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La medicina del sueño surgió de forma progresiva sobre la base del antiguo campo de esta importante ciencia, realizada en las décadas de 1970 y 1980. Estos relevantes estudios lograron descubrir, que el cerebro humano posee una importante actividad eléctrica.

De esta forma, mediante estudios realizados empleado el electroencefalograma, se inició un campo fascinante que permitió establecer relaciones directas entre el sueño y la salud.

De este importante tema hablaré a solicitud de Nadya, una seguidora de Georgia madre de dos niños. Ella se comunicó conmigo para solicitarme información relacionada con la importancia del sueño sobre la salud.

Nadya me comentó que uno de sus hijos, un adolescente de dieciséis años, solía realizar muchos desarreglos a la hora de dormir.

Dentro de esos desafueros destacaban el llegar tarde a casa luego de sus salidas con amigos y vecinos. Además de ello, cuando se iba a la cama solía emplear por mucho tiempo su teléfono celular.

Esto le acarreaba mucho cansancio físico y mental, e incluso le estaba produciendo dificultades en sus estudios.

Nadya destacó, quien acudió a mí tomando en cuenta mi experiencia profesional y de madre, me manifestó que estaba muy interesada en manejar información que le permitiera enrumbar a su hijo y ayudarle a preservar su salud.

Desde hace más de quince años se habían identificado diversos trastornos, que acarrean problemas a nivel físico y mental. Desde hace tiempo he estado realizando un seguimiento acerca de la importancia del sueño para la salud.

Esto me permitió realizar un dossier acerca del sueño, y su vinculación con los diversos sistemas corporales.

Al considerar la importancia del sueño para la adecuada calidad de vida, estimé relevante el compartir esta información en mi página.

Estilo de vida, clave para un sueño reparador

El estilo de vida en cada individuo es esencial.  Esto implica una buena alimentación con los nutrientes que el organismo requiere, actividades físicas para mantener el cuerpo en movimiento con flexibilidad y elasticidad.  Todo esto acompañado de una buena actitud positiva.

Pero además de eso, mejor dicho como parte importante de ese estilo de vida,  la calidad del sueño juega un rol fundamental pues mantiene a la persona saludable en un alto porcentaje.

Desde los años 70 del Siglo XX, se han realizado millones de estudios a nivel mundial acerca del sueño.  En ese mismo tiempo, las empresas farmacéuticas han creado infinidad de productos para tratar el insomnio, encontrándose que han sido productos con ventas exitosas.  Según los expertos, aunque los habitantes estadounidenses gastan miles de millones de dólares anualmente en la compra de medicamentos para el sueño, lamentablemente ninguno de ellos es bueno.

Profundizando acerca de la fisiología del sueño

Muchas de las exigencias de la vida cotidiana se realizan a expensas de restar horas al sueño y descanso nocturno. La medicina del sueño posee una asociación muy estrecha con el descubrimiento de la actividad eléctrica cerebral.

Los patrones del electroencefalograma detectados durante el sueño, han permitido realizar una clasificación de las etapas que lo conforman.

De acuerdo a los especialistas, el sueño no es ausencia de vigilia sino un estado activo y metabólicamente especial.

Aunque se han estudiado muchos elementos, estructuras, procesos y vías que intervienen sobre la regulación del sueño, aún falta determinar ciertos aspectos esenciales e insustituibles del sueño.

Para la ciencia, la activación de la corteza cerebral requerida para mantener la vigilia está soportada en una extensa red de estructuras y vías subcorticales.

Dentro de los principales neuroquímicos destacan la norepinefrina, serotonina, histamina, dopamina, acetilcolina y orexina.

Pese a que pueda parecer redundante, el funcionamiento normal de este proceso denominado de activación ascendente puede requerir de todos estos neuroquímicos.

A manera de ejemplo se debe mencionar, que la narcolepsia es ocasionada por la pérdida selectiva de neuronas liberadoras de orexina. Ocasiona además, un sueño fragmentado y debilidad muscular repentina sin la pérdida de conciencia(cataplexia).

Dicho efecto ocurre a nivel del cerebro anterior, por ello se produce una excesiva somnolencia diurna.

Es importante destacar, que también existen ciertos compuestos de las redes cerebrales capaces de inactivar el sistema de excitación ascendente durante el sueño. Entre ellos destacan acetilcolina, dopamina, ácido gamma aminobutírico, galanina, histamina y norepinefrina.

Este proceso favorece el inicio y mantenimiento del sueño apoyado en un “interruptor”, que hasta donde se sabe es la adenosina. Esta suposición se basa en el hecho de que, la adenosina se acumula en la superficie cerebral basal durante la vigilia y disminuye con el sueño continuo.

¿Cuántos tipos de sueño existen?

Según los especialistas, el sueño como tal no se considera un proceso uniforme. De acuerdo a lo estudiado hasta ahora existen dos tipos de sueño, el de movimientos oculares rápidos (REM) y movimientos oculares no rápidos (NREM).

La alternancia entre ambos tipos de sueño está controlada por la inhibición recíproca entre dos tipos de neuronas presentes en el tronco cerebral.

De esta forma, cuando se desencadena el sueño REM, las neuronas responsables de ello se activan al máximo. A su vez, las neuronas inhibitorias de este tipo de sueño, permanecen inactivas.

¿Qué ocurre en el cuerpo humano al dormir?

Los especialistas han ido perfeccionando la forma de evaluar los estados de sueño y vigilia. De esta forma, la misma puede realizarse mediante la observación del comportamiento, monitorización fisiológica o una combinación de ambas.

Mientras dormimos perdemos la conciencia, manteniendo una relativa inmovilidad, postura recostada y párpados cerrados. Cuando se produce el sueño NREM ocurre una reducción del tono de los grandes músculos corporales.

Este efecto se incrementa hasta obtener una atonía completa o casi completa con una transición al sueño REM. A su vez, a lo largo del sueño se produce una actividad relativamente escasa de los músculos responsables de la bomba respiratoria.

Asimismo, se produce una disminución de las respuestas olfativas, auditivas, visuales, olfativas, auditivas y somatosensoriales.

Esta última está conformada por centros de recepción y procesos responsables de generar diversas modalidades de estímulo. Entre ellos se mencionan el tacto, temperatura, propiocepción (posición del cuerpo) y nocicepción (información acerca del dolor).

Gracias a estos cambios en nuestro metabolismo, logramos:

  • Conservar la energía
  • Restaurar los tejidos
  • Optimizar la función cerebral
  • Mantener la salud emocional
  • Equilibrar el peso
  • Favorecer el empleo de la insulina
  • Optimizar la función del sistema inmunolóico
  • Mejorar la salud cardiovascular.

Profundizando acerca de los procesos biológicos que ocurren durante el sueño

El sueño es esencial para la salud, de hecho es muy importante dormir para sobrevivir, tal como son necesarias el agua, oxígeno y alimentos. Es por ello, que los expertos afirman que un tercio de nuestra existencia transcurre durmiendo.

Según la ciencia, mientras dormimos ocurren diversos procesos metabólicos. De acuerdo a los estudios se ha establecido, que el sueño favorece el almacenamiento de nueva información en el cerebro.

Asimismo, se logra depurar el organismo de residuos tóxicos. Incluso se ha observado, que se produce una comunicación entre las neuronas y su reorganización. Esto coadyuva a un mejor desempeño de la actividad cerebral.

Se sabe además, que el sueño ayuda a restablecer la energía corporal y favorece la liberación de proteínas y hormonas. Dentro de las teorías estudiadas por la ciencia, destacan:

Promueve la conservación energética

Según la teoría de la conservación de la energía, el sueño es muy necesario para reducir las necesidades calóricas. De hecho, cuando dormimos se logra una reducción del gasto energético por efecto de la reducción de la velocidad del metabolismo.

Según las investigaciones, cuando se duermen unas ocho horas diarias es posible producir un ahorro energético del 35% al día.

Contribuye en la restauración celular

La ciencia ha logrado plantear una teoría restauradora. La misma plantea, que nuestro organismo requiere dormir para restaurarse. Esta teoría se basa en los hallazgos, que han mostrado que el sueño permite que las células se reparen y vuelvan a crecer.

Este proceso conlleva una serie de efectos importantes: síntesis de proteínas, crecimiento de los tejidos, reparación del tejido muscular y producción de hormonas.

Favorece el desempeño de la función cerebral

De acuerdo a la teoría de la plasticidad cerebral, el sueño es necesario para el adecuado funcionamiento del cerebro. En especial permite, que las células nerviosas se reorganicen.

Se ha comprobado que cuando dormimos, el sistema glinfático promueve la eliminación de los subproductos tóxicos del cerebro acumulados a lo largo del día. Esto permite, que el cerebro funcione bien al despertarnos.

Diversas investigaciones han logrado demostrar, que el sueño favorece la función de la memoria. Esto permite convertir los recuerdos a corto plazo en recuerdos a largo plazo. Esto hace posible olvidar la información innecesaria, impidiendo de esta forma que se sature el sistema nervioso.

De acuerdo a los especialistas, el sueño favorece muchos aspectos de la función cerebral, dentro de ellos destacan: capacidad para resolver problemas, aprendizaje, creatividad y memoria.

Mejora el bienestar emocional

Muchos estudios han demostrado, que durante el sueño la actividad cerebral se incrementa en las áreas que regulan las emociones. Ello favorece el funcionamiento saludable del cerebro y fortalece la estabilidad emocional.

Según la ciencia existen diversas áreas del cerebro, que incrementan su actividad gracias al sueño. Dentro de ellas destacan: el hipocampo, amígdala, corteza prefrontal medial, ínsula y estriado.

Un ejemplo de cómo el sueño puede ayudar a regular las emociones se da en la amígdala. Esta parte del cerebro situada en el lóbulo temporal, se encarga de la respuesta al miedo. Es la que controla tu reacción cuando te enfrentas a una amenaza percibida como una situación estresante.

Así, cuando se duerme lo suficiente, la amígdala puede responder de forma más adaptativa. Sin embargo, cuando no dormimos lo suficiente es más probable que la amígdala pueda reaccionar de forma exagerada.

Diversas investigaciones han logrado demostrar, que existe una interrelación entre el sueño y salud mental. De hecho se ha demostrado, que las alteraciones del sueño contribuyen a la presencia de problemas de salud mental.

No obstante, se ha observado que los problemas de salud mental también contribuyen a las alteraciones del sueño.

Ayuda  a mantener un peso adecuado

Algunos expertos afirman, que el sueño influye sobre el peso corporal al modificar la actividad de las hormonas del hambre. Dentro de ellas destacan la grelina (responsable de incrementar el apetito) y leptina (responsable de la sensación de saciedad posterior a las comidas).

Cabe destacar, que mientras dormimos la grelina disminuye sus niveles, gracias al menor empleo energético con respecto a estar despiertos.

A su vez, la falta de sueño incrementa los niveles de grelina y suprime la leptina. Este proceso desencadena un mayor apetito, predisponiendo a una mayor ingesta de alimentos. Esto puede representar una mayor ingesta calórica, y por ende una ganancia de peso corporal.

Una investigación publicada el 2011 en Current Opinion in Clinical Nutrition and Metabolic Care, mostró la importancia del sueño como modulador endocrino.

Asimismo, también se corroboró, que coadyuva a equilibrar el metabolismo de la glucosa. De hecho se ha demostrado, que la pérdida de sueño conduce a la presencia de alteraciones metabólicas y endocrinas.

Dentro de ellas destacan la disminución de la tolerancia a la glucosa, y sensibilidad a la insulina. Igualmente, también propicia el incremento de las concentraciones nocturnas de cortisol, además de los niveles de grelina.

Adicionalmente, también contribuye a disminuir los niveles de leptina, contribuyendo a elevar los niveles de hambre y apetito.

Según estudios clínicos y de laboratorio recientes se ha establecido, que existe una asociación entre la pérdida de sueño e incremento del riesgo de obesidad.

De hecho, esto fue corroborado en una investigación. En la misma se descubrió, que cuando ocurren privaciones crónicas de sueño (que pueden ser de tan solo de cinco noches consecutivas), lleva implícito una serie de riesgos.

Entre ellos destacan la presencia de síndrome metabólico, diabetes tipo 2 y obesidad.

Favorece un adecuado desempeño de la insulina

Según los expertos, cada noche estando dormido o despierto los niveles de glucosa sanguíneo se incrementan.

Esto está asociado al ritmo circadiano, sin embargo, el incremento de la glucosa mientras estamos dormidos es un proceso que ocurre de forma normal, no siendo motivo de preocupación para la gran mayoría de las personas sanas.

Vale destacar, que el sueño posee un papel preponderante sobre el mantenimiento de niveles saludables de azúcar en sangre.

Como se sabe, la insulina es la hormona que favorece el empleo de la glucosa por parte de las células. Sin embargo, cuando existe resistencia a la insulina, las células no responden apropiadamente.

Se ha logrado determinar, que los niveles sanguíneos de la mayoría de las hormonas, muestran ritmos significativos de 24 horas. Ello indica, que existe una marcada influencia del reloj circadiano y de factores específicos sobre la producción de las mismas y el metabolismo.

Actualmente, se requiere una mayor cantidad de investigación para profundizar la asociación entre el sueño y la glucosa sanguínea. Sin embargo, se han descubierto hasta ahora una serie de factores que los relacionan, entre ellos destacan:

  • El número de horas que la persona duerme
  • La hora en la cual la persona duerme
  • Las fases de sueño experimentadas por la persona.

Concluyendo

Cada día los científicos ahondan más acerca de la importancia del sueño para la salud. Se ha observado, que cuando nuestro cerebro está descansado puede favorecer la producción de hormonas y coadyuva a un adecuado funcionamiento de la memoria.

Esto permite que la imaginación se torne más potente, favoreciendo nuestra creatividad.

Se ha determinado también, que cuando no se duerme lo suficiente, los adipocitos o células grasas de nuestro cuerpo producen menos leptina (hormona supresora del apetito).

Asimismo, cuando se padece insomnio se activa una mayor producción de grelina u hormona del apetito. Este desequilibrio sobre el sueño se vincula de forma importante con la obesidad.

Igualmente, el sueño permite mantener un sistema inmunitario funcionando adecuadamente y protege del padecimiento de diabetes tipo 2.

Para Nadya la información recibida, la cual comparto en el post, fue de mucha utilidad. Ella me expresó su agradecimiento porque la información le permitió alertar a su hijo con basamento científico.

De hecho me comentó, que su hijo decidió comenzar a cuidar su sueño porque siempre ha tenido miedo de engordar.

Aunque son muchas las razones para mantener una buena higiene de sueño, fue precisamente el factor estético que movió a su hijo al cambio.

Esto me alegró mucho porque este joven de la generación de relevo, tiene la oportunidad de vivir una vida más plena tan solo respetando algo tan sencillo como el sueño.

“Sabemos, por ejemplo, que el sueño es fundamental para la cognición de la vigilia, es decir, para la capacidad de pensar con claridad, estar atento y alerta y mantener la atención. También sabemos que los recuerdos se consolidan durante el sueño y que el sueño desempeña un papel clave en la regulación emocional”

David F. Dinges, PhD

Universidad de Pensilvania

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