Muchas de mis seguidoras me habéis escrito bastante angustiadas. La razón, es una noticia que se ha difundido- acerca de un estudio que asegura que no es saludable consumir el aceite de coco. Mónica, por ejemplo, me preguntaba sobre la veracidad de esta noticia.
Le preocupaba además cuál podría ser la repercusión que tendría en su organismo. Ella había incluido este alimento en sus comidas por mucho tiempo.
La verdad es que leer semejante bomba entre las noticias pone los pelos de punta a cualquier persona. Y es que el aceite de coco es mundialmente reconocido por sus beneficios para la salud. Ahora bien ¿éste estudio que salió a la luz pública lo cambia todo?
Yo os digo que no. Así que si lleváis años consumiendo aceite de coco y os preocupa que ahora resulte ser dañino para la salud, os digo que no os preocupéis tanto. El secreto realmente está en la manera de incluirlo en nuestra dieta saludable y ya os cuento la razón.
Recientemente, una investigación llevada a cabo por la Asociación Americana del Corazón ha puesto en entredicho las propiedades saludables del consumo del aceite de coco. Esto debido a que, según la investigación, éste aceite contiene más de 80% de grasas saturadas.
Entendiendo que las grasas saturadas influyen en el incremento del colesterol malo, los investigadores consideran que consumir aceite de coco pudiera afectar la salud del corazón.
Ahora bien, conocida la información del estudio realizado por la Asociación Americana del Corazón, es perfectamente comprensible que te estés preguntando ¿Es realmente cierto que incluir el aceite de coco en los alimentos puede ser negativo para la salud cardíaca?
Pues yo te digo que no. Consumir aceite de coco no te hará daño, pues se trata de un alimento saludable. Pero sí es importante que tengas claro que todo en exceso hace daño. Por ello, que puedas comerlo no quiere decir que vas a exagerar con su consumo.
El asunto es que la investigación hecha por la AHA (llamada así por sus siglas en inglés), fue realizada con datos que no son nuevos. Los investigadores se han centrado en el análisis de datos preexistentes para reiterar que las grasas saturadas son dañinas para el organismo.
Es decir, lo que se puede leer en el informe publicado por la AHA es la reafirmación entre una dieta rica en grasas saturadas y el riesgo de padecer enfermedades cardiovasculares. Esto para aclarar las confusiones creadas por diversos ensayos clínicos y estudios sobre el tema.
¿Por qué entonces tanto alboroto con el aceite de coco? Pues por dos claras razones, una porque ciertamente el aceite de coco, como ya lo comenté al principio, tiene un alto contenido de grasas saturadas. Más adelante te aclaro por qué las grasas saturadas del coco no son perjudiciales para la salud.
La segunda razón es la campaña de desprestigio que existe sobre este producto natural. Especialmente por parte de grandes compañías que están reportando pérdidas. La razón de la disminución en sus ventas está relacionada con que muchas más personas se están cambiando para el aceite de coco.
A pesar de todo el revuelo que han armado las informaciones surgidas a raíz del informe de la AHA, en las que se busca continuar desprestigiando al aceite de coco, el número de estudios médicos que se han hecho a este alimento superan los 1700.
La mayoría de ellos a favor de las propiedades saludables de este producto natural. Entre ellos se han encontrado los siguientes beneficios para la salud:
Así es, las grasas saturadas no solo son parte de la alimentación del ser humano, sino que son fundamentales. Aunque siempre se les ha relacionado con el aumento del riesgo de padecer enfermedades cardíacas, no existe aún evidencia significativa que compruebe la relación entre los ataques cardíacos, obstrucción de arterias o infarto y las grasas saturadas.
Como te comenté antes, no es en sí la grasa saturada sino las grasas trans que éstas contienen las que suponen un riesgo para la salud de nuestro corazón. De hecho, algunos tipos de grasas saturadas son necesarias para el óptimo funcionamiento del organismo.
El aceite de coco, aun cuando posee un alto contenido de grasas saturadas, no contiene grasas trans. Esto lo convierte en una de esas grasas que necesita nuestro cuerpo para estar saludable. Tan cierto es que estudios realizados en poblaciones con alimentación rica en coco y baja en azúcares refinados y colesterol, han encontrado poca incidencia de padecimientos cardiovasculares.
Además, no existe evidencia de que en estas poblaciones el consumo de grasas saturadas, provenientes del coco, sean perjudiciales para la salud.
La medicina convencional tiene críticos férreos del aceite de coco, quienes aseguran que su consumo es una simple moda que se desvanecerá en el tiempo. Esto porque consideran que su alto contenido de grasas saturadas puede implicar el incremento del riesgo de enfermedades cardiovasculares.
Pero lo que no toman en cuenta es que las grasas saturadas presentes en el aceite de coco son diferentes a otros tipos de grasas saturadas como, por ejemplo, las de la mantequilla y los aceites vegetales.
Las grasas presentes en esos productos son triglicéridos de cadena larga. Estos son digeridos de forma lenta.
Por otra parte, existe otro tipo de grasas saturadas que son saludables. Se trata de los triglicéridos de cadena media (MCT). Aproximadamente dos tercios de las grasas presentes en el aceite de coco son MCT. Los ácidos grasos de cadena media son utilizados por el cuerpo como energía y no son almacenados como grasa.
A pesar de que el aceite de coco es muy saludable, existen algunos casos en los que es mejor evitar su consumo y/o uso tópico. Algunos de estos casos son:
Un grandioso aliado para perder peso y la reducción de la grasa abdominal es el aceite de coco. Lo que no quiere decir que debas inyectarlo en tu cuerpo, tal y como Mónica me comentó que leyó en una noticia en internet.
La mejor manera de utilizar el aceite de coco para perder esas libras de más, es incluyéndolo dentro de una alimentación saludable, rica en vegetales y alimentos orgánicos de calidad. El aceite de coco tiene la propiedad de reducir la sensación de apetito.
Te recomiendo incluirlo como aderezo de tus ensaladas, una cucharada en cada comida para un total de tres cucharadas al día.
Además de no exagerar en su consumo, es importante evitar algunos tipos de aceite de coco que se encuentran en el mercado. Lo ideal es que te cerciores de que sea aceite de coco orgánico, preferiblemente sin procesos de refinamiento. Recuerda que el proceso de refinamiento puede restar muchos de los beneficios del producto natural.
El aceite de coco es blanco en estado sólido y completamente transparente en estado líquido. También puedes prepararlo en casa, así tendrás la seguridad de que estarás consumiendo verdadero aceite de coco, sin procesos de refinamiento ni añadiduras de químicos que disminuyan su poder saludable.
En definitiva y como habréis podido discernir con todo esto que os he contado, el aceite de coco es un verdadero aliado de nuestra salud. Así que lo mejor es no hacer caso de esas olas de informaciones que buscan desacreditar a este grandioso alimento. Es mejor siempre investigar un poco más para conocer la verdad sobre los beneficios de los productos saludables.
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