede actuar como un efectivo desinfectante en materiales no porosos contaminados.

Concluyendo

La ciencia, es una vocación a tiempo y a destiempo. No existe para el investigador, un momento sin realizar alguna búsqueda. La luz solar, ha sido un gran inspirador. Y la gran ventaja de conocer su composición, ha permitido utilizar su potencialidad en diversos campos de la medicina. Esto no es nuevo, pues el empleo de la radiación solar como una terapia, se remonta miles de años atrás, en el seno de muchas civilizaciones antiguas.

Se ha visto, como existen una serie de investigaciones actuales, unas de índole experimental, otras mediante pruebas clínicas y otras utilizando modelos informáticos. Los esfuerzos, que mostré, tanto de investigadores académicos, como gubernamentales, se muestran remando en la misma dirección. Esto es importante, pues nos dice que la ciencia se encuentra en un momento integrador. Así, podremos estar cada día más seguros como actuar sabiendo como el clima y la luz solar marcan la diferencia. Y alegrarnos, porque muchos esfuerzos convergen, en la búsqueda de tecnologías estables, para enfrentar el COVID-19. Ahora no cabe duda, que cuando entremos en otoño y transitemos posteriormente al invierno, que debemos cuidarnos sobremanera. Habrá que librar ciertas batallas y la investigación nos proporcionará estrategias, para enrumbar los esfuerzos.

A mi seguidora de Curazao, realmente le pareció algo maravilloso, que el sol, sea portador de buenas noticias. Ella dice, que a veces, estamos tan acostumbrados a él, que posiblemente no logramos mirar el alcance de todo lo que nos brinda. Mi seguidora, agradeció mucho el material que le envié, que es el mismo que comparto en el post. Me comenta que donde ella vive, el sol brilla todo el año y posiblemente eso ha permitido que hasta ahora se contabilice solo un fallecido por COVID-19. Ella cada día agradece, contar con el brillo del sol cada día del año.

“Nuestra observación más sorprendente hasta la fecha es el poderoso efecto que la luz solar parece tener sobre la muerte del virus, tanto en la superficie como en el aire”

William Bryan

Asesor de ciencia y tecnología de la Seguridad Nacional de los Estados Unidos

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