☑️ Estos 9 Micronutrientes Estimulan El Sistema Inmunológico

Está muy bien definido, que a medida que se envejece, van desarrollándose en el organismo, una serie de respuestas adaptativas. Un ejemplo palpable es el sistema inmunológico.  De esta forma, se inicia una evolución del mismo, partiendo de respuestas inmaduras en las etapas infantiles. Posteriormente, en las etapas de adolescencia y juventud, la respuesta de este sistema, alcanza sus niveles óptimos.

Cabe destacar, que los procesos adaptativos, que se experimentan al envejecer, favorecen una disminución gradual de la inmunidad. Y por supuesto, dichos procesos, pueden verse afectados por una serie de variables, que pueden acelerar su disminución. Dentro de ellas, se pueden citar como ejemplo, ciertos factores ambientales, la calidad de la alimentación y la exposición a factores desencadenantes de estrés oxidativo.  El sistema inmunológico, es uno de los procesos más complejos de la naturaleza. El mismo, está constituido por: médula ósea, adenoides, vasos y ganglios linfáticos, placas de Peyer, amígdalas, timo y bazo.

De todo estos hablo, debido a una solicitud realizada por una seguidora de Nuevo México. Ella es una joven madre y abuela, pues tiene menos de sesenta años. Es docente retirada y una persona que le encanta cuidar a su familia. Precisamente por ello, esta seguidora me solicitó información acerca de cuáles son las vitaminas, minerales y suplementos que ayudan a fortalecer el sistema inmunológico.

Pues bien, entendiendo la importancia de estos compuestos para el estimulo del sistema inmune, preparé un documento para ella. En él, expresé los nombres de las vitaminas, minerales y suplementos que han sido estudiados detenidamente, por su función inmune. Aparte de ello, le mencioné ciertas fuentes naturales, que permiten acceder a ellos. Motivada a seguir generando información útil, en estos tiempos de cuarentena, decidí realizar un artículo y compartirlo en mi blog.

Recordando un poco acerca del sistema inmunológico

Tal como se ha mencionado en artículos anteriores, las células sanguíneas especializadas, son la mejor defensa que posee el sistema inmunitario. Dentro de ellas, las que poseen mayor intensidad defensiva, son los glóbulos blancos. ellos se clasifican básicamente en dos tipos, los linfocitos y los fagocitos. Los linfocitos son capaces de crear anticuerpos, que poseen especificidad en función del patógeno. Esto permite aniquilarlos o expulsarlos del cuerpo.

Estas células especializadas forman parte de lo que se conoce como sistema inmunitario adquirido. A su vez los fagocitos, son glóbulos blancos especializados en ingerir microbios patógenos y forman parte del denominado sistema inmunitario innato. El sistema inmunitario innato, es considerado como el mecanismo de respuesta rápida del organismo. Este sistema innato, es heredado y se encuentra activo desde que nacemos

El sistema inmunitario adquirido, es capaz de producir anticuerpos con la ayuda del sistema inmunitario innato. Como dijimos, el sistema inmunitario adquirido va experimentando cambios a lo largo de la vida y su respuesta se origina debido a un maravilloso sistema de “memoria”. Es decir, estas células almacenan información específica presente en cada patógeno para así de esta forma, liberar los anticuerpos específicos, si vuelven a presentarse.

Un buen ejemplo de ello, son las vacunas que son colocadas desde niños, las cuales van fortaleciendo el sistema inmunitario, permitiéndole contar con la información para producir los anticuerpos en caso de que se presente nuevamente el patógeno. Un ejemplo palpable de esta situación, se está viviendo con la enfermedad del COVID-19. Debido, a que nunca había atacado al hombre, nadie había creado anticuerpos para este nuevo coronavirus.

El papel de los micronutrientes en la inmunidad

El mundo globalizado actual, permite el acceso a información en tiempo real. Esto ha permitido que las personas accedan a una gran variedad de información relacionada con la salud. De esta forma, se puede jugar un rol más proactivo, que permite beneficiar el normal desempeño del organismo.

De acuerdo a encuestas recientes, realizadas sobre cierto número de consumidores, se obtuvieron datos muy interesantes. El 71% de ellos, expresó que están realizando mejoras en su alimentación. Además de ello, están considerando incrementar la realización de ejercicio e incorporar suplementos dietéticos, a fin de elevar su inmunidad. Vale destacar, que muchas personas, no siempre adquieren hábitos sanos con respecto a los suplementos. Es decir, una gran mayoría, solo los emplea durante la temporada invernal o cuando la enfermedad ya se encuentra presente.

Por ello, si  se desea verdaderamente jugar un rol proactivo en la inmunidad del organismo, se debe establecer un hábito. Esto se logra, mediante el empleo de micronutrientes, en el momento preciso, considerando su calidad y cantidad.

Los estudios científicos, han logrado descifrar, que existe una correlación entre ciertos micronutrientes y el adecuado desempeño del sistema inmune. Algunos de ellos, han sido bien caracterizados y estudiados en profundidad. Dentro de ellos destacan ciertas vitaminas como la A, B1, B6, B12, C, D, E y ácido fólico. También, ciertos minerales como el selenio, el zinc y el cobre, además del omega-3 y la glutamina.

Conociendo un poco mas acerca de los micronutrientes

1. Vitamina A

Esta conocida vitamina, se trata de un compuesto liposoluble y se obtiene a partir de muchas fuentes alimenticias. Existen básicamente dos tipos de vitamina A. Uno de origen animal, denominado vitamina A preformada y otro de origen vegetal, denominado provitamina A o carotenoides.

La vitamina A preformada la constituyen ésteres de retinilo (retinol ácido palmítico) que al ser digeridos en el intestino originan retinol. El tipo más común de provitamina A en los alimentos y suplementos dietéticos es el betacaroteno. Se sabe, que esta vitamina, posee un rol destacado en el sistema inmune. Específicamente lo relacionado con el proceso regulatorio de inmunidad innata, mediada por células, así como las respuestas de los anticuerpos.

Se ha establecido además, que la carencia de vitamina A, puede ocasionar trastornos a nivel ocular, gastrointestinal y respiratorio. Además de ello, su deficiencia puede predisponer al organismo a la presencia de diversas enfermedades. Se sabe además, que puede eliminar los efectos adversos de la cortisona. Sobre todo, cuando es empleada para el tratamiento de ciertas enfermedades autoinmunes como el lupus y el asma.

Fuentes importantes de vitamina A:

  • zanahorias
  • espinacas
  • brócoli
  • batatas
  • pimiento rojo
  • calabaza
  • melón
  • mango.

2. Complejo Vitamínico B

Este importante conjunto de vitaminas hidrosolubles, está integrado por varios compuestos diferentes. Ellos fueron agrupados de acuerdo a diversas categorías y considerando sus propiedades funcionales. Así, forman parte del complejo B: tiamina (B1), riboflavina (B2), niacina (B3), ácido pantoténico (B5), piridoxina (B6), biotina (B7), ácido fólico (B9) y cobalaminas (B12).

Estas vitaminas desempeñan un rol defensivo en la prevención de enfermedades y en la optimización de los procesos de la salud. Se ha logrado descifrar, que esto es posible, gracias a la capacidad antioxidante de las mismas. Dentro de esta categoría, destacan las vitaminas B6, B9 y B12.

De acuerdo a las pruebas clínicas realizadas, se ha podido observar, que dichas vitaminas, establecen un proceso sinérgico muy importante. Este potente efecto, ha sido bien determinado, en pacientes con SIDA. Ya que generalmente, ellos manifiestan deficiencias importantes de vitaminas B6 y B12.

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Es también muy frecuente observar deficiencias de vitamina B6, en adolescentes y jóvenes. También, en personas que acostumbran a consumir grandes proporciones de alimentos procesados y azúcares. Se ha logrado establecer, que la deficiencia de vitamina B6, incide en la reducción del tamaño del timo y desmejora la producción de anticuerpos, incluyendo las funciones de las células T.

A su vez, la vitamina B12 también juega un papel importante en la función inmune, la división y formación celular. De hecho, se ha establecido clínicamente, que los glóbulos blancos no pueden madurar y expandirse sin su presencia.

Por su parte el ácido fólico, desempeña un importante papel en la división celular, en los órganos formadores de sangre y el crecimiento celular de la médula ósea. Fuentes importantes de complejo B:

  • huevos
  • leche
  • lechuga romana
  • espinacas
  • lentejas
  • frijol negro
  • garbanzo
  • levadura nutricional.

3. Vitamina C

Existen registros que indican que Linus Pauling, eminente químico, fue el primero en sacar a la luz las propiedades poco comunes de la vitamina C. Esta vitamina hidrosoluble, es un fuerte reductor oxidativo, lo que la constituye en una posible fuente antiviral y anticancerígena.

Se sabe, que a nivel del plasma sanguíneo, pequeñas cantidades de vitamina C sirven como un antioxidante no enzimático. Ella logra proteger las proteínas, lípidos, carbohidratos y ácidos nucleicos (ADN y ARN) de los radicales libres. Sobre todo, los que son generados como subproductos de procesos metabólicos normales, células inmunes activas y exposición a contaminantes y toxinas.

Se ha logrado estudiar, que la vitamina C, actúa como un estimulante de leucocitos, específicamente neutrófilos y monocitos. Ella es utilizada por estos glóbulos blancos, en momentos en que existen ciertos niveles de infección, lo cual conlleva su disminución en el organismo. Incluso, está muy bien demostrado, que la suplementación con vitamina C mejora su movilidad en adultos y niños sanos.

Además de ello, puede estimular el sistema inmunitario al aumentar los linfocitos T. Esta vitamina, no es sintetizada en el cuerpo, por ello es primordial que se ingiera de forma permanente en las comidas.  Dentro de las fuentes importantes de vitamina C se tienen:

  • brócoli
  • melón
  • coliflor
  • col rizada
  • kiwi
  • limón
  • toronja
  • naranja
  • papaya
  • pimiento rojo, verde o amarillo
  • batata
  • tomates
  • fresas.

4. Vitamina E

La vitamina E, es un reconocido antioxidante liposoluble, denominado tocoferol. Su empleo, es uno de los más generalizados a nivel mundial. Se debe tener presente, que la mayoría de los radicales libres, generados en nuestro organismo, son metabolizados a especies no reactivas.

Sin embargo, en determinadas ocasiones, se generan excesivas cantidades de radicales libres, trayendo consigo una serie de efectos negativos. Algunos de ellos, se traducen en daños a los ácidos grasos poliinsaturados (PUFA), presentes en las membranas de la oxidación. Ello se debe gracias a que la vitamina E puede regular la producción de especies inductoras de oxidación. Es decir, especies reactivas de oxígeno (ROS), especies reactivas de nitrógeno (RNS), además de modular la transducción de señales.

Se ha logrado establecer clínicamente, que ella puede estabilizar la función inmune, específicamente a nivel celular. Se sabe además que posee efectos antiaterogénicos, disminuye la oxidación de las lipoproteínas de baja densidad y evitando la obstrucción de las arterias. Incluso, posee importantes efectos como antiagregante plaquetario y antiinflamatorio. También, esta importante vitamina, destaca por sus efectos inmunomoduladores, en células que favorecen nuestra función inmune.

La vitamina E, podría catalogarse como un refuerzo inmunológico de mucha importancia. Sin embargo, se encuentra en niveles inadecuados a nivel de un importante porcentaje de la población. De hecho, se estima que unos dos tercios de la población de adultos mayores, presentan deficiencia de la misma. Cuando los niveles de esta vitamina, se encuentran por debajo de 40 Unidades Internacionales (UI) podemos decir que existe deficiencia.

Dentro de las fuentes importantes de vitamina E e tienen:

  • almendras
  • maní
  • germen de trigo
  • avellanas
  • semillas de girasol
  • espinaca
  • aguacate.

5. Vitamina D

El papel amplio de la vitamina D, en el sistema inmune, aún no ha sido respondida por completo. Desde el punto de vista evolutivo, la vitamina D se considera que es una molécula hormonal. Este antiguo origen, da muchas luces acerca de la asociación de esta vitamina con la inmunidad. De esta forma, considerada la función inmune, como la red celular principal, que asocia el metabolismo energético. Esto incluye, capacidad de respuesta frente a diversos estresores.

Su papel en la inmunidad podría considerarse como una citocina antiinflamatoria tolerogénica. En la última década, se han encontrado algunos efectos de esta vitamina, que protegen frente a una serie de infecciones. Observándose, que ella logra inducir respuestas eficientes innatas y adaptativas, contra ciertas infecciones de origen viral, fúngico y bacterial.

Esta vitamina, fue descrita de forma detallada en un artículo que dediqué a ella. En él, se mencionó que la vitamina D, de origen animal, se conoce como colecalciferol o vitamina D3. Ella se corresponde con la forma más activa de vitamina D, sintetizándose, por efecto de la radiación UVB. A su vez, la de origen vegetal se conoce como ergocalciferol.

Podría decirse, que el metabolismo, puede emplear la vitamina D, en procesos de supervivencia celular. Puede atenuar los procesos inflamatorios y los desequilibrios por la inmunidad adquirida, lo cual minimiza los daños potenciales y colaterales que puedan sufrir los tejidos. Alimentos con cantidades importantes de vitamina D:

  • yemas de huevo orgánicos
  • hongos
  • leche de vaca
  • alfalfa

Minerales y suplementos que estimulan el funcionamiento del sistema inmune

6. Zinc

Podría decirse, que es uno de los oligoelementos más extensamente estudiado hasta el presente. Es importante destacar, que la totalidad de las enzimas involucradas en la síntesis de proteínas inmunológicamente activas, contienen zinc. Incluso, se ha establecido, que algunos minerales como el hierro y cobre pueden inhibir la absorción de zinc.

Se ha observado, además, que el zinc, también está estrechamente ligado al ácido fítico que se produce principalmente en los cereales. Esto es importante saberlo, debido a que, el contenido de zinc calculado para la ingesta diaria, no es indicativo de la cantidad real de zinc absorbido intestinalmente.

Muchas investigaciones han logrado establecer, que una gran cantidad de anticuerpos son proteínas ricas en cisteína. Por ello, su estructura depende en gran medida de enlaces donde el zinc, desempeña un rol importante. Se sabe además, que el zinc mediante sus procesos metabólicos, logra equilibrar los procesos biológicos, a nivel de las células. También, en el correcto desempeño de las funciones de los órganos y la actividad enzimática. Además del adecuado proceso de comunicación y señalización dentro de las células y entre una célula y otra.

Se sabe, que el zinc, es esencial para el desarrollo y funcionamiento de los procesos de inmunidad innatos y adaptativos. Así de esta forma, se sabe que una deficiencia de zinc, promueve la susceptibilidad frente a infecciones bacterianas, virales y fúngicas. Dentro de los alimentos con importantes contenidos de zinc, se mencionan

  • yema de huevo
  • levadura de cerveza
  • nueces de pecán
  • lecitina de soja
  • hongos
  • algas
  • semillas de calabaza
  • quinoa
  • espinaca
  • leguminosas
  • cereales integrales.

7. Selenio

Este elemento, al igual que el zinc, posee funciones estructurales y enzimáticas críticas sobre una gran variedad de proteínas. Un déficit de selenio, se asocia con una mayor propensión al padecimiento de enfermedades crónicas, como enfermedades cardiovasculares y cáncer.

Es importante acotar, que aparte de las funciones estratégicas en diversos tejidos no inmunes, el selenio es requerido para un óptimo desempeño de la función inmune. Muchas de las funciones clave de este elemento, tienen que ver con las selenoproteínas, las cuales están involucradas en muchos procesos que favorecen la regulación de la inmunidad.

Se ha observado, que niveles no adecuados de selenio en el cuerpo, conducen a fuertes dolores en músculos y articulaciones. De hecho, deficiencias prolongadas de selenio, pueden desencadenar la enfermedad de Hashimoto, una condición en la cual el sistema inmunitario del cuerpo ataca la tiroides.

Dentro de alimentos con alto contenido de selenio, se mencionan

  • nueces de Brasil
  • tofu
  • pasta integral
  • semillas de chía
  • pistacho
  • espárragos
  • maní
  • melón
  • champiñones

. El valor de la Ingesta Diaria Requerida (IDR) para el selenio es de 55 μg (microgramos).

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8. Glutamina

Se ha establecido que este aminoácido es considerado condicionalmente esencial. Siendo capaz, de proporcionar niveles muy importantes de energía a diversos tipos de células de nuestro cuerpo. Dentro de ellas, por supuesto que están involucradas, las que tienen que ver con la respuesta inmune.

Aparte de esto, la glutamina funciona como un importante precursor de nucleótidos, los cuales están involucrados directamente con diversas respuestas inmunes del organismo. Dentro de estas células inmunes, se incluyen los neutrófilos, macrófagos y linfocitos. Se ha logrado incluso observar, que cuando ocurren procesos infecciosos, se incrementa el consumo de glutamina por parte de las células inmunes, incluso a niveles superiores que los de glucosa.

Cuando ocurren estas condiciones catabólicas en el organismo, provocadas por efectos traumáticos o infecciones, se produce mayor liberación de glutamina. Se sabe que este proceso es controlado por los sistemas musculoesquelético, intestinal y hepático. Sin embargo, muchas veces, se ha justificado el aporte de glutamina como suplemento en pacientes clínicos en estado crítico.

Fuentes importantes:

  • leche
  • almendras
  • avellanas
  • maní
  • huevos
  • repollo
  • frijoles.

9. Ácidos grasos omega-3

Los ácidos grasos omega-3, han sido estudiados al menos durante tres décadas. Esto ha permitido comprender, que estos ácidos grasos poliinsaturados, realizan importantes efectos en la activación de las células del sistema inmune innato y adaptativo. En primer lugar, poseen un efecto como constituyentes primordiales de la membrana celular, favoreciendo una serie de mecanismos dentro de su adecuado funcionamiento.

No obstante, investigaciones recientes, han determinado, que poseen además un papel destacado como moléculas de señalización. En esta revisión, describimos los últimos hallazgos que describen los efectos de los ácidos grasos omega-3 en diferentes células del sistema inmune y sus posibles mecanismos moleculares.

Poseen un efecto marcado sobre la función de los macrófagos, incluyendo la producción y secreción de citocinas, capacidad de realizar la fagocitosis y la activación alternativa de los mismos. Se sabe además, que los ácidos grasos omega-3 y sus metabolitos, logran equilibrar el funcionamiento de los neutrófilos modulando su funcionamiento y disminuyendo además la producción de especies reactivas de oxígeno y citocinas. Cabe destacar, que hasta ahora, todas las células inmunes estudiadas, son influenciadas por la presencia de los ácidos grasos omega-3 presente en la dieta.

Fuentes importantes de omega-3:

  • nueces
  • linaza
  • semillas de chía.
  • aguacate
  • salmón
  • sardinas
  • atún
  • aceite de pescado

Concluyendo

Como se ha expresado en otras ocasiones, el sistema inmunológico, es un complejo entramado de funciones que se superponen. Este importante sistema es una  barrera de protección inmediata frente a una serie de elementos que son esencialmente patogénicos. Se observa como en el cuerpo humano se presenta una  función inmune, con la cual se nace que es la innata y una que va fortaleciéndose con los años, que es la adquirida.

Pero, una cosa es conocer que esto existe y otra, apoyar al cuerpo para que realice este proceso de una forma óptima. Pues bien, la idea, no fue abrumaros en detalles. Más bien, de una manera sencilla mostrar que existen ciertas vitaminas, que son fundamentales en el desempeño de este importante sistema. De esta forma, no olvidar la importancia de suplirse de una forma natural de vitaminas como la A, Complejo B, C, D y E. Además de minerales y suplementos con insuperables funciones bioactivas, tales como zinc, selenio glutamina y ácidos grasos omega-3.

La joven abuela, de la que os hablé, realmente me agradeció que dedicara un tiempo para responder su demanda. El contenido de lo que le envié, lo muestro en el post. Realmente, de acuerdo a lo que me menciona, nunca estuvo descuidada con el cuidado y atención de una sana y equilibrada alimentación. Por ello, a ella se le hizo muy fácil comprender lo que está detrás del enunciado de estos microelementos.

Ella comprendió, la importancia del balance, una nutrición equilibrada, pero con adecuados niveles de ejercicio y de horas de sueño de calidad. Realmente me alegro por esta linda abuela, pienso que su dedicación, hará una gran diferencia para disfrutar con sus hijos y nietos. Ella ha sido muy consecuente y siempre agradece el gesto que ella percibe como un acto de amor.

He leído muchos estudios del Instituto Karolinska en Suecia y demostraron que la vitamina E, la Co-Q-10 y el aceite de pescado podrían proteger el sistema inmunológico y prevenir enfermedades.

William Toomey

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