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Medicamentos Contra La Acidez Y El Cáncer Estomacal

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Verónica tiene 35 años y vive una vida bastante ajetreada. Se calificó a sí misma como “workaholic”, es decir, que tiene adicción por el trabajo. Es periodista en un pequeño canal de noticias por lo que siempre está en constante tensión.

Esta situación afectó su salud en general y, en concreto, le produjo acidez y principios de gastritis.

Ella me escribió recientemente para contarme su experiencia al descargar mi e-book #YoPuedo y ponerlo en práctica. También me pidió que la compartiera con ustedes.

Debido a su estilo de vida, era un poco descuidada con su alimentación.  Aunque intentaba comer de la forma más sana posible, la verdad es que la combinación de estrés, poco tiempo y malos hábitos alimentarios le cobraron un alto precio a su estómago.

Verónica acudió al médico para tratar de encontrar una solución a los problemas estomacales.  “A veces, hasta el agua me producía dolor. Incluso, si me sentía acalorada me ardía el estómago”, dice su correo.

En la consulta médica le recetaron un inhibidor de la bomba de protones (IBP), fármaco común para tratar esos síntomas estomacales.  El médico también le recomendó un cambio de estilo de vida, pero Verónica no sabía cómo comenzar.

Por lo tanto, aunque lo intentó un tiempo, lo abandonó y volvió a sus viejas costumbres.

Cuando acudió al médico nuevamente, su doctor le advirtió que no podía continuar tomando el IBP por más tiempo debido al riesgo de padecer cáncer de estómago.

El doctor de Verónica tiene razón. El consumo prologando de este medicamento duplica el riesgo de padecer este tipo de cáncer.

Acidez estomacal  

Lo que conocemos como acidez es en realidad un síntoma de patologías como gastritis, enfermedad del reflujo gastroesofágico o úlcera estomacal.

La sensación de “fuego” que puede llegar a ser incómoda y dolorosa generalmente en el centro del pecho.  El ardor continúa hasta la garganta en algunas personas.

Esto se debe a reflujos de ácido estomacal que fluyen hacia arriba a través de una válvula llamada esfínter esofágico inferior, ubicada en el esófago, que irrita el tejido.

Ciertos alimentos y situaciones desencadenan la acidez estomacal y es importante identificarlos.  En algunos casos, el paciente tiene la necesidad de comer para aliviar la acidez, pero, normalmente empeora.

Medicamentos para la acidez

Cuando una persona tiene este malestar acude al médico y, en la mayoría de los casos, le indican inhibidores de la bomba de protones (IBP).

Estos son medicamentos reducen la producción de ácido al bloquear la enzima en la pared del estómago que produce ácido.

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El ácido es responsable de la formación de la mayoría de las úlceras en el esófago, el estómago y el duodeno. Con el fármaco se espera que la reducción de ácido con IBP prevenga las úlceras y permite que cicatricen las úlceras existentes.

Los IBP se toman por vía oral. Están disponibles en forma de tabletas o cápsulas.  Comúnmente, estos medicamentos se toman 30 minutos antes de la primera comida del día.  A pesar de los riesgos asociados a tomar los IBP por mucho tiempo, estos fármacos son de venta libre.

La facilidad para comprarlo y su bajo costo hace que cada año en el mundo se gasten millones de dólares en IBP.  En general, estos medicamentos se encuentran entre los niveles de ventas más altos en los Estados Unidos.

Su volumen de ventas en 2012 se ubicó casi en 10 mil millones de dólares.

Riesgos del uso prolongado de antiácidos

Por su eficacia y baja toxicidad, aprobaron su venta libre en 2003. El problema es que estos mismos factores contribuyeron a su mal uso.

Incluso, a menudo prescriben el fármaco para uso prolongado y hasta de por vida.

Así que muchos pacientes toman inhibidores de la bomba de protones más allá del curso recomendado de terapia sin supervisión.

Con el transcurrir del tiempo, se ha incrementado la preocupación por los efectos adversos asociados a un uso prolongado de los antiácidos.

Por este motivo, en 2010 la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA por sus siglas en inglés) emitió una advertencia de seguridad por los posibles efectos debido al uso prolongado y continuado de fármacos para la acidez.

De hecho, no solo duplica el riesgo de cáncer de estómago, también se le vincula con hipergastrinemia, neumonía y demencia.

Otros posibles riesgos son; fracturas, hipomagnesemia, deficiencia de vitamina B12, nefritis intersticial aguda y eventos de lupus eritematoso cutáneo y sistémico.

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Los investigadores advirtieron a los médicos generales que deben tener precaución con la prescripción a largo plazo de IBP.  La recomendación es que no deben usarse por más de dos semanas a menos que el médico indique.

 

Relación de medicamentos contra la acidez y cáncer de estómago

Una investigación de la Universidad de Hong Kong y el University College de Londres puso de manifiesto la relación entre el fármaco para la acidez inhibidores de la bomba de protones y el cáncer de estómago.

Sus resultados, indicaron un riesgo 2,4 veces mayor de desarrollar cáncer de estómago por uso continuo del medicamento.  Los investigadores analizaron datos de 63.397 personas que habían sido tratadas por Helicobacter pylori.  Esta es una la bacteria implicada en el desarrollo del cáncer de estómago.

La eliminación de H. pylori del intestino reduce significativamente el riesgo de desarrollar cáncer estomacal.

El problema es que, a pesar de tratamiento fue exitoso contra la bacteria, hubo una proporción sustancial de personas a quienes se les diagnosticó cáncer.  Precisamente, fue entre quienes mantuvieron un consumo continuado y frecuente de esos fármacos.

Lo peor es que el riesgo aumentó a cinco veces después de un año y ocho veces después de tres años.  El uso diario de IBP se asoció con un riesgo de desarrollar la enfermedad y el riesgo fue más de cuatro veces mayor (4,55) que aquellos que lo usaron semanalmente.

En caso de que lo recete por un poco más de tiempo, no debe exceder las cuatro semanas.  Además, deben tomarse bajo un estricto control médico, porque si lo retiran abruptamente, pueden padecer de ardores nuevamente.

La clave para disminuir los riesgos: Un estilo de vida saludable

Verónica, desmoralizada, con mucho estrés y ardor en el estómago comentó estas inquietudes con una amiga.

Su amiga, que ya había probado mi método #YoPuedo, compartió con ella mi video Cómo Eliminar El Ardor De Estómago Sin Medicamentos para ayudarla a recuperar la salud.

Al ver el video y descargar mi método, descubrió una nueva forma de cambiar de hábitos y, lo más importante, de recuperar su salud.

Ella comprendió que su cuerpo merece cuidados y ser tratado de la mejor manera.  Comenzó preparando los jugos de vegetales y frutas que indiqué en el libro.

Esto redujo la inflamación de su estómago y el ardor estomacal cedió con los días.  Sin embargo, ella sabía que aún no estaba bien.

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Disminuye el estrés

Se dio cuenta que su cuerpo no resistiría mucho tiempo el nivel de estrés y que, en cualquier momento, tendría síntomas peores.

Por este motivo, se sentó a organizar su tiempo, su trabajo y sus prioridades. Esto la ayudó a mantener la calma y a disminuir el estrés.

Me dijo que aún a veces se siente llena de ansiedad, pero se recupera más rápido y cuesta más caer en ese estado.

Consume alimentos saludables y naturales

Luego, continuó con una alimentación sana y natural.  Redujo su consumo de azúcar refinada, de grasas trans, de sodio.  Identificó los alimentos y las preparaciones que disparaban la acidez. Los cambió por alimentos protectores del estómago.

Cambió las carnes rojas por pescados azules y, estos los consumió con poca frecuencia.  Aumentó su consumo de frutas y vegetales. Estos le proporcionaron toda el “azúcar” que necesitaba.

También comenzó a preparar sus alimentos con más cuidados.

Poco a poco, a veces con recaídas, Verónica cambió su vida. También dejó de tomar los fármacos.

Ya su cuerpo no los necesitaba. Ella misma estaba convirtiendo sus alimentos en sus medicinas.

Hidrátate correctamente

Dejó de tomar bebidas procesadas y azucaradas y las cambió por agua pura.  Al principio le costó, hasta que se dio cuenta del cambio que se operaba en su organismo y cómo se sentía al respecto.

Evita las sustancias nocivas

Afortunadamente, no tenía el vicio de fumar. Sin embargo, tenía por costumbre tomar varias copas uno o dos días a la semana.  Hasta sentirse más restablecida de su estómago, las evitó por completo. Ahora solo toma de vez en cuando.

Aunque muchos fármacos pueden ser útiles, volverse adictos a ellos y tomarlos más allá de la prescripción puede ser bastante nocivo.

Haz ejercicios

Verónica me confesó que ejercitarse fue lo que le costó más.  Probó varias rutinas, hasta que se dio cuenta que disfrutaba salir con su perro a caminar un buen rato por el vecindario.

Se propuso metas reales y alcanzables. Ahora sale tres veces a la semana y espera ir mejorando poco a poco.

El cambio de Verónica es palpable. Aún le falta por recuperar su salud, pero al menos ya se encuentra en camino.

Al menos ya no sufre de esos ardores en el estómago y disminuyó los riesgos de padecer cáncer.  Sé que no ha sido fácil, pero su ejemplo es admirable.

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