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Existe un tipo de infección cutánea muy común en los folículos pilosos, denominada forúnculo. Por lo general suele empezar como una molestia en zonas con vello que tienden a producir sudor. Los forúnculos suelen sanar después de un tiempo, luego de presentar ciertas molestias como dolor y escozor.

No obstante, cuando los forúnculos se vuelven recurrentes se requiere el empleo de fármacos. Afortunadamente, se cuenta con ciertas alternativas naturales para el tratamiento de estas infecciones.

De este tema, que afecta a personas de todas a las edades les hablaré a solicitud de Christy, una seguidora de Vermont. Ella es una mujer de mediana edad, madre de familia y trabaja en una fábrica de textiles desde hace unos diez años. De acuerdo a lo que me comentaba, ella tiene tendencia a ser obesa.

Esto le ha acarreado ciertos problemas, tales como resistencia a la insulina y la presencia recurrente de forúnculos. Christy me informó, que siguiendo instrucciones de su dermatólogo, logró superar la presencia de los forúnculos. Sin embargo, estos siempre siguieron presentándose.

Por esta razón ella solicitó mi asesoría, a los fines de que le realizara algunas sugerencias sobre tratamientos naturales. Al comprender su deseo de buscar remedios naturales, opté por prepararle un dossier donde le mostraba ciertos remedios caseros. Le incluí además, la forma en la cual deben ser administrados.

Al considerar que esta infección de la piel es bastante común, decidí compartir la información en mi página.

Algunas generalidades acerca de los forúnculos

Los forúnculos son estructuras en forma de nódulos poco nítidos de color rojo. Esta infección puede llegar a medir de uno a cinco centímetros de diámetro. La zona interna posee características distintivas, tales como un tono amarillento debido a la presencia de pus. Estas estructuras se forman alrededor de un folículo piloso o una glándula sebácea.

forunculos

Por lo general se presentan de forma individual, sin embargo, existen casos poco frecuentes donde se reúnen muchos puntos. Esto llega a conformar una masa que produce secreciones purulentas en varios puntos y se conoce como carbunco o ántrax.

Existen una serie de factores que influyen en la formación de forúnculos. Entre ellos destacan, ciertas actividades vinculadas a la práctica de ciertos ejercicios, deportes y algunos trabajos. Se incluyen también, problemas de sudoración excesiva, roce de la ropa con áreas pilosas y enfermedades (diabetes y obesidad).

De acuerdo a ciertas observaciones, las condiciones de mala higiene y aseo incorrecto, pueden predisponer la aparición de forúnculos.

Por lo general, esta infección se produce como consecuencia de la proliferación de la bacteria Staphylococcus aureus. La presencia de estas bacterias, tanto en el folículo piloso como en el tejido circundante hace que se produzca una proliferación de glóbulos blancos para combatir la infección.

Una vez que las bacterias han infectado los folículos pilosos y el tejido cutáneo que los rodea, los glóbulos blancos se despliegan para combatir la infección. Este proceso es el que favorece la producción de pus, que al inflamarse causa también dolor. Si no se realiza un tratamiento adecuado, esta bacteria puede diseminarse y causar una reinfección.

En estos casos, es necesario acudir al médico, para considerar el tratamiento adecuado.

Tratamientos naturales que pueden apoyar el control de los forúnculos

1. Aceite del árbol del té

El aceite del árbol del té se extrae del árbol de la melaleuca australiana. Según los estudios realizados hasta ahora se ha establecido, que posee una alta capacidad cicatrizante, antiséptica y antibacteriana. Ello incluye el control de la bacteria causante del forúnculo.

remedios-caseros-para-los-forunculos

Estas propiedades se deben a la presencia de ciertos compuestos bioactivos entre ellos destacan: alfa-terpineno, alfa-terpineol, y alfa-pineno.

¿Cómo realizarlo?

  • Diluir dos gotas de aceite de árbol de té en una cucharada de aceite portador (almendra u oliva)
  • Aplicar sobre el forúnculo dos veces al día con un hisopo
  • Cubrir la zona afectada con una venda
  • Repetir este procedimiento dos veces a día hasta que se observe la curación del forúnculo.

Nota

No debe ingerirse y debe aplicarse sobre la piel empleando siempre un aceite portador. Tampoco debe emplease en niños menores de diez años, mujeres embarazadas o en periodo de lactancia.

2. Cúrcuma

Desde tiempos ancestrales esta planta ha sido empleada en la medicina Ayurvédica de la India. Su principal compuesto activo se denomina curcumina y posee reconocidas actividades antidiabéticas, antinflamatorias, antioxidantes, antisépticas y antibacterianas.

De acuerdo a un estudio publicado en Journal of Tropical Medicine el 2016, se mostró su efecto sobre el control de Staphylococcus aureus, la bacteria causante de la infección de los forúnculos.

¿Cómo realizarlo?

De acuerdo a los expertos se puede emplear la raíz deshidratada en polvo, sin embargo, la raíz fresca exhibe una mayor potencia sobre el control del furúnculo.

Empleando raíz fresca

  • Lavar muy bien una raíz mediana de cúrcuma
  • Llevarla al horno y tostarla hasta que se convierta en cenizas
  • Retirarla del horno y dejar que se enfríe
  • Disolver las cenizas en una taza de agua destilada y remover muy bien
  • Aplicar esta solución sobre el furúnculo con un disco de algodón estéril
  • Se puede emplear a manera de cataplasma, utilizando una gasa y cubriendo con una venda suelta durante la noche
  • Retirar la venda al levantarte y comprobar si la parte central del forúnculo se ha ablandado
  • Si está blando retirarlo con una toallita limpia y desecharla
  • Limpiar el área con una gasa empapada en agua caliente.

Empleando raíz deshidratada en polvo

  • Extraer una pequeña cantidad de zumo de jengibre
  • Colocarlo en una cuchara y agregar cúrcuma en polvo hasta formar una pasta
  • Aplicar esta pasta sobre el forúnculo y dejarlo actuar
  • Realizar este procedimiento unas dos veces al día hasta observar mejoría
  • Si no se puede conseguir jengibre, usar agua filtrada tibia.

3. Sal de Epsom

Los efectos de esta conocida sal en la medicina tradicional se deben a sus propiedades terapéuticas. Químicamente hablando, se denomina sulfato de magnesio y se ha comprobado su efecto sobre el combate de bacterias. De hecho, posee la capacidad de evitar el proceso de reinfección y puede acelerar la curación de irritaciones y heridas de la piel.

De acuerdo a los expertos en medicina tradicional, la sal de Epsom genera una cierta cantidad de calor sobre el área afectada. Se cree que este efecto estimula la circulación sanguínea, lo cual favorece la curación del forúnculo. Se ha observado, que su empleo favorece el desprendimiento del forúnculo y su deshidratación.

¿Cómo realizarlo?

  • En un recipiente ancho, añadir unos dos litros de agua caliente filtrada
  • Agregar dos tazas de sal de Epsom y mezclar muy bien hasta que se diluya
  • Sumergir en esta solución la zona infectada por unos diez a quince minutos
  • Retirar la zona sumergida y deja que se seque a temperatura ambiente
  • Realizar este procedimiento tres veces al día.

Este procedimiento se puede también realizar mediante la aplicación de compresas. Para ello se recomienda añadir dos cucharaditas de sal de Epsom en dos tazas de agua filtrada tibia. Se mezcla muy bien, se sumerge una gasa estéril en esta solución y se deja a manera de cataplasma sobre el forúnculo durante quince minutos. Se sugiere realizar este procedimiento unas tres veces al día.

4. Aceite de neem

Esta planta ha sido empleada con mucho éxito desde hace siglos en diversas medicinas tradicionales de Asia. Destaca entre ellas la medicina Ayurvédica. A lo largo de los años se han realizado investigaciones, que han permitido corroborar muchas de las propiedades que se atribuyen al Neem.

Así, de acuerdo a una serie de ensayos se ha logrado establecer, que el aceite de neem puede controlar efectivamente la bacteria Staphylococcus aureus. Por ello su empleo es frecuente en el tratamiento de los forúnculos. Esto se debe a sus potentes propiedades antisépticas, antibacterianas y antimicrobianas.

¿Cómo realizarlo?

  • Lavar adecuadamente  las manos
  • Aplicar una pequeña cantidad de aceite de Neem sobre la zona afectada
  • Dejar actuar procurando realizar este procedimiento unas tres veces al día
  • Es importante lavar adecuadamente las manos luego de manipular el aceite.

Nota

Evitar aplicar este aceite cerca de las mucosas. No debe ser ingerido, es especialmente muy toxico en los niños.

5. Aceite de Ricino

El nombre botánico de esta planta muy conocida alrededor del mundo, es Ricinus communis. De las semillas de su fruto se extrae un aceite único, que posee un alto contenido de ácido ricinoleico.

De acuerdo a los estudios se ha observado, que este aceite posee ciertas características poco comunes. Entre ellas destacan un elevado peso molecular, estabilidad y viscosidad alta.

Cabe destacar, que la semilla posee también en su composición ciertas proteínas denominadas lectinas. Los estudios de las mismas, arrojan que pueden controlar ciertas bacterias. Entre ellas destacan Escherichia coli, Pseudomonas aeruginosa, y Enterobacter aerogenes. Se incluye también Staphylococcus aureus, la bacteria asociada con los forúnculos.

¿Cómo realizarlo?

  • Con un hisopo perfectamente limpio, aplicar una pequeña cantidad de aceite de ricino directamente sobre el forúnculo
  • Luego de aplicar el aceite, descartar el hisopo
  • Emplear hisopos nuevos y aplicar tres veces al día hasta que el forúnculo desaparezca.

Nota

Evite su empleo durante el embarazo o en período de lactancia

6. Empleo de calor

Según los expertos y considerando los resultados anecdóticos de la medicina tradicional, el calor es efectivo para tratar los forúnculos. Se sabe que el calor estimula la microcirculación, favoreciendo el desempeño de los anticuerpos y glóbulos blancos del sistema inmunológico.

Así, se ha observado que aplicar calor sobre el forúnculo, es considerada una de las alternativas caseras más efectivas.

¿Cómo realizarlo?

  • Hervir agua filtrada y humedecer una compresa con esta agua
  • Colocar la compresa sobre el forúnculo y mantenerla allí unos diez minutos
  • Repetir este procedimiento varias veces al día
  • Cada vez que se vaya a realizar, emplear una compresa nueva y perfectamente limpia.

Se puede también aplicar calor sobre el forúnculo empleando una almohadilla térmica. Sencillamente se humedece una toalla limpia y colocar sobre ella la almohadilla térmica.

Nota

Puede pasar una semana antes de que el forúnculo drene su contenido de pus. Sin embargo, los expertos recomiendan seguir aplicando calor incluso hasta tres días después que se drene el forúnculo.

Es importante mantener la zona del forúnculo limpia. De esta forma se evita la reinfección por parte de la bacteria. Por ello se recomienda lavar el forúnculo con agua tibia dos veces al día y secarlo delicadamente.

Se recomienda no reutilizar las toallas empleadas, mantenerlas separadas de otras toallas y lavarlas con agua caliente. Además de ello, es importante mantener el forúnculo cubierto a fin de que sane más rápido. Por ello, cada vez que se lave el forúnculo y su zona circundante, se debe utilizar un apósito para protegerlo de contaminación. También se puede emplear una venda suave o una gasa.

Concluyendo

De acuerdo a lo mostrado se pudo corroborar, que los forúnculos son la consecuencia de la formación de pus en los folículos pilosos o en las glándulas sebáceas. Por lo general se producen debido a procesos infecciosos ocasionados por la bacteria Staphylococcus aureus. Sin embargo, pueden existir algunos casos ocasionados por una enfermedad autoinflamatoria denominada hidradenitis supurativa.

Por lo general, los forúnculos se forman en lugares del cuerpo donde se produce mucha sudoración, procesos de fricción o existe mucha presencia de vellos, de allí que sean comunes en la cara, axilas, pecho y glúteos. Como el forúnculo se asocia a un proceso infectivo ocasionado por una bacteria, es conveniente ser riguroso en la higiene.

Existen una serie de tratamientos farmacológicos, que se emplean normalmente para tratar las infecciones. Sin embargo, estos medicamentos por lo general suelen causar una serie de efectos adversos indeseables. Por ello, es importante emplear algunas estrategias naturales que permitan tratar los forúnculos en casa de una forma sencilla.

Dichos remedios caseros permiten controlar la bacteria, disminuir la inflamación, activar el sistema inmunológico y evitar la reinfección. Dentro de ellos destacan, el aceite de ricino, sal de Epson, cúrcuma, aceite de neem, aceite de árbol de té y terapia de calor.

Para Christy la información recibida, la cual comparto en el post, fue realmente de mucha utilidad. Ella agradeció mucho todo lo que pudo captar, pues de hecho ella no se imaginaba que detrás de estos forúnculos pudiera estar asociada una bacteria.

Así por medio de esta información, fue más previsiva en realizar una adecuada higiene en la zona de los forúnculos. Según lo que me compartió, la última vez que presentó episodios de furúnculos, logró controlarlos con terapia de calor y la cúrcuma.

“La curcumina ha demostrado una potente actividad antibacteriana y otras acciones farmacológicas en los últimos 50 años. La curcumina se ha comercializado en todo el mundo como suplemento para la salud, principalmente por sus propiedades antioxidantes y antiinflamatorias. Además, también tiene un gran potencial para convertirse en un antibiótico contra Staphylococcus aureus y otras cepas bacterianas en el futuro”

Dr. Sin-Yeang Teow, PhD

Sunway University, Selangor Darul Ehsan, Malasia

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