5 Beneficios Del Butirato En La Microbiota Intestinal


Son muchos los beneficios que genera el butirato a la microbiota intestinal, la cual según los especialistas, desencadena ciertos procesos de fermentación como respuesta a la ingesta de fibra dietética.

Dentro de las sustancias de desecho de este proceso fermentativo, se encuentran ciertos compuestos denominados ácidos grasos de cadena corta.

De estos componentes se destacan el acetato, el propionato y el butirato. Este último posee una serie de beneficios vinculados a la salud y al desempeño del colon.

Con relación a este tema, que ha ocasionado muchas expectativas, hablaré a solicitud de Connie, una seguidora de Maryland, de mediana edad, con un estilo de vida activo en sus quehaceres domésticos.

Ella me comentó, que después del nacimiento de su segundo hijo, acordó con su esposo dedicarse de lleno a las tareas del hogar.

Como ama de casa, Connie siempre ha buscado las formas más adecuadas para preservar la salud de su familia, empezando por fomentar una alimentación saludable. Por esta razón, se puso en contacto conmigo, a fin de que le explicara de forma sencilla cuáles eran los principales beneficios de las bacterias intestinales.

Este tema le despertó mucha curiosidad cuando leyó acerca de un compuesto denominado butirato, relacionado con estos microorganismos.

Cuando me comuniqué con ella le comenté, que, efectivamente, las bacterias intestinales realizan procesos de fermentación con varios alimentos. Y para ahondar en estos puntos educativos, le envié un informe en el cual destacaba la importancia de la microbiota en la salud intestinal. En especial, este ácido graso de cadena corta conocido como butirato.

El conocimiento acerca del cuerpo humano y sus diversos procesos, así como mantener un estilo de vida saludable, requiere que sea valorado y cuidado apropiadamente. Por eso consideré importante compartir esta información en mi blog.

Generalidades acerca de la microbiota intestinal

La microbiota intestinal está compuesta por el conjunto de comunidades microbianas que habitan naturalmente en el intestino.  Estas comunidades mantienen una relación de simbiosis, que incluye tanto interacciones comensales como mutualistas (donde ambas partes se benefician para su desarrollo vital).

Este conjunto forma parte de la microbiota normal y tiene funciones importantes para la salud, como la digestión de polisacáridos complejos, la producción de ácidos grasos de cadena corta y la producción de vitaminas.

Además, participan en el metabolismo de los ácidos biliares, el efecto trófico sobre la barrera intestinal y el sistema inmunológico. Incluso, tienen un alto impacto en la prevención de infecciones por patógenos.

La microbiota intestinal se adquiere desde el nacimiento, pero sufre transformaciones a lo largo del tiempo por la alimentación, el estilo de vida, el uso de antibióticos, el estrés y el envejecimiento. También puede modificarse por el tipo de parto, la genética o la presencia de ciertas moléculas en las paredes intestinales.

Ciertas condiciones crónicas como alergias, síndrome metabólico, enfermedades inflamatorias intestinales, cáncer y algunos trastornos del comportamiento, están vinculadas con alteraciones en la composición y diversidad de la microbiota intestinal. Dicho efecto es denominado disbiosis.

Numerosos expertos coinciden en que, para mantener una microbiota intestinal saludable y diversa, es recomendable adoptar una alimentación equilibrada. Esta dieta debe ser variada en macro y micronutrientes, incorporar alimentos ricos en fibra y fermentados. También es indispensable evitar el consumo excesivo de azúcares, harinas refinadas y grasas no saludables. De igual manera, es esencial, practicar ejercicio físico regularmente.

¿Qué puede lesionar la microbiota intestinal?

Para conservar una microbiota saludable, es indispensable limitar el uso de antisépticos y antibióticos, a menos que sea absolutamente necesario. Estos son poderosos para combatir las infecciones, pero también pueden tener consecuencias no deseadas para la salud intestinal.

  • Los antibióticos destruyen o inhiben el crecimiento de las bacterias, tanto las dañinas como las beneficiosas, esto tiende a alterar el equilibrio de la microbiota.
  • Los antisépticos eliminan el crecimiento de hongos, bacterias, virus, ayudando a prevenir infecciones. No obstante, también pueden exterminar bacterias beneficiosas del intestino, provocando igualmente disbiosis.

En caso de utilizar antibióticos y antisépticos, es recomendable el consumo de probióticos para restablecer el equilibrio de las bacterias en el intestino. 

Pueden tomarse en alimentos o en suplementos. Ayudan a repoblar el intestino con bacterias beneficiosas y mejoran la salud intestinal, contribuyendo así a fortalecer el sistema inmunológico.

¿Cómo cuidar la microbiota intestinal?

Dentro de las estrategias que existen para fortalecer la microbiota destacan:

Incluir verduras y frutas en las comidas

Las frutas y verduras son ricas en fibra, un tipo de carbohidrato que el organismo no digiere. Sin embargo, algunas bacterias intestinales pueden descomponer la fibra en ácidos grasos de cadena corta, con diversos beneficios para la salud.

Entre estos beneficios destacan el fortalecimiento del sistema inmunológico, la reducción de la inflamación y la regulación de los niveles de glucosa en sangre.

Asimismo, las frutas y verduras también contienen otros compuestos que benefician la microbiota intestinal. Entre ellos destacan el sorbitol, un alcohol azucarado que puede incrementar el contenido de agua a nivel intestinal, y los polifenoles, potentes antioxidantes capaces de modular el crecimiento y la actividad de distintos grupos bacterianos.

Según algunos estudios, el consumo de frutas y verduras puede ayudar en la composición y diversidad de la microbiota intestinal. Este hábito promueve el incremento en la población de diferentes tipos de bacterias beneficiosas, como los lactobacilos, las bifidobacterias, las fecalibacterias y los bacteroides.

Además, se produce la disminución de las poblaciones de ciertas bacterias patogénicas, como los ruminococos y erisipelotricháceas. Por lo tanto, comer frutas y verduras puede ayudar a mejorar la salud intestinal y el bienestar general.

Eliminar el azúcar y evitar los alimentos procesados

De acuerdo con expertos, la composición y el desempeño de la microbiota intestinal pueden verse afectados por factores dietéticos. Aquí destacan, la ingesta de azúcar y alimentos procesados con comprobados efectos perjudiciales sobre la microbiota intestinal y la salud metabólica en general.

Algunos estudios muestran, que el consumo excesivo de azúcar puede alterar el ecosistema microbiano intestinal. Esta alteración conlleva una disminución en la diversidad y abundancia de bacterias beneficiosas, como Bifidobacterium y Lactobacillus. Además, se produce un incremento de los niveles de patógenos oportunistas, como Clostridium y Enterobacteriácea.

El azúcar también puede resultar en una disminución de la producción de ácidos grasos de cadena corta (AGCC), especialmente el butirato. Dichos compuestos, presentan propiedades antiinflamatorias, inmunomoduladoras y reguladoras de la energía.

Debido a esto, pueden modular la función de barrera intestinal y eje intestino-cerebro. 

Una ingesta elevada de azúcar puede disminuir la síntesis de AGCC, especialmente butirato, y dañar la integridad de la barrera intestinal.

Evitar el uso de antibióticos sin indicación médica

Los antibióticos son fármacos empleados para tratar las infecciones causadas por bacterias. Sin embargo, también pueden tener efectos negativos sobre la microbiota intestinal. Dentro de sus efectos negativos destacan:

  • Reducción de la diversidad y abundancia de las especies bacterianas, lo que puede alterar el equilibrio ecológico y favorecer el crecimiento de microorganismos patógenos o resistentes a los antibióticos.
  • Disminución de la población de bacterias que cumplen funciones beneficiosas para el metabolismo, la inmunidad y el sistema nervioso.
  • Modificación de la actividad metabólica de la microbiota. Este efecto negativo afecta la producción y el aprovechamiento de los nutrientes esenciales (vitaminas, ácidos grasos de cadena corta y aminoácidos).
  • Influyen en la absorción y el metabolismo de los fármacos. Dicho efecto, puede alterar su eficacia o inducir toxicidad.

Es importante considerar el empleo de antibióticos, solo cuando sean estrictamente necesarios y prescritos por un médico. Además, se deben seguir de forma precisa las indicaciones de dosis y duración del tratamiento.

Es fundamental incorporar medidas que protejan y restauren la microbiota intestinal. Dentro de ellas se destaca el consumo de alimentos ricos en fibra, prebióticos y probióticos, así como de suplementos que incluyan cepas cruciales para restablecer el equilibrio bacteriano del cuerpo y promover una salud óptima.

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Incluir fuentes dietéticas de prebióticos

De acuerdo con los especialistas, los alimentos prebióticos son aquellos que contienen sustancias que estimulan el crecimiento y la actividad de los probióticos o microorganismos benéficos.

Estos alimentos constituyen una fuente importante de fibra, fructooligosacáridos (FOS) o la inulina, que son tipos de fibra que no se digieren en el estómago ni en el intestino delgado. Ello favorece que lleguen intactos al colon, sirviendo de fuente alimenticia para las bacterias benéficas.

Este proceso de fermentación produce ácidos grasos de cadena corta (AGCC), que tienen diversos efectos beneficiosos en el organismo. Dentro de ellos se mencionan: mejorar la función de barrera intestinal, reducir la inflamación, modular el apetito y el metabolismo energético, optimizar la mineralización ósea y la función del sistema inmunológico.

Los prebióticos también pueden influir en la producción de neurotransmisores que afectan al estado de ánimo y la cognición. Los prebióticos se encuentran de forma natural en algunos alimentos como el ajo, cebolla, puerro, espárragos, plátano, raíz de achicoria, alcachofa, avena, cebada y cacao. 

También existen suplementos prebióticos que pueden proporcionar dosis más elevadas de prebióticos que las fuentes alimentarias.

Beneficios del butirato sobre la microbiota intestinal

El butirato es un tipo de grasa que se forma cuando las bacterias del intestino grueso descomponen la fibra que se consume. Este proceso se llama fermentación y es beneficioso para la salud. El butirato es el alimento preferido de las células que recubren el intestino grueso y les ayuda a un mejor funcionamiento.

Asimismo, el butirato tiene efectos positivos sobre el sistema inmunológico, ya que ayuda a regular la inflamación y a prevenir el desarrollo de tumores. Se puede obtener butirato de algunos alimentos como la mantequilla, queso, yogur y verduras fermentadas, o de suplementos nutricionales.

No obstante, la forma más eficaz de aumentar el butirato en el intestino grueso es consumir más alimentos con fibra, sobre todo los que tienen almidón resistente, como las patatas, el arroz, las judías y la avena. Estos alimentos favorecen el crecimiento de las bacterias que producen butirato y otras sustancias beneficiosas.

Algunos de los otros beneficios del butirato que han sido sugeridos por la investigación incluyen:

1. Actúa como combustible para las células intestinales

Según los expertos, el butirato constituye la principal fuente de energía de los colonocitos (células que integran el revestimiento intestinal).

Vale destacar que, al contrario de la gran mayoría de las células del organismo cuya fuente energética es la glucosa, los colonocitos, emplean principalmente butirato. Es decir, sin la presencia de butirato, estas células se verían impedidas de realizar un adecuado desempeño.

De hecho, esta simbiosis presenta tres aspectos fundamentales, ya que el butirato alimenta los colonocitos los cuales generan un entorno libre de oxígeno, que favorece el crecimiento de la microbiota benéfica.

Este efecto combate las respuestas proinflamatorias, manteniendo a los colonocitos sanos y brindando un entorno propicio para el crecimiento y la multiplicación de las bacterias beneficiosas.

2. Optimiza la permeabilidad intestinal

El intestino tiene un revestimiento que actúa como una barrera selectiva entre el interior y el exterior del cuerpo. Esta barrera permite que los nutrientes beneficiosos pasen al torrente sanguíneo y bloqueen la entrada de sustancias nocivas.

A este mecanismo se le llama permeabilidad intestinal, y depende de unas estructuras llamadas uniones estrechas, que se abren y se cierran según las necesidades.

El revestimiento intestinal necesita este tipo de ácido graso llamado butirato para mantenerse saludable y regular la permeabilidad. El butirato lo producen las bacterias beneficiosas que viven en el intestino, a partir de la fibra consumida. Este compuesto nutre las células del revestimiento intestinal y ayuda a preservar su integridad.

Cuando el revestimiento intestinal se daña por factores como el estrés, la mala absorción de alimentos o el uso de antibióticos, las uniones estrechas se abren demasiado y dejan pasar al torrente sanguíneo, sustancias que deberían quedar fuera, como toxinas, microbios o fragmentos de alimentos.

Esto se conoce como síndrome del intestino permeable y puede provocar inflamación, alergias, infecciones o enfermedades autoinmunes.

El butirato puede ayudar a reducir el dolor abdominal y mejorar los síntomas, al reforzar la barrera intestinal y reducir la inflamación.

3. Posee propiedades antiinflamatorias y anticancerígenas que favorecen la función intestinal

El revestimiento intestinal mantiene un nivel bajo de inflamación en caso de que haya algún cambio en la superficie mucosa, que está en contacto con el microbioma. Este nivel bajo de inflamación está estrictamente controlado, pero al alterarse, puede provocar daño oxidativo. Al transcurrir un periodo prolongado, puede que tienda a desarrollar cáncer.

El butirato inhibe algunas de las sustancias proinflamatorias del cuerpo. Su efecto antiinflamatorio reduce el estrés oxidativo y controla el daño causado por los radicales libres. Por lo tanto, la alimentación puede tener alto impacto tanto en la producción de butirato como en la inflamación intestinal.

Un régimen alimenticio alto en fibra es especialmente beneficioso para la producción de butirato porque alimenta a sus bacterias productoras, lo que genera menos inflamación.

De acuerdo con los estudios, el butirato puede inhibir el crecimiento de células de cáncer colorrectal e inducir la muerte celular al alterar su expresión génica y su metabolismo.

4. Mejora la salud cerebral

El butirato producido en el colon, posee un amplio rango de funciones biológicas. Dentro de ellas, destacan diversos efectos neuroprotectores que benefician el cerebro y el sistema nervioso en general.

Por ejemplo, puede tener efectos neuroprotectores al modular el factor neurotrófico derivado del cerebro (BDNF), lo que puede favorecer la supervivencia y el crecimiento neuronal.

De hecho, el butirato puede impactar muchas de las vías asociadas con la progresión de diversas enfermedades como, el trastorno de espectro autista, la enfermedad de Parkinson, el Alzheimer y el accidente cerebrovascular.

Según los expertos, incrementar la producción de butirato mediante la alimentación, es fácil y poco arriesgado. Muchos de ellos coinciden en que algún día podría ser una opción terapéutica para ciertas patologías cerebrales. Cabe destacar, que si se comienza a incrementar la producción de butirato cuanto antes, puede producir grandes beneficios en el área cognitiva.

5. Mejora la sensibilidad a la insulina y los niveles de glucosa en sangre

El butirato posee también efectos beneficiosos sobre la salud metabólica, ya que estimula la secreción de hormonas intestinales. Dichas hormonas, poseen la capacidad de regular el nivel de glucosa en la sangre. Estas hormonas son el péptido-1 similar al glucagón (GLP-1) y el péptido YY (PYY).

El GLP-1 y el PYY actúan sobre el páncreas, el hígado, los músculos y el tejido adiposo para mantener el equilibrio del azúcar en sangre. 

El GLP-1 aumenta la producción de insulina, la hormona que facilita la entrada de glucosa en las células. Mientras el PYY reduce la producción de glucagón, la hormona que libera glucosa desde el hígado al torrente sanguíneo. Además, el GLP-1 y el PYY aumentan la captación de glucosa por los músculos y el tejido adiposo, lo que ayuda a reducir el exceso de azúcar en sangre.

De esta manera, el butirato podría mejorar las condiciones de obesidad y diabetes de tipo II, que son condiciones caracterizadas por la resistencia a la insulina y un descontrol del nivel de glucosa en sangre.

Efectivamente, cuando el butirato promueve la producción de GLP-1 y PYY está favoreciendo una mayor sensibilidad a la insulina y una mejor regulación del azúcar en sangre.

Concluyendo

La microbiota es el conjunto de microorganismos que viven en el intestino y que ayudan a mantener el buen estado de salud. Cuando en la alimentación, se ingieren niveles adecuados de fibra dietética, ellas la fermentan.

Este proceso de fermentación bacteriana, conlleva a la producción de ciertos metabolitos. Se denominan ácidos grasos de cadena corta (AGCC). Dichos compuestos, poseen diversos beneficios para la salud intestinal.

De acuerdo con los especialistas, los principales ácidos grasos de cadena corta (AGCC) producidos por las bacterias intestinales benéficas son el acetato, propionato y butirato. El acetato y el propionato, pasan directamente a la circulación sanguínea y se emplean en los tejidos periféricos.

A su vez, el butirato es empleado como combustible por las células del colon. Además, presenta otros beneficios para la salud intestinal. Optimiza la permeabilidad y actúa como combustible para las células intestinales, combate los procesos proinflamatorios y el cáncer.

Incluso, mejora la salud cerebral, la sensibilidad a la insulina y los niveles de glucosa en sangre.

Para Connie la información recibida, la cual comparto en el post, fue de mucha utilidad. De hecho, ella me contactó muy contenta por todo lo que pudo aprender acerca de la microbiota, así como la producción de butirato y sus beneficios.

Connie estaba realmente muy contenta porque para ella, gracias a su excelente estilo de vida familiar, no fue difícil elevar los niveles de fibra dietética en su régimen alimenticio.

“El butirato es otro AGCC y un metabolito secundario del microbioma intestinal que actúa como inhibidor endógeno de las desacetilasas de histonas, una clase bien conocida de genes moduladores epigenéticos. Los efectos neuroprotectores del butirato contra el trastorno de espectro autista, se han relacionado con la modulación positiva de las funciones mitocondriales, como la mejora de la fosforilación oxidativa y la betaoxidación, la supresión de la neuroinflamación mediada por la microglía y la regulación del eje microbioma-intestino-cerebro”.
Shabnam Nohesara
Facultad de Medicina de la Universidad de Boston

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