La Comida Rápida Hace Más Agresivo Al Sistema Inmune

Orlando, un joven publicista de 38 años, estaba acostumbrado a comer comidas ultraprocesadas casi diariamente. De hecho, rara vez comía alimentos naturales ni preparados de forma saludable. Con el tiempo, Orlando comenzó a sufrir diferentes enfermedades lo que evidenció que su sistema inmune no estaba trabajando de forma adecuada ni efectiva.

Aunque le indicaron varios fármacos, Orlando continuaba sin mejorar. En los momentos de las crisis de sus enfermedades, él mejoraba su alimentación, pero una vez se recuperaba un poco, volvía a su dieta dañina.

Gripes recurrentes, alergias, malestares estomacales e infecciones. A eso se le sumó cansancio, desánimo y sensación de sueño.  Él permanecía en ese círculo vicioso del que le costaba salir cada vez más. Fue en esas circunstancias en las que su amiga, Malena, le recomendó mi programa #YoPuedo.   Puedes descargarlo Pulsa Aquí para tu E-book Gratis,    Este es un programa donde podrás adquirir hábitos alimenticios a largo plazo y tendrás una nueva forma de ver la vida.

Al principio, Orlando se resistió. Pensó que él no necesitaba seguirlo, pues se veía a sí mismo “sano” y joven.Sin embargo, Malena le hizo ver su error y lo motivó a hacer algunos cambios. Él se atrevió y comenzó a notar cambios positivos en su salud.

En la medida en que seguía el programa y mejoraba su alimentación, también lo hacían su estado general y bienestar.  Orlando pensó que ya estaba mejor. Así que, un día se atrevió a comer comidas y procesadas y el malestar volvió rápidamente.

Es en ese tiempo en el me escribió para resolver algunas dudas y me preguntó por qué cada vez que consumía alimentos procesados notaba cambios negativos.  Le expliqué que el sistema inmune cataloga la comida ultra procesada como “enemiga” del organismo, al igual que lo hace con virus y bacterias.  Incluso, desarrolla anticuerpos específicos en su contra. Por eso, cada vez que se consumían estos productos, el organismo desataba una respuesta inmune bastante agresiva.

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El impacto de la comida procesada

Son bien conocidos los daños que la dieta moderna ejerce sobre el sistema inmunológico, ya que, actualmente, las comidas se caracterizan por su gran contenido de azúcares, sal y grasas saturadas.  Además, los alimentos ultraprocesados contienen otros químicos como edulcorantes artificiales, preservantes, estabilizantes, entre muchos otros.

Por otra parte, en el mundo occidental la mayoría de las personas comen cada vez más cantidad de alimentos, casi todos procesados y ultraprocesados.   El exceso de nutrientes y de sustancias químicas tiene un impacto sistémico muy dañino en todo el organismo y sus delicados procesos.

Pero el mayor de todos los daños es el aumento generalizado de la inflamación en el organismo.  A esto se le suma una disminución de la respuesta inmunitaria, mayores tasas de cáncer y de alergias y enfermedades autoinflamatorias.  Y por si fuera poco, cada vez hay mayor exposición a la contaminación, estrés y ansiedad elevados y menos actividad física.

Todas estas patologías evidencian un grave daño a la función inmune del organismo, no sólo a las células que la conforman, sino también a los procesos que ellas deben realizar.

Dieta, nutrientes y sistema inmune

Hasta no hace sino unas décadas atrás, el problema del sistema inmune era la deficiencia de calorías y proteínas generalizadas.  Es decir, las personas no comían lo suficiente y su sistema inmunológico y su organismo estaban afectados por la inanición.  Aunque esto continúa ocurriendo en muchos países del mundo, en la actualidad y en el mundo occidental sucede totalmente lo contrario.

Es así como la obesidad se convierte en un problema de salud pública debido a una excesiva consumo de macronutrientes. Esta sobreabundancia de comida no significa que también haya abundancia de micronutrientes, la mayoría de ellos está presente en alimentos naturales.

Precisamente, esos son alimentos que casi han quedado olvidados en la dieta occidental de hoy y que tanta falta hacen.

Obesidad:  inflamación y respuesta inmune

El organismo contiene un tipo de célula que almacena energía en forma de grasa y que recibe el nombre de adipocitos. Todas estas células juntas conforman el tejido graso o adiposo.

Existen dos tipos de adipocitos: los que conforman el tejido adiposo blanco y los que forman el tejido adiposo marrón.  Cuando se unen tres adipocitos, que almacenan ácidos grasos, se conforman los conocidos triglicéridos.

En la medida en que hay más adipocitos y estos se llenan de grasa, aumenta la obesidad. La mayoría de ellos se ubican en la zona media del cuerpo, es decir abdomen cadera y muslo.  Al llenarse de grasa estas células adiposa,  envían un neurotransmisor al cerebro para indicar que cubrieron su capacidad.

Ese neurotransmisor se llama leptina.  Al haber exceso de grasa el cerebro, en concreto el hipotálamo, se hace insensible al exceso de leptina.  Está insensibilidad impide que la persona tengo una sensación de llenura y continúa comiendo porque no se sacia.

El problema de las células adiposas, es decir, de los adipocitos es que también liberan sustancias inflamatorias.  En prueba de laboratorio se ha demostrado que esas sustancias inflamatorias actúan como falsas alarmas ante el sistema inmunológico.  Esto reduce la capacidad de respuesta de nuestra línea de defensa contra microorganismos y sustancias tóxicas.

Se parece a la historia de Pedro y el lobo. Ante las reiteradas mentiras que Pedro les dice a los campesinos de la historia, cuando verdaderamente llega el lobo estos no actúan con rapidez.  De esa misma forma, cuando ocurre una infección real en el organismo, la respuesta inmune se retrasa porque el sistema de alerta temprana esta silenciado.

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Comida rápida y un sistema inmune agresivo

Las consecuencias de consumir comida basura podrían ser más graves que eso. Un nuevo estudio demostró hasta qué punto  impacta esta dieta al sistema inmunológico.

Aunque es un estudio de laboratorio, los resultados son bastante reveladores sobre la bioquímica orgánica y la alimentación.  Investigadores de la universidad de Bonn, en Alemania, alimentaron a ratones durante un mes con comida basura para el estudio.

Los alimentos eran ricos en grasas saturadas, azúcares y baja en fibra. Es decir, una dieta “occidental” a toda regla.  Después del mes, se desarrolló una fuerte respuesta inflamatoria en el organismo de los ratones. Prácticamente la misma que ocurre ante una infección con bacterias peligrosas.

De forma simple, el organismo atacó los productos químicos y toxinas de la comida basura tal como una infección microbiana.  Esa alimentación de comida procesada produjo un aumento sorprendente de las células inmunes conocidas como granulocitos y monocitos.

Granulocitos y monocitos

Los granulocitos son un tipo de glóbulos blancos, es decir, son células del sistema inmunológico que se producen cuando hay infecciones graves. Por otra parte los monocitos son los glóbulos blancos más grandes del sistema.

La función real de ambas es atacar bacterias, virus y sustancias extrañas consumiéndolos de manera de neutralizar el daño que produce.  Pero también son responsables de desarrollar una memoria inmunológica agresiva para atacar más rápidamente a los causantes de infecciones.

Estas células de los roedores fueron las que los investigadores aislaron para analizar su función y cómo se activaron.

Hiperactividad del aparato inmunitario

Lo que ocurrió, es que la dieta de comida procesada activó un gran número de estas células inmunológicas.  Esto quiere decir que es responsable de la hiperactividad del sistema inmune. Así se explica la inflamación generalizada en el cuerpo de los ratones, que se manifiesta en: dolor, enrojecimiento, hinchazón.

Para continuar con el estudio, a esos mismos roedores les ofrecieron una dieta de cereales en las siguientes cuatro semanas.  Para comenzar, desapareció la inflamación aguda del organismo de los ratones, lo que parece constituir una buena noticia.  Sin embargo, se mantuvo sin cambios la reprogramación genética que alteró las células inmunológicas y las hizo más agresivas.

Esos genes que se produjeron durante la dieta de comida rápida continuaron activos incluso al finalizar las cuatro semanas de comidas saludables.

Es normal que esto ocurra frente a una infección bacteriana o viral porque de esta manera se construye la respuesta inmunológica.  Es decir, la memoria que le permite recordar a nuestro aparato inmunológico los virus o bacterias para atacarlos más rápidamente.

Lo curioso y verdaderamente sorprendente es que la respuesta inmune de los ratones no fue causada por un microorganismo sino por una dieta muy poco saludable.  De esta manera, se demostró que la comida basura desencadena una respuesta altamente inflamatoria y que además de eso hace que el sistema inmune sea mucho más agresivo.

Esto quiere decir que, ante otra carga de comida rápida, el organismo reaccionará de manera agresiva y masiva produciendo inflamación.

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Sistema inmune agresivo y salud

Las consecuencias para la salud de una respuesta inflamatoria acelerada y agresiva son graves si se mantiene por un período largo de tiempo.  Por ejemplo, con los meses y años se está en riesgo de desarrollar enfermedades vasculares y diabetes tipo 2.  De igual manera, arteriosclerosis, causada por la acumulación de placa en las arterias, formada por grasas y células inmunes.

Cuando las placas se hacen demasiado gruesas, puede producir la coagulación de la sangre y obstrucción de los vasos sanguíneos. Como consecuencia, la persona corre un riesgo muy alto de sufrir un accidente cerebrovascular o un ataque cardíaco.

El exceso de alimentación y el consumo de productos procesados tienen consecuencias tan dramáticas que, por primera vez después décadas, una generación morirá más joven que la de sus padres.

Definitivamente, esas dietas dañinas y la comida basura, sumadas a la falta de ejercicio, de sueños y el exceso de estrés, juegan un papel fundamental en estas enfermedades.

Orlando comprendió por qué su cuerpo reaccionaba de forma tan agresiva ante las comidas “basura”.

Finalmente, él tomó la determinación de mantener un estilo de vida saludable al observar los beneficios que este le reportaba a su cuerpo. Por ejemplo, mayor energía y sensación de bienestar y menos enfermedades y alergias.

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