☑️ La Cetosis Cíclica Podría Ayudar A Combatir La Fatiga Crónica


De acuerdo a las estadísticas, el síndrome de fatiga crónica (SFC) es una enfermedad frecuente, que ha sido detectada en uno de cada 100 pacientes atendidos en atención primaria. Hasta ahora, no existe ninguna prueba diagnóstica concluyente, ningún biomarcador validado, o alguna cura reconocida.

Por lo general, se ha observado que quienes padecen de fatiga crónica tienden a presentar como síntoma principal, un cansancio continuo (astenia) que influye sobre el desempeño de las actividades físicas y cognitivas. Incluso se ha observado que empeora tras la realización de alguna actividad cotidiana.

Margaret, una seguidora de Utah, se comunicó conmigo hace unos meses. Ella me comentó, que desde inicios de invierno de 2020, fue detectada con astenia crónica idiopática  (sensación de falta de energía o vitalidad, cansancio).  Esto para ella ha significado muchos desvelos, además de sentir un fuerte agotamiento luego de realizar cualquier actividad. Me comentó, que su médico le había recetado un medicamento para poder dormir, sin embargo, no ha sido efectivo.

Ella acude a mí en la búsqueda de una alternativa natural, que le permita conciliar el sueño. A su parecer, el insomnio y el cansancio muscular, son los problemas que ella siente le afectan en mayor medida.

Llevo años conociendo las ventajas del empleo de la dieta cetogénica sobre la estabilización de diversos procesos funcionales. Al considerar esto, decidí compartir con ella cierta información acerca del combate de la fatiga crónica mediante esta singular dieta. De hecho, al considerar algunas prácticas clínicas, le referí su empleo de forma cíclica. Según algunos investigadores esta alternativa es muy potente, por ello decidí compartirlo.

Abordando algunas ideas acerca de la fatiga crónica

Se podría afirmar, que el síndrome de fatiga crónica es una enfermedad de origen desconocido, que generalmente se presenta con mayor frecuencia en mujeres jóvenes o de mediana edad. Esta enfermedad se incluye dentro de los trastornos somáticos funcionales. Es decir, se producen quejas físicas que ocasionan malestar, sin embargo, no se encuentran hallazgos clínicos que permitan justificar una causa orgánica.

Un elemento fundamental de estos trastornos es el padecimiento permanente de síntomas somáticos. Ellos usualmente son difícilmente explicables desde la fisiopatología. Por otro lado, suelen ir acompañados de demandas sobre la realización de pruebas complementarias. Estas se solicitan a pesar de la obtención de resultados negativos, y de contínuas garantías médicas de que los síntomas no poseen una justificación orgánica.

Cuando los expertos, emplean el concepto de somatización, por lo general basan este diagnóstico teniendo en cuenta tres componentes.

  • Experiencial: está formado por el conjunto de síntomas que experimentan las personas
  • Cognitivo: se refiere a la interpretación que la persona realiza, tomando en cuenta los síntomas que experimenta. Es muy común, que las personas lleguen a interpretarlo muchas veces como una enfermedad amenazante aún no diagnosticada
  • Conductual: este componente hace referencia a la búsqueda persistente de un diagnóstico y tratamiento médico. Conducta muy común por parte de quienes padecen trastornos por somatización.

Según la ciencia, los síndromes funcionales somáticos se ubican en los límites de lo físico y lo psicológico. Dentro de ellos, además del síndrome de fatiga crónica, se incluye la fibromialgia y el síndrome del intestino irritable.

Vale destacar, que existe una gran ventaja al incluirlos como síndromes funcionales. Principalmente, porque al aproximarse al modelo médico, el paciente lo asume con una mejor disposición. Por ello, en el manejo de este tipo de trastornos, es posible emplear los principios utilizados en el tratamiento de las somatizaciones.

¿Cómo se manifiesta la fatiga crónica?

El síndrome de fatiga crónica se conoce también como Encefalomielitis miálgica y suele presentarse como un cansancio sin causa aparente. Por lo general, suele permanecer durante seis meses o más. Es frecuente su manifestación en personas previamente sanas, sin enfermedades mentales y con adecuados niveles de actividades cotidianas diarias.

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Ocasionalmente, algunas personas con cansancio crónico no son catalogados como pacientes con síndrome de fatiga crónica.

Según algunos médicos dichos pacientes no llegan a cumplir algunos criterios, por ello son diagnosticados de astenia crónica idiopática. Esto se refiere, a un tipo de cansancio crónico de causa desconocida. Sin embargo, muchos consideran que probablemente sea una forma de manifestarse el Síndrome de Fatiga Crónica (SFC).

De acuerdo a los expertos, esta enfermedad por lo general va acompañada de otros síndromes funcionales somáticos. A saber, fibromialgia, colon irritable, enfermedad articular témporo-mandibular, síndrome de piernas inquietas y cistitis intersticial (síndrome de vejiga dolorosa)

El síntoma principal del síndrome de fatiga crónica es el cansancio continuo (astenia). Este cansancio por lo general no disminuye al dormir, dificultando además la realización de tareas habituales. Es común observar, que el mismo se incrementa después de una actividad física un poco más exigente de lo habitual.

Es de resaltar,  que suele presentarse de forma repentina y semeja la sintomatología de un estado gripal, en los días previos. Dentro de las sintomatologías más frecuentes se mencionan:

  • Dolores a nivel del abdomen, muchas veces acompañados de procesos diarreicos
  • Dolores en la garganta, cabeza, músculos y articulaciones (en ocasiones vinculados a los ganglios)
  • Presencia de sequedad en ojos y boca
  • Insomnio, dificultad para conciliar el sueño o manifestaciones de sueño exagerado
  • Dificultad para concentrarse y fallas en la memoria
  • Procesos febriles (febrícula, no superior a 37,5ºC) y sudoración
  • Pérdida o ganancia de peso
  • Presencia de alergias y lesiones en la piel.

¿Qué ocasiona el Síndrome de Fatiga Crónica (SFC)?

La ciencia ha propuesto una serie de criterios de diagnóstico para esta enfermedad, sin embargo, a efectos clínicos solo se requieren algunos elementos. Entre ellos destacan la presencia de fatiga común, además de la exploración física que permitiría descartar algunas otras condiciones. A saber, ciertos aspectos de índole médica física o psicológica. Se incluyen también ciertos estudios de laboratorio y la historia clínica.

Se ha observado que la historia clínica es de mucha importancia. Sobre todo, la primera parte de la misma, conocida como anamnesis, es vital para el diagnóstico del SFC. De acuerdo a los expertos, la anamnesis tiene que permitir lograr determinar en etapas tempranas el tipo de fatiga. Se ha observado, la importancia de definir el momento de inicio, además de los factores desencadenantes.

Dentro de estos factores, se incluyen algunos tipos de infecciones como el herpes, en especial el del virus Epstein-Barr. Incluso, se incluyen otros tipos de virus como el citomegalovirus y parvovirus y algunas bacterias como Chlamydia y Micoplasma. La historia debe reflejar también, algunos elementos asociados con la actividad física.

De acuerdo a las investigaciones realizadas, se han logrado detectar algunos elementos importantes. Así, se ha establecido que la SFC no es un trastorno endocrino y tampoco una infección en curso. Incluso, se ha corroborado que tampoco se trata de un trastorno primario del sueño o afección psiquiátrica.

Estos hallazgos les han permitido a los científicos establecer que, esta enfermedad puede ser consecuencia de ciertos cambios funcionales, mas no estructurales.

Teorías más recientes acerca de la SFC

Anteriormente el SFC, se consideraba como una enfermedad de origen psicológico. Sin embargo, investigaciones recientes, han desvelado una serie de procesos fisiológicos comunes entre grupos de personas que padecen SFC.

Cabe mencionar que quienes padecen de SFC, presentan ciertas similitudes a nivel de las bacterias presentes en el sistema digestivo. Además, se ha observado en ellos, una serie de biomarcadores inflamatorios, muy correlacionados con diversos síntomas de SFC.

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Es importante destacar también, que la ciencia ha logrado profundizar cada día más, en la importancia de las mitocondrias. En algunos lives, me he referido a ellas como minúsculas plantas de energía que poseen nuestras células.

Se ha establecido que cuando ocurren procesos que dañan o alteran su normal funcionamiento, se desencadenan ciertos efectos negativos. Dentro de ellos, se mencionan la pérdida de eficiencia en la cadena trasportadora de electrones. Además de ello, una reducción sustancial de moléculas de alta energía, tales como la de ATP.

Estos procesos, inciden en procesos de envejecimiento prematuro. Además de ello, se ha determinado que fallas a nivel mitocondrial pueden producir una serie de enfermedades. Dentro de ellas podemos mencionar:

  • Enfermedad de Parkinson
  • Enfermedad de Alzheimer
  • Ataxia de Friedrich
  • Enfermedad de Huntington
  • Esclerosis lateral amiotrófica
  • Aterosclerosis
  • Diabetes
  • Síndrome metabólico
  • Esclerosis múltiple
  • Lupus eritematoso sistémico
  • Síntoma de fatiga Crónica.

SFC y su asociación con disfunción de las mitocondrias

A los fines de profundizar en el conocimiento de las células inmunitarias, se efectuó un estudio a finales de 2019, por científicos de Universidad de Cornell. Este estudio, permitió examinar las reacciones bioquímicas implicadas en la producción de energía, en ciertas células inmunitarias.

Estas células fueron obtenidas de 45 personas sanas y de 53 personas con SFC. La investigación, se centró en los linfocitos T CD4 o colaboradores. Este tipo de células, posee la capacidad de alertar a otras células inmunitarias sobre patógenos invasores. En la investigación se estudiaron también los linfocitos T CD8 o citotóxicos. Estos poseen la capacidad de atacar a las células infectadas.

Los investigadores lograron observar la producción de energía por parte de las mitocondrias dentro de las células T. Este proceso se realizó en dos momentos, primero con las células en reposo y luego después de haber sido activadas.

En la investigación no lograron observarse diferencias significativas a nivel de los procesos de respiración de las mitocondrias de personas sanas y las de personas con SFC. No obstante, los resultados permiten detectar que la glucólisis, principal vía para el metabolismo de la glucosa, puede afectarse. Así, las células T de individuos con SFC, presentaron menores niveles de glucólisis, es decir, menores cantidades de energía.

Además de ello, estas células presentaban alteraciones a nivel de sus membranas. Esto produjo un deterioro del metabolismo de las células. Además de ello, se presentaron alteraciones inmunológicas asociadas con SFC. Esto incluyó la presencia de citoquinas inflamatorias.

Esto demostró objetivamente que, las células inmunológicas de pacientes con SFC presentaron signos evidentes de la baja producción de energía. Ello permitió corroborar, que la fatiga debilitante presentada por estos pacientes, estaba asociada con la incapacidad de producir niveles energéticos celulares adecuados.

¿Puede la cetosis apoyar la mejoría de la SFC?

Muchos nutriólogos y especialistas coinciden en que, una dieta cetogénica podría favorecer el adecuado funcionamiento de las mitocondrias de las células humanas. De esta dieta se ha hablado muchas veces, sin embargo, esta vez me gustaría enfocarme en una dieta cetogénica cíclica.

Al realizar una dieta Keto estándar, se ingieren bajas proporciones de carbohidratos netos (menos de 50 gramos al día). Sin embargo, se ha observado que a ciertas personas, esta restricción calórica prolongada, puede acarrearles ciertos problemas. Entre ellos, insomnio, sequedad a nivel ocular y senos paranasales, ciertas disfunciones a nivel de tiroides y problemas de fatiga.

La dieta Keto cíclica (KC) se diferencia de la dieta Keto estándar, en que permite el consumo de carbohidratos uno o dos días a la semana. Es importante destacar que este día de ingesta de carbohidratos, puede realizarse sin romper el esquema de una alimentación saludable. Es decir, empleando fuentes de carbohidratos como arroz y pan integral, frutas y batatas.

Dicho de forma sencilla, la cetosis cíclica, permitirá entrar y salir de un estado cetogénico una vez a la semana. Así, mediante una dieta KC, se logrará incrementar el consumo de carbohidratos dietéticos, un día a la semana. Cuando se practica una dieta KC, se ingiere mucha grasa, niveles moderados de proteína y menos de 50 g de carbohidratos netos diarios.

Se ha logrado determinar que el empleo de fuentes alternativas de energía como los cuerpos cetónicos (producidos en la cetosis), mejora la biogénesis o el desarrollo de nuevas mitocondrias. Este proceso mejora enfermedades asociadas al sistema neuromuscular, cardiovascular, nervioso, inmunológico y cognitivo.

La cetosis cíclica como aliada para el tratamiento de SFC

Por lo general la dieta KC se realiza cinco a seis días a la semana. El resto de los días se pueden ingerir hasta un máximo de 150 g de carbohidratos netos. Estos días de alto consumo de carbohidratos, es denominado como día de “refuerzo con carbohidratos” o de “realimentación”. Esto permite restituir las reservas de glucosa de nuestro organismo.

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Según los  Investigadores, los beneficios inmediatos de la dieta KC son:

  • Permite satisfacer los antojos por ingerir carbohidratos, facilitando la realización de dietas Keto a largo plazo
  • Evita el sobrepeso y mantiene tu figura
  • Optimiza el sueño y el descanso
  • Ayuda a equilibrar la flora intestinal benéfica y a mantener bajos niveles de sustancias proinflamatorias
  • Coadyuva en el funcionamiento del sistema inmune
  • Mejora el desempeño del sistema nervioso y musculoesquelético
  • Favorece el proceso de biogénesis mitocondrial
  • Favorece la optimización de la función mitocondrial y la síntesis energética.

De acuerdo a los expertos, una flora intestinal saludable mejoría del funcionamiento de las mitocondrias, y por ende el proceso energético es un pilar fundamentales para la mejoría de SFC. En virtud de ello, las investigaciones han logrado determinar que una dieta cetogénica, de preferencia cíclica, podría convertirse en una estrategia dietética natural para activar la función mitocondrial.

Concluyendo

Se ha podido observar, que mucha gente considera la dieta cetogénica como muy inflexible. Por ello, la ciencia apoyada en la investigación, permite que los procesos de flexibilización tengan sus razones explicativas. Por supuesto, mientras no se tengan mayores elementos, muchas veces las razones se tornan simplemente justificativas.

Esto se menciona, debido a que la dieta cetogénica cíclica, probablemente no sea conocida por muchas personas. Sin embargo, viene a llenar un vacío, porque la dieta Keto tradicional no es para todas las personas. De hecho, desde el punto de vista emocional y mental, al incorporar una mayor ingesta de carbohidratos, la dieta Keto cíclica (KC), puede resultar más eficiente para algunas personas.

Aparte de proporcionar cierta tranquilidad, esta dieta se ha venido probando en el manejo del Síndrome de Fatiga Crónica (SFC). Esto ha sido posible gracias al descubrimiento, por parte de la ciencia, sobre una serie de patologías que son ocasionadas por la disfunción mitocondrial y un inadecuado sistema bacteriano benéfico intestinal.

Al valorar el efecto de energía “limpia” generado por la cetosis, es posible inferir que una dieta Keto cíclica, es una excelente opción natural para el manejo eficiente del SFC. Esto acarrea un incremento en el número y el desempeño adecuado de las mitocondrias y la flora intestinal benéfica.

Margaret, mi seguidora, recibió de forma muy entusiasta la información que compartí con ella. Dicha información, es la misma que comparto en el post. Para Margaret, la dieta Keto Cíclica, se compagina más con su estilo de vida.

De hecho, cuando se comunicó conmigo, tan solo un mes después de haber hecho contacto conmigo inicialmente, su problema de insomnio y cansancio muscular ya habían cedido. Me comentó incluso que se enamoró de uno de mis secretos: café en la mañana con VEGAN MCT OIL.

“Esta investigación nos aporta pruebas adicionales sobre el papel del sistema inmunitario en la SFC y puede proporcionar pistas importantes que nos ayuden a comprender los mecanismos subyacentes a esta devastadora enfermedad”

Dra. Vicky Whittemore

Directora del programa del Instituto Nacional de Trastornos Neurológicos y Accidentes Cerebrovasculares (NINDS)

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