☑️ La Exposición a La Naturaleza Fortalece El Sistema Inmunológico

Posiblemente lo hayas notado, yo ciertamente lo he experimentado en muchas ocasiones, cuando estoy en ambientes naturales. Como por ejemplo, las caminatas matinales que solía realizar con las chicas antes de la cuarentena. Y esto tiene tanta trascendencia, que el recordado escritor y filósofo estadounidense Ralph Waldo Emerson, afirmaba que la fuente de la juventud es un bosque.

La ciencia no se ha quedado rezagada ante los hechos positivos que se han evidenciado desde antaño, pudiendo comprobarse, en pacientes a quienes se les practicó cirugía de la vesícula biliar. Fue una prueba realizada en hospital suburbano de Pensilvania, en el periodo comprendido entre 1972 y 1981. Consistió en asignar a 23 pacientes habitaciones con ventanas, desde donde se observaba un entorno natural. Además de ello, otros 23 pacientes poseían ventanas en sus habitaciones, cuya vista era un edificio de ladrillos. Los resultados, fueron irrefutables, pues los pacientes con vista al paisaje natural, se recuperaron más rápidamente y tomaron menos analgésicos. Recibieron ndo además, menos calificaciones negativas en las evaluaciones del personal de enfermería, que los pacientes con vista al edificio.

Este tema tan ecológico, es tratado por mí, debido a una inquietud realizada por una seguidora de Oregon. Ella me comenta que de niña acostumbraba a recorrer el estado, para compartir en familia algún bonito paisaje. Pero, luego de graduarse y formar familia, no ha puesto de su parte para encontrarse con la naturaleza. Me dijo, que leyó acerca de los beneficios que esto acarrea, pero se interesó en buscar mayor información. Por ello me contactó.

Este tema lo considero muy interesante. Por ello, tomé un tiempo para prepararle un sencillo informe. Esto me sirvió, para dar cuerpo a lo que ahora comparto con vosotros.

Las plantas como fuente de vida

Desde niños, hemos escuchado que las plantas, son organismos autótrofos. Es decir, pueden convertir las sustancias inorgánicas en productos orgánicos. En otras palabras, son capaces de sintetizar todas las sustancias requeridas para su metabolismo. Y tan solo con agua, sales minerales y luz solar.

Pero, ellas no solo aportan alimento, sustancias medicinales y materia prima. Son también capaces de brindar salud en los espacios donde ellas se encuentran, sobre todo en los naturales. Vale la pena destacar, que desde hace muchos años, los beneficios que otorgan las plantas han venido siendo utilizados en Japón. Alli sesabe que la permanencia al aire libre, brinda una sensación indescriptible de vitalidad. Todo esto ha sido atribuido, a factores de índole psicológicos como fisiológicos. Esto, ha tenido muchas implicaciones, pues, muchos de los beneficios fortalecen por vías diversas, el sistema inmunológico.

Aprovechando el potencial de los bosques – Contacto con la naturaleza

Es bueno recalcar, que existe una técnica denominada silvoterapia o terapia de árboles, que es originaria de Japón. En su lengua original, se llama “Shinrin-Yoku”. Por medio de esta práctica, se logra que la persona se sumerja en la naturaleza y dejar que los sentidos entren en contacto con el bosque.

Esta práctica tradicional consiste en sumergirse en la naturaleza y hacer que los sentidos trabajen en contacto con el bosque. Comúnmente se le denomina “baño de bosque” y en los últimos años, ha sido objeto de infinidad de estudios científicos. Muchos de estos resultados han arrojado, cualidades sorprendentes. Compartiré las más relevantes.

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1. Mejora la salud mental

Se ha observado que el “baño de bosque”, favorece la reducción del estrés. Esto se logró demostrar científicamente, el año 2007, en un estudio llevado adelante por investigadores de la Universidad de Kyoto. En dicho estudio, participaron 498 personas sanas. Se comparó, el efecto que sobre ellas generó la realización de dos caminatas por el bosque. Se aplicaron algunos cuestionarios y se compararon con las respuestas obtenidas anteriormente en un día de control en espacios cerrados. Observándose patrones reducidos en cuanto a la hostilidad y la depresión, con respecto al cuestionario realizado en espacios cerrados. Observándose, además, una mayor vivacidad después de estar expuestos a la presencia de los árboles.

De acuerdo a otra investigación, se logró demostrar la importancia de las caminatas por el bosque. La misma contó con la participación de 280 personas, logrando detectarse reducciones importantes de cortisol (hormona del estrés), en la saliva. Además de ello, se verificaron valores equilibrados de tensión arterial, pulsaciones y una mayor actividad del sistema nervioso parasimpático.

Se ha logrado observar además, que el contacto con la naturaleza mejora la creatividad y el rendimiento mental. Un estudio de un grupo de participantes de la organización estadounidense Outward Bound, así lo demostró. Esta organización, brinda educación experimental en áreas silvestres. Y en un estudio, encontraron que los participantes incrementaron un 50% su rendimiento en tareas creativas de resolución de problemas. Esto ocurrió, después de tres días de estar inmersos en la naturaleza.

En muchos estudios, se han comparado los efectos psicológicos de la caminata urbana y las realizadas en la naturaleza. Esto ha permitido descubrir, que las caminatas en la naturaleza se asocian con mejoras importantes en el humor y estado de ánimo.

2. Equilibra la salud cardiovascular

Una gran cantidad de estudios, ha logrado estudiar el efecto del “baño de bosque”, sobre la salud cardiovascular. Un ejemplo interesante se llevó a cabo el año 2015. El mismo realizó un seguimiento en diecisiete mujeres japonesas que formaron parte de un programa de silvoterapia. Los resultados arrojaron, que el ritmo cardíaco disminuyera.

Otro estudio, realizado con 420 estudiantes de localidades diferentes, demostró reducciones importantes de la tensión arterial y la frecuencia cardíaca. Los diversos grupos, simplemente caminaron quince minutos por el bosque y se sentaron a observar el paisaje, quince minutos. Esto lleva a los investigadores a corroborar, que el baño forestal ayuda a reducir el riesgo cardiovascular.

Infinidad de investigaciones, apuntan a los efectos relajantes y de recuperación del estrés, cuando estamos en entornos naturales. Estos efectos, por lo general, son de gran magnitud, rapidez y sensibilidad. De hecho, se ha demostrado que el solo hecho de sentarse en una zona con vegetación natural, posee notables efectos. Logra aumentar en un 55% la actividad del sistema nervioso simpático, logrando equilibrar latidos, pulsaciones y tensión arterial.

De hecho, se han observado efectos muy positivos con exposiciones a la naturaleza de tan solo cinco minutos. Y esto va más allá de la permanencia y se asocia con las exposiciones forestales, olfativas, táctiles visuales, y sonoras.

3. Ayuda a reducir los niveles de glucosa en la sangre

Los investigadores, han logrado observar, que los niveles de glucosa se normalizan, luego de un contacto con la naturaleza. Se ha observado que una caminata de media hora, en una zona boscosa, favorece la reducción de los niveles elevados de glucosa en personas diabéticas. De hecho, esta reducción, es aproximadamente seis veces mayor que la obtenida con media hora de bicicleta estacionaria.

Otros estudios determinaron, que cuando los diabéticos establecían una rutina mensual de caminatas por el bosque, obtenían efectos positivos, principalmente en la estabilización de los niveles medios de glucosa sanguínea. Por lo general, estos niveles reflejan el promedio de los niveles de glucosa durante las últimas cuatro a ocho semanas. El mismo de denomina hemoglobina glicosilada (A1c) y los datos obtenidos, reflejaron valores del 6,5%. Esto quiere decir, que las caminatas mensuales, lograron llevar el valor al nivel más bajo utilizado para calificar como diabética a una persona.

Vale recordar, que los niveles elevados de glucosa en la sangre, de manera persistente, conlleva riesgos importantes para la salud. Entre ellos se pueden mencionar, daños a nivel de los sistemas renal, nervioso y visual. De acuerdo a las investigaciones, muchos de los efectos benéficos se logran por el estímulo que ejerce el bosque sobre la producción de adiponectina.

La adiponectina es una hormona secretada por el tejido adiposo. Hasta ahora, la ciencia ha encontrado que ella posee un potencial enorme, como objetivo terapéutico de muchas enfermedades. Muchas de ellas, están relacionadas con la obesidad, aterosclerosis, diabetes tipo 2 y enfermedades cardiovasculares.

4. Coadyuva en el desempeño del sistema inmunológico

El tema del sistema inmunológico y su fortalecimiento por efectos del contacto con la naturaleza, se podría enmarcar dentro de un eje transversal. Es decir, de él dependen muchos efectos que pueden alcanzarse por medio de la silvoterapia o “baño de bosque”. De esta forma, se ha encontrado que el contacto con la naturaleza, posee un efecto sobre las células denominadas NK o natural killer del sistema inmune.

Esto, se pudo corroborar mediante otro estudio efectuado en Japón, en un grupo de trece mujeres sanas. Ellas pasaron dos días y dos noches en una zona boscosa. Luego, al medir los niveles de células NK en sangre, se notaron aumentos significativos en su actividad y cantidad. Este efecto, se mantuvo durante siete días, desde su regreso del bosque.

A su vez, en un estudio realizado en un bosque de pinos, en la Provincia de Gyeonggi, Corea del Sur, se observaron resultados prometedores. En el mismo, participaron 41 estudiantes universitarios entre 18 y 35 años. Después de la exposición de estos estudiantes al entorno forestal, se observaron cambios importantes en los niveles de citoquinas. Esto conllevó a una reducción de la hiperactividad de las células inmunes, además del incremento de la función antioxidante.

Los estudios llevados a cabo en lugares boscosos, demuestran que el sistema parasimpático es muy sensible a imágenes naturales. Esto explicaría por qué los espacios verdes en los hogares podrían tener un efecto considerable sobre la salud.

Un hallazgo importante, que arrojan las investigaciones, ha determinado que el “baño de bosque”, posee la capacidad de reducir la producción de hormonas del estrés. Se sabe, que esta hormona puede impedir que las células NK, primera defensa del sistema inmunológico realice su labor antiviral. Así, este contacto con la naturaleza, influye notablemente en importantes células del sistema inmunitario.

¿Qué secretos esconde la naturaleza?

Todo lo que ocurre cuando estamos en espacios naturales, en especial en el bosque, ayuda a fortalecer nuestro sistema inmunológico. La ciencia, en su incesante búsqueda del porqué de los sucesos, ha logrado descifrar muchas cosas aparentemente invisibles.

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  • Fitoncidios

Se trata de moléculas volátiles, que protegen los árboles del ataque de patógenos. En el caso específico de los pinos, uno de los más conocidos es el alfa pineno. Ellos son responsables de muchas de las bondades del bosque. Pueden reducir la tensión arterial, mejorar el desempeño del sistema inmunológico y reducir el estrés. Estas moléculas volátiles, poseen altas concentraciones de compuestos orgánicos volátiles y poseen poder antimicrobiano.

Son capaces además de aumentar la actividad nerviosa parasimpática y disminuir la actividad nerviosa simpática. De esta forma se fortalece el sistema cardiovascular, se alivian estados depresivos y se estimula el funcionamiento del sistema inmune.

  • Mycobacterium vaccae

Mycobacterium vaccae, es una bacteria saprófita. Es decir, se alimenta principalmente de residuos y sustancias descompuestas. Esta bacteria, penetra por las vías respiratorias, o por la boca al estar al lado de fuentes naturales de agua, árboles y suelo. Ella posee propiedades inmunorreguladoras, antiinflamatorias y antiestrés.

Estudios previos han demostrado que ciertas preparaciones conteniendo esta bacteria, puede prevenir las inflamaciones de origen alérgico. En pruebas de laboratorio se ha observado que estimula el sistema inmune. Incluso, ciertas inyecciones con aislados de esta bacteria, han sido empleados en pacientes que padecen melanoma maligno metastásico, logrando efectos positivos, sobre la supervivencia a largo plazo.

  • Iones negativos

La ciencia, ha logrado establecer, que los bosques, zonas montañosas y lugares con agua en movimiento, como cascadas y superficies del océano, poseen iones negativos. Se sabe que dichos lugares, posen cuatro veces más iones negativos que los entornos urbanos.

Muchos estudios, han permitido verificar, que estos iones poseen efectos directos sobre la presión arterial diastólica (se corresponde con el valor mas bajo en la lectura de la tensión arterial). Además de ello, poseen efectos sobre la serotonina y la dopamina. Hormonas muy importantes para no sentirse con sueño, infelices o deprimidos. De acuerdo a estudios metódicos de laboratorio, se sabe que los iones negativos estimulan la actividad del sistema nervioso parasimpático y el sistema inmunológico. Se sabe además, que combaten la depresión, mejoran la calidad del sueño y ayudan a equilibrar la tensión arterial

  • Biodiversidad bacteriana

En la medida que los científicos han vuelto sus ojos a la naturaleza, han quedado asombrados con los hallazgos. Se ha establecido, que mientras más cerca del hogar de una familia exista mayor cantidad de cubierta forestal o tierras de uso agrícola, se captarán más bacterias. Es decir, se enriquecerá la población de bacteria benéficas del cuerpo, sobre todo, si se trata de un niño, que comienza a desarrollar esta flora benéfica, especialmente en la piel. Este efecto, ha sido correlacionado con los niveles de citocinas inflamatorias y la capacidad del sistema inmunológico.

Se podría afirmar, que esta bacteria “buena” se multiplica y rodea al ser humano. Y precisamente al interactuar con el organismo, en especial con las bacterias intestinales, se logra un equilibrio singular. De hecho, se ha logrado establecer con mucha firmeza, que nuestra salud intestinal tiene una gran influencia tanto en nuestro bienestar físico como mental. Incluso la ciencia, ha logrado demostrar que las células intestinales, poseen una gran influencia en el metabolismo, la salud mental y la función inmune. Se ha logrado establecer incluso, que promover una flora intestinal adecuada, puede ayudar a revertir la anorexia.

Concluyendo

Son muchos los componentes de la naturaleza, que logran que se fortalezca nuestra salud y en especial el sistema inmunológico. De hecho, hoy en día, aún faltan por aclarar muchas teorías, por ello, hice hincapié en las que han sido soportadas con mayor peso científico.Vale destacar, que también, los sonidos de la naturaleza, cuando son escuchados luego del incesante ruido citadino, pueden ayudar a recuperarnos. Un claro ejemplo se tiene  al escuchar el gorjeo de un ave y el sonido de una fuente.

Incluso, las plantas son capaces de filtrar diversos contaminantes gaseosos, además de partículas dañinas. Ayudando a reducir su efecto nocivo sobre ciertas enfermedades crónicas, incluyendo el asma bronquial. Se debería tener presente que las caminatas por el bosque o “baño de bosque”, fortalece la actividad de las células NK del sistema inmunológico, las cuales son antivirales y anticancerígenas. Además, se logran niveles importantes de disminución de citocinas inflamatorias. Ellas, han sido asociadas con el padecimiento de enfermedades cardiovasculares, diabetes y depresión.

En la actualidad, Japón posee 62 bosques terapéuticos. Sin embargo, aunque lleve décadas de adelanto en cuanto a la silvoterapia, en los Estados Unidos, comienza a tomarse en serio, al igual que en Australia. Mi seguidora de Oregon, se alegró con el material que le envié. Sin embargo, piensa que nunca debió de abandonar su costumbre familiar. Ella me comenta, que desde niña, su cuerpo recibió muchos “baños de bosque” y ahora quiere eso para sus hijos. De hecho, no perdió el tiempo y me comentó, que está asistiendo con su familia, a un bosque muy cercano a su casa. Me aseguró, que no permitirá que su cuota de Fitoncidios se desperdicie.

“Los árboles desechan años y otorgan salud y alegría. En el bosque, siento que nada me puede ocurrir… que la naturaleza no pueda reparar”

Ralph Waldo Emerson

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