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Cómo Calmar Los Ataques De Pánico Naturalmente


Aunque muchas personas lo desconozcan, los expertos mencionan que el trastorno de pánico es bastante común en la población general. De hecho se ha logrado establecer, que dentro de todos los trastornos de ansiedad es considerado el que posee mayor número de visitas médicas.

Quienes padecen este tipo de trastorno, a menudo experimentan ataques de pánico recurrentes e inesperados. Afortunadamente se han desarrollado ciertas técnicas, que permiten calmar los ataques de pánico.

De este tema tan actual, voy a hablar solicitud de Lauren, una seguidora de Nuevo México. Ella es una mujer de mediana edad, madre de una adolescente y ama de casa. Ella decidió comunicarse conmigo porque desde hace unos años ha venido padeciendo ataques de pánico.

A raíz de este problema ha estado tomando algunos medicamentos, que fueron recetados por especialistas. Sin embargo, en ocasiones dichos fármacos le producen insomnio y con más frecuencia dolores de cabeza.

Lauren quería principalmente algunas alternativas no farmacológicas para calmar los ataques de pánico. Desde hace mucho tiempo diversos profesionales en psicología, terapeutas de la conducta e incluso botánicos expertos han desarrollado ciertas terapias.

Por medio de ellas se puede mejorar este tipo de trastorno de ansiedad. Por ello, preparé para Lauren un dossier donde le mencioné algunas técnicas, que han sido empleadas para manejar este tipo de trastornos.

Las terapias alternativas constituyen una ventana, que permite liberarnos en gran medida de los fármacos. Por ello, consideré importante compartir este artículo en mi página.

Ahondando acerca de los ataques de pánico

De acuerdo al Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos de Salud Mental (DSM), un ataque de pánico es considerado como “una oleada abrupta de miedo o malestar intenso”. Según lo estudiado hasta ahora, este desagradable efecto puede alcanzar su mayor intensidad en tan solo cuestión de minutos.

Según los especialistas, este tipo de anomalía pueden producirse durante varias veces al día o unas pocas veces al año. Una característica distintiva de este trastorno es que suele presentarse de forma inesperada, es decir sin previo aviso. Además de ello, es muy frecuente que no exista ningún desencadenante específico.

De hecho una gran cantidad de personas, que padecen este tipo de problemas, afirman que sienten una falta de autocontrol. Por lo general, los ataques de pánico suelen ir acompañados de ciertos síntomas físicos.

Incluso, dichos ataques no son exclusivos de trastorno de pánico, pudiendo asociarse con otros tipos de trastornos. A saber, de ansiedad, psicóticos, estado de ánimo, salud y consumo de sustancias psicoactivas.

Los ataques de pánico pueden estar asociados a un aumento de la gravedad de los síntomas de diversos trastornos, incluyendo las ideaciones y conductas suicidas. Igualmente, pueden presentarse en pacientes con problemas de ansiedad frecuente y trastornos mentales.

Existe una alta probabilidad, que ello se deba al descenso de la respuesta a los tratamientos.

Detectando adecuadamente los trastornos de pánico

Según los especialistas, sería imposible diagnosticar adecuadamente el trastorno de pánico sin profundizar acerca de los ataques de pánico. Por ello es crucial aprender a reconocer las situaciones de alarma verdadera (amenaza física) de los ataques de pánico.

Según el DSM-5 (Libro de Asociación Estadounidense de Psiquiatría), para que un evento sea considerado un ataque de pánico debe presentar ciertas manifestaciones. A saber, debe existir al menos un mes continuo de preocupación de sufrir un nuevo ataque de pánico.

Incluso, se deben presentar manifestaciones de preocupación permanente por las consecuencias que producirían dichos ataques. Además de ello, podrían también manifestarse ciertas conductas desadaptativas (incumplir las actividades laborales o escolares).

Según los expertos, algunos ataques de pánico podrían producirse debido al consumo de sustancias psicotrópicas, medicamentos o afecciones de salud.

Generalmente los pacientes con trastorno de pánico, experimentan físicamente en lugar de cognitivamente los síntomas de miedo y ansiedad. Este es un hallazgo distintivo de esta condición en estas personas. Cabe destacar, que todas las personas en determinadas situaciones pueden sufrir sentimientos de ansiedad y pánico.

De hecho, se considera una respuesta normal cuando se enfrentan situaciones de estrés o de peligro.

¿Cuáles son los síntomas del trastorno de pánico?

Dentro de los síntomas físicos de ataque de pánico destacan ciertas manifestaciones bien definidas. Entre ellas resaltan: hormigueo, temblores y taquicardia, que bien podría confundirse con un infarto al miocardio.

Como se expresó anteriormente, los ataques de pánico tienden a producirse en cualquier momento. Cabe destacar, que una gran cantidad de personas se preocupan por la posibilidad de tener otro ataque. Por lo general, a fin de evitarlos, les lleva a realizar ajustes y cambios importantes en su estilo de vida.

Incluso como se expresó, los ataques de pánico pueden presentarse desde varias veces al día o bien tan solo unas cuantas veces al año. Según las observaciones es bastante frecuente, que los ataques de pánico se presenten a finales de la adolescencia o a principios de la adultez.

Se ha observado incluso, que las mujeres presentan mayor probabilidad de sufrir ataques de pánico que los hombres.

Según los expertos, la generalidad de los ataques de pánico posee una duración entre cinco y veinte minutos. Sin embargo, se han logrado registrar algunos con una hora de duración.

Dentro de las sensaciones que experimentan quienes sufren ataques de pánico destacan

  • Ataques repentinos de pánico, con presencia muy fuerte de miedo y ansiedad intensos
  • Miedo a perder el control
  • Miedo a morir
  • Sensación de peligro o de fatalidad inminente
  • Preocupación exacerbada acerca de cuándo volverá a producirse el próximo ataque de pánico
  • Angustia por evitar visitar lugares donde ha experimentado un ataque de pánico en el pasado
  • Sentimientos de irrealidad o desconexión.

También, los ataques de pánico van acompañados de una serie de síntomas físicos. Entre ellos resaltan:

  • Palpitaciones y taquicardia
  • Dificultades respiratorias
  • Sofocos
  • Escalofríos
  • Temblores
  • Sudoración
  • Mareos
  • Sensación de desvanecimiento y desmayos
  • Debilidad
  • Náuseas
  • Dolor abdominal
  • Dolor a nivel del pecho
  • Dolor de cabeza
  • Presencia de hormigueo o entumecimiento
  • Falta de aliento (opresión a nivel de la garganta).

¿Por qué se produce un ataque de pánico?

De acuerdo a los expertos de la Clínica Mayo, aún no se conoce con certeza la causa exacta de los ataques de pánico. Sin embargo, se cree que están condicionados por ciertos factores. Entre ellos resaltan:

  • Factores genéticos
  • Altos niveles de estrés
  • Mayor sensibilidad al estrés y emociones negativas
  • Ciertas modificaciones, que ocurren a nivel del funcionamiento del cerebro.

Los expertos han logrado determinar, que los ataques de pánico suelen presentarse de forma repentina la primera vez. No obstante, se ha observado que a lo largo del tiempo pueden ser provocados por ciertas situaciones particulares.

Según la ciencia , el cuerpo humano posee una condición natural, que le impulsa a luchar o huir ante situaciones de peligro. Este impulso se relaciona con los ataques de pánico.

A manera de ejemplo, si un animal salvaje te persiguiera, se incrementaría tu respiración y frecuencia cardíaca. Esto sería algo lógico, pues te estarías preparando para una situación potencialmente fatal. Aún así, muchas de estas reacciones se producen frente a un ataque de pánico.

La diferencia, es que se desconoce por qué ocurren cuando no existe un peligro evidente. De hecho se ha observado, que puede influir en ellos, un factor hereditario. Aunque no se sabe aún a ciencia cierta, porqué solo lo presentan algunos miembros de la familia.

Tratamientos empleados para calmar los ataques de pánico

Cada día, muchos investigadores estudian y profundizan la interacción del cerebro y cuerpo en personas con trastorno de pánico. De esta forma, se puede llegar a desarrollar una serie de tratamientos con un mayor nivel de especialización.

Asimismo, los científicos también se encuentran explorando las vías por las cuales el estrés y factores ambientales influyen sobre el desarrollo de este trastorno. Por lo general, cuando acudimos a nuestro médico de cabecera este nos remitirá a un especialista (psicoterapeuta). Este especialista podría recomendar:

  • Cierto tipo de terapia conversacional (cognitivo-conductual). Mediante esta terapia se favorece el aprendizaje para el cambio de pensamientos y comportamientos negativos que pueden estimular la presencia de ataques de pánico
  • Empleo de antidepresivos: entre ellos destacan, los inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina (ISRS). Se incluyen además los inhibidores de la recaptación de serotonina y norepinefrina (IRSN)
  • Uso de benzodiacepinas: este tipo de fármaco posee efectos sedantes, y puede afectar el sistema nervioso central. De allí, que su empleo sea por periodos cortos de tiempo sedantes que afectan al sistema nervioso central (no se utilizan durante mucho tiempo porque se puede crear una dependencia de ellas)
  • Reducir la ingesta de cafeína
  • Evitar el empleo excesivo de alcohol
  • Uso de medicamentos contra la ansiedad (estos fármacos al igual que las benzodiacepinas, se deben emplear solo por plazos cortos, indicados por el médico)
  • Practicar ejercicios de respiración profunda
  • Realizar ejercicio de forma regular.

Técnicas empleadas para controlar un ataque de pánico

1. Utilizar la respiración profunda

La hiperventilación (respiración corta y acelerada) es un síntoma, que puede incrementar el miedo. Sin embargo, se ha logrado establecer que respirar profundamente coadyuva a reducir los síntomas de pánico durante un ataque. De acuerdo a los especialistas al controlar la respiración se hace menos probable hiperventilar.

De hecho, la hiperventilación podría empeorar otros síntomas, incluyendo el ataque de pánico. Es por ello de gran importancia, el concentrarse en inhalar y exhalar, sintiendo que el aire llena lentamente toda la zona abdominal.

Se recomienda inhalar por la boca contando hasta cuatro y mantener el aire por un segundo. Luego exhalar lentamente, también por la boca contando nuevamente hasta cuatro.

2. Convencerse de estar  padeciendo un ataque de pánico

Si logras reconocer, que no es un infarto al miocardio lo que estas padeciendo sino un ataque de pánico, podrás ayudarte mentalmente a recordar que lo que estas sintiendo en ese momento es una situación temporal, que pasará pronto y podrás estar bien.

Es importante eliminar los pensamientos, que te indican que estas muriendo o que se acerca tu muerte. Recuerda, que dichos pensamientos corresponden a un ataque de pánico.

3. Cerrar los ojos

Según los expertos, ciertos ataques de pánico son ocasionados por determinados factores que poseen la capacidad de agobiarte. Por ello, si te encuentras en un ambiente que posee este tipo de estímulos puede desencadenarse un ataque de pánico.

Por ello, a fin de reducir y bloquear ciertos estímulos adicionales, cerrar los ojos ayuda mucho. De hecho permite, que te concentres aún más en la respiración.

4. Emplear la conciencia plena o Mindfulness

Esta técnica permite, que te conectes apropiadamente con la realidad que te rodea. Esto es muy importante, puesto que los expertos han logrado encontrar que los ataques de pánico, por lo general ocasionan sensación de desapego de la realidad.

Así, por ejemplo, es importante concentrarte en las sensaciones físicas que te rodean. Bien sentir la textura de tus pantalones o del lugar donde te encuentras (pisos, paredes, sillas). Estas sensaciones favorecen, que te ubiques en la realidad, pues te otorgan un objetivo en el cual concentrarte.

De esta forma, podrías combatir un ataque de pánico cuando veas que se acerca o bien lo estés sintiendo.

5. Enfocarse en cierto objeto

Se ha observado, que algunas personas logran superar un ataque de pánico al fijar su atención en un determinado objeto. La idea es elegir un objeto, que tengas a una distancia donde puedas apreciar sus detalles.

Una vez visualizado realiza una descripción mental exhaustiva de las características de este objeto. Entre ellas forma, color, tamaño, textura e incluso si emite o no algún sonido. La idea, es que te fijes atentamente en cada detalle. Este nivel de concentración podría ayudarte a mitigar el ataque de pánico.

6. Relajar los músculos

Esta técnica, al igual que la de la respiración, es muy potente. Lo importante es que procedas a relajar de forma consciente cada uno de tus músculos. Una forma sencilla de comenzar este proceso es mediante la relajación de los dedos de tus manos, para luego continuar con otros músculos del cuerpo.

Es importante, que practiques esta técnica antes de ponerla en práctica, de esta forma obtendrás efectos muy positivos.

7. Visualizar un lugar apacible

Este ejercicio es tan amplio como puedas utilizar tu imaginación. Simplemente debes imaginar un lugar placentero (montaña, lago, río, cascada, bosque, playa). Visualiza, que estas en ese lugar y concéntrate en detalles como el aroma del bosque, sonido del agua, brisa marina, canto de las aves, textura de la arena en tus pies.

Cualquier lugar que elijas debe ser calmado y relajante. Esta técnica te ayudará a superar un ataque de pánico.

8. Practicar ejercicios ligeros

Ciertas conductas, como la práctica de ejercicio rutinario, puede favorecer los niveles de endorfinas en tu cuerpo. Estas hormonas favorecen el adecuado flujo de la sangre, y coadyuvan en gran medida a mantener un estado de ánimo positivo.

De esta forma al sentirte estresado, ciertos ejercicios que puedes hacer en casa, incluso caminar o nadar, pueden evitar el estrés. Claro está, si te encuentras padeciendo un ataque de pánico, equilíbrate primero mediante la respiración profunda, sobre todo si te encuentras hiperventilando.

9. Emplear aromaterapia

Desde hace siglos, ciertas medicinas tradicionales de Asia emplean los aceites esenciales para relajarse, además de reducir los sentimientos miedo y ansiedad. Dentro de dichos aceites esenciales destacan la lavanda, bergamota y limón.

Se sabe, que la lavanda favorece la calma y alivia el estrés. Una forma adecuada es aplicar unas gotas en el antebrazo, espárcelo cuidadosamente e inhala el aroma. La ventaja de los aceites es que puedes llevarlos siempre contigo.

En el caso de aceite de bergamota se sabe, que ayuda a restablecer energías y sentirte fresco. A su vez, el de limón incrementa el estado de ánimo, reduce los temores y alivia el estrés.

Concluyendo

De acuerdo a lo que pudimos observar, la ansiedad es una sensación de malestar. Dicho efecto puede tener diversos grados de manifestación, variando de leve a grave. Incluso pueden llegar a a hacernos sentir pánico y miedo.

Precisamente el pánico es considerado la forma más grave de ansiedad. Los ataques de pánico generan oleadas de mucha intensidad a nivel físico y mental. Que hasta pueden presentarse de forma repentina y sin ningún motivo aparente.

Muchos son los efectos, que causa un ataque de pánico sobre nuestro cuerpo. Entre ellos taquicardias, falta de aliento, temblores, sensación de desmayo, entumecimiento, escalofríos, dolor en el pecho y mareos.

Este efecto se cree, que puede originarse debido a causas genéticas, niveles elevados de estrés y algunas modificaciones que afectan el adecuado desempeño cerebral.

Afortunadamente existen ciertas técnicas no farmacológicas, que permiten combatir los ataques de pánico. Entre ellos destacan: respiración profunda, relajación muscular, visualización, mindfulness y aromaterapia. Mediante estas sencillas técnicas podrás combatir adecuadamente los ataques de pánico, sin tener que depender de fármacos.

A Lauren la información recibida, la cual también comparto en el post, le pareció muy útil. De hecho, cuando me escribió, se mostró muy agradecida porque pudo captar de una forma más integral el problema de los ataques de pánico.

Realmente ella puso en práctica algunas técnicas que le han ayudado, especialmente la de respiración profunda. Y por supuesto, ahora nunca le falta en su cartera el exquisito aroma de ciertos aceites esenciales.

“Los ataques de pánico son oleadas bruscas de miedo intenso o malestar extremo que alcanzan su punto álgido en cuestión de minutos, acompañadas de síntomas físicos y cognitivos como palpitaciones, sudoración, dificultad para respirar, miedo a volverse loco o miedo a morir. Los ataques de pánico pueden producirse de forma inesperada, sin un desencadenante evidente”                 

Dra. Suma P Chand, PhD

Universidad de Saint Louis, Missouri

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