☑️ La Fatiga Crónica Comienza En El Intestino

La encefalomielitis miálgica/síndrome de fatiga crónica (EM/SFC), es una enfermedad crónica debilitante. Hasta donde se conoce, ella afecta una gran proporción de personas adultas. Generalmente, suele aparecer entre los 29 y 45 años, presentando una proporción de 3 mujeres por cada hombre. Según la CDC, es más común en personas de 40 a 60 años. Sin embargo, puede afectar a personas de cualquier edad, incluyendo a los niños.

Esta enfermedad se considera heterogénea y se caracteriza por diversos síntomas de índole inflamatorio, neurológico, endocrino, inmunitario y vírico. De ella les hablaré, debido a una inquietud manifestada por una seguidora de Georgia. Su nombre es Teresa y tiene una niña de diez años.

Cuando estableció contacto conmigo, hace aproximadamente un mes, me comentó que a finales de otoño comenzó a experimentar procesos de fatiga. Ella aseguró, que nunca antes se había sentido de esa forma, además presentaba también problemas para conciliar el sueño.

Me hizo hincapié, en una gran duda acerca de si ella estaba padeciendo fatiga crónica, pues leyó que algunos de los síntomas que ella presentaba, eran mencionados en un artículo de salud. Esto, la llevó a buscar orientación de mi parte.

Teresa me afirmó, que solía comer pocas carnes procesadas, e incluía en su menú ciertas proporciones de carne blanca y adecuadas cantidades de vegetales. Me comentó que, empezó a incorporar muchos alimentos preparados a la parrilla, incluyendo embutidos y carnes rojas con alto contenido de grasa. Al tomar esta referencia, le comenté que en su caso, aún no se podría hablar de fatiga crónica.

Estilo de vida y buena alimentación necesarios para la salud

La buena alimentación en un estilo de vida es necesaria para poder estar saludable.  Esto quiere decir en primera instancia que se deben evitar comidas dañinas como los embutidos, carnes procesadas, prefiriendo el consumo de vegetales y frutas y así poder tener la flora intestinal también saludable.

Recalqué a Teresa que un cambio de dieta como el que ella había realizado puede influir en la flora intestinal, ocasionando múltiples procesos a nivel corporal, incluyendo esta enfermedad. Al considerar la importancia de este tema, decidí compartirlo en mi página.

¿Qué es el microbioma?

Las investigaciones han comprobado que, en todas las áreas del cuerpo humano  (internas y externas) habitan cantidades impresionantes de microorganismos. Entre ellas destacan, bacterias, hongos, protozoarios y virus. Se sabe que, ellos superan en número a las células humanas en una proporción de diez a uno. La mayoría vive en el intestino, sobre todo en el intestino grueso.

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La ciencia ha logrado determinar que los grupos de bacterias denominadas Firmicutes (F) y Bacteroidetes (B), son los más abundantes a nivel intestinal. Se ha observado que, en personas con un alto índice de masa corporal, la proporción F/B, tiende a ser mayor que en personas con un índice de masa normal.

Vale destacar, que también se presentan situaciones, en las cuales hay una mayor proporción de B que de F. Esto generalmente, se produce en las personas que poseen un bajo índice de masa corporal. Por lo general, son personas que consumen altos niveles de vegetales.

Se ha comprobado que los microorganismos comienzan a colonizar nuestro cuerpo, desde el momento del nacimiento. De esta forma, el microbioma, va incrementándose, durante los 4 primeros años de vida. Esto está condicionado por procesos genéticos, dietéticos y ambientales.

El rol de la flora intestinal sobre la salud

Cada día surgen más investigaciones que permiten corroborar la importancia de los microorganismos intestinales en el mantenimiento de la salud. Durante los últimos 10 años, la ciencia ha logrado grandes avances en la comprensión del rol de la microbiota intestinal.

De hecho, para ciertos especialistas, se ha llegado a considerar como un “órgano esencial”. Este planteamiento surge, debido al rol fundamental de la flora intestinal benéfica sobre diversas funciones metabólicas, inmunitarias y fisiológicas esenciales.

Se ha logrado establecer que este efecto, se realiza debido a la intervención de cantidades importantes de muchas especies. El conjunto de ellas, es decir su genoma colectivo, posee aproximadamente 150 veces más genes que el genoma humano. Se ha establecido que cuando introducimos alimentos sólidos, se logra el establecimiento de una microbiota relativamente compleja. De acuerdo a ciertos investigadores, su peso es de unos 2,5 kg.

Según la ciencia, tanto el sistema digestivo como la microbiota son considerados interdependientes. Así, la adecuada interacción de estos dos elementos funcionales posee un rol determinante en el equilibrio del ser humano dentro del ambiente donde se desenvuelve. De hecho, se ha observado que la microbiota participa activamente en el mantenimiento de la estructura y el funcionamiento intestinal.

¿Existe relación entre desequilibrios de la flora intestinal y enfermedades?

Se ha logrado establecer que existe una comunicación en ambos sentidos, entre la microflora y el sistema inmunológico.  Es decir, este sistema posee un efecto sobre la composición de la microbiota y los metabolitos producidos por la microbiota influencian nuestro sistema inmunológico.

Estudios recientes han demostrado que cuando ocurren procesos de desequilibrio de la microbiota intestinal (disbiosis), se generan ciertas enfermedades. Se ha logrado establecer que la disbiosis suele ocurrir por el empleo de ciertos fármacos, tales como los antibióticos. Además de ello, puede también ocasionarse por el estrés, colonización por microorganismos patógenos y cambios en la dieta.

Estas patologías pueden afectar además del sistema digestivo, otros sistemas corporales. Dentro de las patologías comúnmente asociadas a la disbiosis se mencionan: cáncer colorrectal, síndrome del intestino irritable (SII), enfermedad inflamatoria intestinal (EII), además de la artritis reumatoide. De acuerdo a estudios recientes, se ha asociado la disbiosis con el padecimiento de fatiga crónica.

Síntomas primarios de la Encefalitis Miálgica/Síndrome de Fatiga Crónica (EM/SFC)

Según las CDC, a estos síntomas se les conoce también con el nombre de “síntomas principales”. Se ha observado que los mismos, se producen en la mayoría de los pacientes que presentan esta patología. Estos tres síntomas principales, son imprescindibles para diagnosticar esta enfermedad. Entre ellos destacan:

1. Alta reducción en la capacidad de realizar actividades

Aquí se incluyen todas las actividades que eran habituales antes de que se presentara la enfermedad. Es importante mencionar, que esta reducción en el nivel de actividad, debe estar acompañado de procesos de fatiga, además de tener una duración de seis meses o más.

Quienes padecen de EM/SFC, experimentan un tipo de fatiga muy diferente de la que se experimenta cuando se está cansado. Por lo general la fatiga de la EM/SFC, posee las siguientes características:

  • Puede catalogarse como grave
  • No se produce como resultado de actividades de mucha dificultad
  • No disminuye ni con el sueño ni el descanso
  • Comenzó a presentarse cuando apareció la enfermedad, es decir no era una condición habitual a lo largo de la vida de la persona.

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2. Agudización de los síntomas de la EM/SFC después de una actividad física o mental

Es de destacar que este proceso, se comienza a producir luego de la aparición de la enfermedad. Es decir, la realización de estas actividades nunca antes causaba estos síntomas. Clínicamente, este síntoma se denomina malestar postesfuerzo (PEM). Para quienes sufren de EM/SFC, representa una especie de “colapso” o “crisis”. Se ha observado que la recuperación de los procesos de crisis, pueden tardar de días a semanas.

3. Problemas para conciliar el sueño o imposibilidad de realizar un sueño reparador

Se ha logrado registrar que quienes padecen de EM/SFC, presentan ciertos inconvenientes relacionados con el sueño. Estableciéndose, que aunque estas personas logren dormir, nunca dejaran de estar cansadas. Por otro lado, en muchas ocasiones experimentan mucha dificultad para conciliar el sueño o bien para permanecer dormidas.

4. Síntomas secundarios

Según los CDC, además de los síntomas principales enumerados, para establecer el adecuado diagnóstico de esta enfermedad, se requiere adicionalmente, uno de estos síntomas:

  • Deterioro cognitivo: por lo general, la mayoría de las personas que padecen EM/SFC presentan dificultades para pensar y memorizar. Reducen su capacidad de pensar rápidamente, prestar atención a los detalles y recordar situaciones. Muchos de ellos, mencionan que sienten una especie de neblina mental, que no les permite pensar con claridad.
  • Intolerancia ortostática: esto se refiere a una disfunción del sistema nervioso que se presenta cuando estamos de pie o al incorporarnos. Esto incluye: mareos, visión borrosa o puntos, aturdimiento, debilidad, náuseas, desorientación al permanecer de pie o sentir que se desmayan

Adicionalmente, se presentan otros síntomas tales como:

  • Dolores a nivel muscular
  • Dolor a nivel de las articulaciones (sin enrojecimiento o inflamación)
  • Dolor de cabeza
  • Dolores recurrentes de garganta
  • Dolor cuando se hace palpación de los ganglios linfáticos a nivel de axilas o en el cuello
  • Presencia de ciertas patologías a nivel digestivo como el síndrome del colon irritable
  • Padecimiento de sudoración nocturna y escalofríos
  • Reacciones alérgicas o de sensibilidad frente a olores, ciertos alimentos, sustancias químicas y al ruido.

Disbiosis y fatiga crónica

Durante los últimos doce años, los métodos para el estudio a profundidad del ADN se han perfeccionado. Esto ha permitido caracterizar los microorganismos que habitan en el ser humano con mucho más detalle que antes. Gracias a ello, existen una serie de patologías que están asociadas con anomalías encontradas en el microbioma intestinal.

Dentro de ellas destaca la encefalomielitis miálgica (EM), también conocida como síndrome de fatiga crónica (SFC). Este nombre fue propuesto por los Centros de Control de Enfermedades (CDC) de los Estados Unidos, el año 1988. Sin embargo, este nombre no fue muy bien aceptado por muchos pacientes, pues les parecía como trivialización de esta grave enfermedad.

Hace pocos años, la Academia Nacional de Medicina (NAM) de los Estados Unidos, recomendó utilizar un nuevo nombre. Ellos propusieron, “Enfermedad de Intolerancia al Esfuerzo Sistémico”, para reflejar adecuadamente la gravedad de sus efectos en los pacientes. Aún así, su uso aún es muy restringido.

Los investigadores encontraron que, la diversidad de las especies integrantes de la microbiota intestinal en personas con EM, es menor que la observada en individuos sanos. Se ha observado igualmente, que cuando una persona sufre de EM se produce mayor movilización de bacterias a la sangre. Este efecto se traduce en el padecimiento de procesos inflamatorios.

Se cree que la disbiosis, contribuye al padecimiento de EM. Esta enfermedad posee una serie de síntomas que limitan muchas funciones de la vida cotidiana y ahora son reconocidos.

Algunos estudios recientes corroboran la causa de la fatiga crónica

Algunos científicos de la Universidad de Cornell, Nueva York, han logrado corroborar que la EM/SFC, se relaciona con la disbiosis o alteraciones de la flora intestinal. Esta investigación puede ayudar a reducir hasta en un 80% los síntomas de quienes la padecen.

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De acuerdo a los investigadores, empleando simples técnicas de muestreo de sangre y heces, se puede diagnosticar con mayor precisión esta enfermedad. De acuerdo a los investigadores, las personas afectadas exhiben patrones similares de alteraciones a nivel de su flora intestinal.

En 50 pacientes analizados, se observó un incremento de las bacterias del genero Alistipes, además de una disminución de las Faecalibacterium. Esta bacteria es una gran productora de ácidos grasos de cadena corta denominados butiratos, con un alto poder antiinflamatorio. Esto se observó en quienes presentaban fatiga crónica, además de síndrome de intestino irritable.

De acuerdo a los investigadores, estos hallazgos permitirán a futuro, derrumbar por completo la idea de que esta enfermedad, es de origen psicológico. Además de ello, estas técnicas sencillas y no invasivas, pueden complementar otras metodologías de diagnóstico. Es también una buena oportunidad para que los médicos recomienden la ingesta de alimentos ricos en prebióticos y probióticos a los fines de prevenir la fatiga crónica.

Los resultados de estos científicos de la Universidad de Cornell, indican la presencia de una disbiosis de la microbiota intestinal en esta enfermedad. Además de ello, sugieren que una traslocación de bacterias al torrente sanguíneo, pueden estar ocasionando los efectos inflamatorios en el ME/CFS.

Concluyendo

El síndrome de fatiga crónica puede ser considerada una enfermedad grave. Desde hace mucho tiempo, quienes han venido sufriendo de esta enfermedad, eran malinterpretados o subdiagnosticados. Esto llevó al gremio médico a creer por mucho tiempo, que se trataba de una enfermedad psicológica.

Afortunadamente, las investigaciones a profundidad empleando caracterizaciones genéticas avanzadas, han permitido caracterizar muchos elementos valiosos. Dentro de ellos, que la flora intestinal de nuestro cuerpo, juega un rol determinante en el adecuado funcionamiento de la función digestiva. Además de ello, es corresponsable del adecuado desempeño del sistema inmunológico.

Los estudios avanzados han logrado establecer que ciertas poblaciones de la flora intestinal, logran mantener un adecuado funcionamiento de nuestro metabolismo. De esta forma, investigaciones recientes han corroborado algunos hechos que ya habían sido investigados con anterioridad, acerca de las enfermedades causadas por procesos de disbiosis vinculados a las proporciones de ciertas poblaciones de bacterias intestinales.

Además de ello, los investigadores encontraron que, la diversidad de las especies integrantes del microbiota intestinal, en personas con EM, es menor que la observada en individuos sanos. Además de ello, se estableció que cuando se padece de EM, se produce mayor movilización de bacterias a la sangre. Esta anomalía, genera ciertos procesos inflamatorios. Corroborando que esta irregularidad de la microbiota es determinante en EM.

Teresa mi seguidora, agradeció el material recibido y estuvo de acuerdo en que su fatiga no tenía relación con EM. Lo que le envié a ella, es lo que ahora comparto en el post. Para Teresa, no habrá vuelta atrás, ella me comentó que la salud está por encima de cualquier proceso de socialización. Así ella rescató su sana tradición dietética, preservando su salud.

“Múltiples estudios demuestran ahora que la composición bacteriana del intestino es anormal en los pacientes con EM, una enfermedad que limita la vida.  Estos hallazgos se suman a los numerosos descubrimientos sobre las diferencias biológicas entre los pacientes con EM y los individuos sanos, lo que debería disipar cualquier idea restante de que la enfermedad es de naturaleza psicológica” 

Dra. Maureen Hanson, PhD

Universidad de Cornell en Ítaca, Nueva York.

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