☑️ Enfermedad De Chagas: Qué Es y Cómo tratarla

Posiblemente, hayas escuchado con anterioridad el nombre de la enfermedad denominada Mal de Chagas. Dicha enfermedad es conocida en todos los países de Latinoamérica y en la actualidad, comienza a tomarse en serio en muchos países alrededor del mundo.

De acuerdo a la Organización Mundial de la Salud (OMS), esta enfermedad, es endémica en 21 países del continente americano. Se sabe, que ella se encuentra principalmente en la zona continental de América Latina, mas no en las islas caribeñas. Sin embargo, en las últimas décadas, se ha observado su presencia en Estados Unidos, Canadá, ciertos países europeos y algunos del Pacífico Occidental. Esto posiblemente se explica, por la movilidad de la población entre América Latina y el resto del mundo.

Se calcula que la mayoría de personas infectadas por el parásito que origina esta enfermedad, se encuentran en América Latina. De hecho, por estudios de ADN realizados en restos humanos encontrados en Chile y Perú, se estima su presencia en alrededor de 9.000 años.

Me estoy refiriendo, a esta importante patología, debido a que una seguidora de Bolivia, posee un tío, que desde hace unos diez años fue diagnosticado con esta enfermedad. Ella me comenta, que le interesaría ahondar un poco, acerca de ésta y sobre sus tratamientos alternativos. Como muchos saben, a pesar de que vivo en los Estados Unidos, tengo amistades en diversos países latinoamericanos. Por ello, acepté de mil amores ubicar cierta información relevante para esta chica de Bolivia. Dentro de la compilación que elaboré para ella, incluí una descripción general de cómo se transmite la enfermedad, sus síntomas, los tratamientos tradicionales y algunas propuestas naturales que han venido surgiendo.

Dada, la magnitud y relevancia de esta enfermedad, consideré importante difundir esta información por medio de mi blog. 

Generalidades acerca de la Enfermedad de Chagas

El año 1909, el médico e investigador brasileño Carlos Justiniano Ribeiro das Chagas, realizó el descubrimiento de esta enfermedad. En su honor, es llamada Enfermedad de Chagas. Ella es causada por un protozoario, denominado Trypanosoma cruzi. Dicho parásito, puede vivir en el cuerpo humano, en más de cien especies de mamíferos y en el vector que transmite la enfermedad. Dicho vector es un insecto, el cual se alimenta, de la sangre de mamíferos, es decir es hematófago (como mosquitos, zancudos, garrapatas, piojos y pulgas).

Cuando el insecto vector, pica a un mamífero, defeca muy cerca de la herida causada.  La herida causa un escozor, que induce a rascarse.   Al hacerlo, las heces son arrastradas hasta la herida, permitiendo el ingreso del parásito al torrente sanguíneo. Estos insectos, por lo general realizan las picadas en el rostro, pudiendo entrar el parásito no solo por la herida, sino además por los ojos. Una vez, en el interior se produce una invasión de las células cercanas al sitio de ingreso. En este momento se realiza una transformación del parásito, a una forma conocida como amastigote. Este amastigote, al multiplicarse, genera nuevamente tripomastigotes. Cuando el insecto, vuelve a picar, los tripomastigotes, salen en las heces del insecto y penetran en el interior del huésped. Así, se vuelve a reiniciar el ciclo, el cual, continúa infectando células, de los diferentes tejidos.

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Se sabe que esta enfermedad, puede transmitirse de varias formas. Una de ellas, es a través de las heces del insecto, como se ha mencionado.  La otra, mediante transmisión vertical, como por ejemplo, por medio de la madre al niño gestante o el trasplante de órganos infectados. También es posible contaminarse por el consumo de alimentos y bebidas infectados.

¿Dónde es más frecuente esta enfermedad?

La enfermedad de Chagas, es también conocida como tripanosomiasis americana. Es considerada una enfermedad zoonótica potencialmente mortal. De acuerdo a la OMS, las enfermedades zoonóticas, son un grupo de enfermedades infecciosas, que se transmiten de forma natural de los animales a los seres humanos.

Hasta ahora, existen clasificadas once especies diferentes del insecto que pueden causar la enfermedad. Triatoma sanguisuga y Triatoma gerstaeckeri, son las especies más comunes en el sur de los Estados Unidos. Mientras que Rhodnius prolixus y Triatoma dimidiata, son los principales vectores en México, centro y sur América. Se sabe, que España es el segundo país, después de los Estados Unidos, fuera de Latinoamérica con la mayor cantidad de casos reportados.

Es considerada por la OMS, un importante problema de salud pública. Afectando principalmente a las poblaciones que poseen menos recursos económicos y acceso restringido a la salud. Se estima que, entre seis y siete millones de personas en el mundo, padecen esta enfermedad, donde más de un millón de casos se reportan en Brasil.

Por lo general, esta enfermedad, posee mayor prevalencia en zonas rurales, donde los vectores se encuentran comúnmente en viviendas rústicas. Utilizan como refugio los ladrillos de barro y los techos de paja, donde los chinches, vinchucas o chipos, se multiplican con facilidad.

¿Cuáles son las fases de esta enfermedad?

  • Fase aguda

Durante esta fase se genera la invasión de músculos lisos y cardíacos, células gliales, neuronas y células grasas. De acuerdo a las observaciones, se ha logrado establecer, que esta fase, posee una duración aproximada de unos dos meses, posterior al periodo de infección. Se ha establecido, que en zonas geográficas endémicas, esta infección puede aparecer en la infancia y puede ser asintomática. Se ha observado que la sintomatología suele presentarse, al cabo de unas dos semanas después de la exposición al insecto. En el sitio por donde ingresó el parásito se puede observar, una lesión cutánea eritematosa indurada, denominado chagoma. Es decir, un nódulo cutáneo que se presenta en el sitio donde se recibió la picadura. Ahora bien, si la entrada del parásito se realizó por la conjuntiva del ojo, se produce una afección denominada Romaña, la cual se manifiesta con una inflamación del párpado, acompañando un proceso de conjuntivitis.

La ciencia ha determinado, que el diagnóstico durante la fase aguda se realiza mediante la detección microscópica del parásito. Esto se logra mediante una preparación fresca de sangre. Se sabe, sin embargo, que los niveles del parásito pueden disminuir dentro de los 90 días posteriores a la infección. Esto por supuesto, impide que el parásito se detecte por medio del microscopio, ocasionando que la enfermedad progrese de aguda a crónica. La reacción en cadena de la polimerasa (PCR), es otra herramienta de diagnóstico que se puede usar durante la fase aguda, monitoreando la infección aguda en receptores de trasplante de órganos o después de exposiciones accidentales.

En esta fase, suelen presentarse episodios febriles, anemia, edema, linfadenopatía y hepatoesplenomegalia (recrecimiento del bazo o hígado). Además de ello, se pueden presentar anomalías en la actividad eléctrica del corazón, afectación del sistema nervioso central e incluso puede conllevar a la muerte.

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  • Fase crónica

Por lo general, esta fase puede durar entre diez a treinta años. Se ha observado, que esta fase, puede aparecer, en un 20 a 40% de los pacientes asintomáticos. La presencia del parásito será visible en la sangre, pero el afectado se mostrará asintomático. Puede llegar a progresar y causar daños a nivel del corazón y en el tracto gastrointestinal. Mediante la realización de una radiografía de tórax, se puede detectar la cardiomegalia (aumento anormal del volumen del corazón)

Los daños a nivel del corazón conllevan al padecimiento de enfermedad cardíaca. Se caracteriza por hipertrofia generalizada y dilatación. Además de ello, la formación de trombos parciales o murales en la aurícula derecha y el ápice del ventrículo izquierdo. A su vez, los daños del sistema digestivo, se mostrarán a través de la presencia de megaesófago y megacolon. Se puede observar, además, aumento de tamaño del hígado (hepatomegalia) y del bazo (esplenomegalia). Esto puede conllevar, ciertas dificultades para la deglución de la comida, además de originar infecciones respiratorias por aspiración de fluidos.

Tratamientos utilizados de forma frecuente en la enfermedad de Chagas

El diagnóstico y manejo de la enfermedad de Chagas es complejo, por ello se sugiere que debe realizarse con un equipo multidisciplinario. De esta forma, es importante la presencia de un experto en enfermedades infecciosas, un cardiólogo y el médico vinculado a emergencias. Además de ello, es vital la presencia de un gastroenterólogo, un enfermero practicante y un internista. Hasta donde se sabe, esta enfermedad, no es tan frecuente en Norteamérica, sin embargo, se puede presentar en viajeros provenientes de Suramérica.

En la actualidad, sólo existen dos fármacos para tratar el parásito. Ellos son el benzonidazol y nifurtimox. Ninguno de ellos, puede ser adquirido en una farmacia. Se ha comprobado, que poseen más del 80% de efectividad durante la fase aguda, sin embargo, no muestra efecto sobre la forma amastigote del parásito. Ambos tratamientos deben tomarse durante 60 días consecutivos. Se ha observado que ellos, poseen algunos efectos secundarios indeseables. Según los Centros de Control de Enfermedades de los Estados Unidos (CDC), el benzonidazol, podría ocasionar efectos secundarios. Entre ellos destacan: neuropatía periférica, anorexia, dermatitis alérgica, insomnio y pérdida de peso.

A su vez, el nifurtimox, podría desencadenar dolor de cabeza, vómitos, mareos, vértigo, polineuropatías, anorexia y pérdida de peso.

No existe vacuna para la enfermedad, por ello, se deben utilizar métodos preventivos, que incluyan educación y mejora de las condiciones sanitarias de la vivienda. Además del control de insectos mediante el uso de mosquiteros y exámenes para la detección temprana del parásito en sangre.

Estos dos fármacos, han sido empleados desde hace 40 años. No existen aún sustitutos. Lo usual, es indicar este tratamiento, en todas las personas con infección aguda, además de los casos de infección congénita. También, se prescribe su uso, en pacientes inmunodeprimidos y en niños que presentan la enfermedad de forma crónica.

Plantas con potencial para sustituir los fármacos convencionales

Desde hace mucho tiempo, hemos sido testigos, de muchos de los metabolitos secundarios, producidos en la naturaleza. Una gran cantidad de ellos, provienen de la farmacopea indígena, utilizada ancestralmente. De hecho, es importante resaltar, que muchos de los fármacos empleados en la actualidad, son sintetizados a partir de los compuestos originales presentes en muchas plantas medicinales, además de hierbas, esponjas marinas y hongos.

Así de esta forma, hemos realizado un pequeño listado de plantas, que han sido estudiadas y poseen efectos importantes en el control de la enfermedad de Chagas.

1. Ajenjo de campo, artemisa

Su nombre botánico, es Ambrosia tenuifolia. A partir de los extractos orgánicos de esta planta, se logró aislar un compuesto flavonoide denominado hispidulina. Se logró observar su efecto tripanocida, sobre la forma epimastigote de T.cruzi. De acuerdo a las pruebas de laboratorio, se obtuvo la inhibición del parásito en un 78,87%.

2. Té verde

Su nombre botánico, es Camelia sinensis. Y es conocida por todos, sobre todo por sus altos niveles de catequinas, las cuales son flavonoides. De acuerdo a estudios realizados, las catequinas, epicatequinas y epigalocatequina, extraídas de las hojas de té verde, son tripanocidas. De acuerdo a los ensayos de laboratorio, se observó un control de más del 50% de las formas replicativas (amastigotes intracelulares), como las formas no replicativas (tripomastigote). Se cree, que las catequinas, inhiben la arginina quinasa, una enzima muy importante para el metabolismo energético del parásito. Este estudio, posee un alto valor científico y médico. Porque es la primera vez, que se reporta la presencia de compuestos naturales, con capacidad de neutralizar las dos formas metabólicas del T.cruzi.

3. Epazote, té de España, hierba hormiguera

Su nombre botánico es Chenopodium ambrosioides. La planta ha sido estudiada químicamente, posee cuatro monoterpenos con acción bioactiva sobre la forma epimastigote del Tripanosoma cruzi. El principal compuesto es el ascaridol, el cual posee efectos antihelmíntico y actividad anti tripanosoma.

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4. Hierba luisa, hierba limón o citronela

Su nombre botánico es Cymbopogon citratus. De acuerdo a estudios de laboratorio realizados, utilizando el aceite esencial de esta planta, se obtuvieron resultados promisorios. Se sabe, que el principal componente de este aceite, es el citral. Los resultados arrojaron una disminución de la concurrencia de parasitos en el torrente sanguíneo. Así como el número de nidos de amastigotes y de infiltrados inflamatorios.

5. Palo de arco, lapacho

Su nombre botánico es Tabebuia avellanedae o Tabebuia impetiginosa. De acuerdo a ciertos estudios realizados, se demostró que muchos compuestos presentes en esta planta, poseen efectos tripanocidas. Gracias a estudios de laboratorio, se demostró su potente efecto en la erradicación de la forma infecciosa tripomastigote del parasito en un 95,7%.

Concluyendo

La Enfermedad de Chagas, lamentablemente, ha sido subdiagnosticada. Y no en todos los países, se puede acceder a los fármacos recomendados de forma tradicional. De hecho, en países donde se ha presentado, por efecto de viajeros portadores, como el caso de España, no es sencillo acceder al fármaco. Es importante destacar, que ellos, tanto el benzonidazol, como el nifurtimox, son altamente efectivos. Claro está, sobre todo en el tratamiento de la fase aguda de la enfermedad. Se sabe, además, que ellos pueden prevenir, la transmisión congénita futura.

Ahora bien, como siempre, los fármacos poseen ciertas restricciones, las de mayor peso son sus efectos secundarios y por otro lado la disponibilidad. De hecho, se ha cuantificado, que alrededor de dos de cada diez pacientes tienen que abandonar el tratamiento. Exponiéndose de esta forma, a los efectos potencialmente mortales, de esta enfermedad. Esta enfermedad, cobra tantas víctimas, precisamente debido a que el vector o insecto que se alimenta de sangre, prospera en zonas rurales. Afortunadamente, la bondad de los investigadores, logra hacer sinergia con las tradiciones medicinales, de muchos países latinoamericanos. De esta forma, se logra desentrañar, las propiedades de muchas plantas, que posiblemente pudieran pasar desapercibidas. Así, de esta forma pudimos observar como el palo de arco, la citronela, el ajenjo, el epazote y el té verde, nos brindan mucha esperanza.

Puedo decirles, con mucha alegría, que la joven de Bolivia, agradeció y se alegró con la información que le envié. Es, esta misma, que comparto en el blog. Ella me comenta, que en casa tienen epazote. Su tío se animó a consumirlo en infusión. Sin embargo, ella lo convenció, para que tomara té verde más frecuentemente. Y así de esta forma neutralizar, de una manera más eficiente el parásito.

“El Mal de Chagas, es una enfermedad olvidada porque resume el ciclo del olvido. Empieza en el paciente cuando consulta al médico, y el médico no tiene esta enfermedad en cuenta y no la diagnostica. Al no haber diagnóstico, no se pide el tratamiento a los Gobiernos, los Gobiernos no piden tratamiento a las farmacéuticas, al no haber demanda tampoco hay investigación de nuevas fórmulas o nuevos medicamentos más eficaces. Y así se perpetúan el olvido y la desatención”.

Carina Perotti

Coordinadora médica de MSF en México

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